Pintar una costilla de ternera con miel, salsa de soja y vinagre de jerez mientras se asa despacio le da una costra brillante, entre dulce y salada, y una carne tierna que acaba cediendo al tenedor. Para 2 personas calcula unas 2 horas en total, aunque casi todo ese rato la pieza está en el horno y tú solo intervienes cada cuarto de hora con la brocha.

En la carnicería, pide la costilla en una sola pieza o en tira, con 3 o 4 huesos y algo de grasa entreverada; como orientación, para 2 comensales encaja una pieza de 1 a 1,2 kg con hueso. Esa grasa interior se funde poco a poco y es la que mantiene jugosas las costillas de ternera al horno cuando el asado se alarga. Si la cara de los huesos conserva la membrana fina, pide que te la quiten o retírala en casa: frena el adobo y, al asarse, encoge y deforma la pieza. Elige además una bandeja que deje 2 o 3 cm libres alrededor de la carne, porque en una demasiado grande el jugo se extiende, se evapora y termina quemado en el fondo.

El adobo ya sala la carne por sí solo: la soja y una pastilla de Avecrem Sabor Carne deshecha aportan todo el punto de sal, de modo que no añadas más hasta probar el jugo final. Con la miel conviene ir con tiento, porque a 180 °C se carameliza deprisa y una capa demasiado gruesa se oscurece antes de que la carne esté tierna. Para estrenarse con una pieza grande, esta receta fácil tiene una ventaja clara: no hay sofrito que vigilar ni un punto exacto que acertar al minuto, y la paciencia hace casi todo el trabajo.

Información nutricional(por ración)

Energía

580 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

34 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

42 g

¿Cuántos comensales?
2
Patata
Patata
4 unidades mediana
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
Avecrem Sabor Carne
Manzanilla
Manzanilla
al gusto
Vinagre de jerez
Vinagre de jerez
al gusto
Miel
Miel
al gusto
Salsa de soja
Salsa de soja
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Espárrago verde
Espárrago verde
al gusto
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Paso 1 de 4

Limpia la costilla y prepara el adobo

Limpia la costilla y prepara el adobo

Saca la costilla de la nevera media hora antes: atemperada, se asa pareja y no queda fría junto al hueso. Recorta el exceso de grasa exterior, sobre todo las capas gruesas que no llegarían a fundirse, y deja una película fina que proteja la carne. Si la cara de los huesos conserva la membrana blanquecina, despega una esquina con un cuchillo pequeño y tira de ella con ayuda de papel de cocina. Coloca la pieza en una bandeja apta para horno.

En un bol de cristal, deshaz la pastilla de Avecrem Sabor Carne y añade la miel, la salsa de soja, el vinagre de jerez, un chorrito de vino de manzanilla si lo usas, aceite de oliva virgen extra, pimienta negra y perejil picado fino. Como referencia, 2 cucharadas de miel por cada 3 de soja y 1 de vinagre. Bate hasta que la miel se disuelva y aparta en un vasito un tercio de la mezcla: será el glaseado final, que no tocará la carne cruda.

Paso 2 de 4

Dora la costilla y ásala despacio

Dora la costilla y ásala despacio

Precalienta el horno a 250 °C. Pinta la costilla por todas sus caras con el adobo del bol y hornéala a media altura. Dórala unos 15 minutos en total, girándola una vez, hasta que la superficie tenga un tostado uniforme.

Baja a 180 °C y cuenta 1 hora y media. Cada 15 minutos gírala y vuelve a pintarla: así se forma una laca brillante. Si los bordes se oscurecen antes de tiempo, cúbrela con papel de aluminio; si el fondo se seca y empieza a humear, vierte un poco de agua caliente en la bandeja.

Una costilla de ternera rara vez está tierna en esa hora y media: si el tenedor aún encuentra resistencia, tápala y dale de 20 a 30 minutos más. Deja el adobo del bol 10 minutos antes del final y, con una brocha limpia, pinta entonces con el glaseado reservado. Estará lista cuando la carne se retraiga dejando ver el hueso y el tenedor entre sin esfuerzo.

Paso 3 de 4

Asa las patatas y saltea los espárragos

Asa las patatas y saltea los espárragos

Mientras la costilla se asa, lava a conciencia las 4 patatas medianas, porque se hornean con piel. Pínchalas varias veces con un tenedor para que el vapor escape y no revienten, espolvorea un poco de sal gorda y envuelve cada una en papel de aluminio. Mételas junto a la costilla cuando quede alrededor de 1 hora de horno: a 180 °C, una patata mediana tarda entre 50 y 60 minutos. Dentro del papel se cocinan en su propio vapor y quedan melosas; estarán hechas cuando un palillo las atraviese sin esfuerzo.

Para los espárragos verdes, lávalos y dobla cada tallo por la base hasta que se parta solo, justo donde acaba la parte leñosa. Pon una sartén al fuego con aceite de oliva virgen extra y saltéalos, a fuego vivo pero sin humear, entre 4 y 5 minutos, hasta que estén tiernos y mantengan un punto crujiente. Para una versión al ajillo, dora primero unas láminas de ajo en el aceite y retíralas antes de que se tuesten de más.

Paso 4 de 4

Deshuesa la costilla y sírvela con su jugo

Fuera del horno, deja reposar la costilla de 5 a 10 minutos bajo un papel de aluminio puesto sin apretar. Durante el reposo el jugo vuelve a repartirse por las fibras y, al trinchar, se queda en la carne y no en la tabla. Después despega la carne del hueso con cuchillo y tenedor; con el punto correcto se separa casi sin cortar.

Entretanto, rasca el fondo de la bandeja con una espátula para disolver los jugos tostados y, si han quedado muy espesos, aligéralos con un poco de agua templada. Retira con una cuchara la grasa que flote. Ese jugo, que ha hervido en el horno, es tu salsa; el adobo crudo que haya sobrado en el bol se desecha. Reparte la carne en los platos, abre las patatas con un corte en cruz y coloca los espárragos al lado. Riega las verduras con un poco de aceite en crudo y salsea la costilla con ese fondo, que hace de aliño para todo.

Consejos finales

Unas hojas de escarola o rúcula aliñadas con vinagre equilibran el dulzor del glaseado, y un pan de miga densa recoge el jugo de la bandeja mejor que cualquier salsa. Si cocinas para 4 personas, dobla la carne y las patatas y reparte todo en 2 bandejas: amontonadas, las piezas sueltan vapor y tardan más en tomar color. En la misma línea de asados largos, el redondo de ternera al horno trabaja con una pieza sin hueso, y el solomillo al horno, mucho más magro, se hace en bastante menos rato. Para llevar la ternera a la cazuela está el guiso de ternera.

Una costilla que sigue dura pasada la hora y media no se arregla subiendo la temperatura, sino con tiempo: cúbrela con aluminio, añade un poco de agua a la bandeja y deja que el colágeno termine de ablandarse otros 20 o 30 minutos. Contra la costra amarga funcionan trucos muy simples de horno: pinta cada 15 minutos y tapa con aluminio en cuanto la miel se oscurezca. Una carne reseca, por su parte, casi siempre ha estado en una fuente demasiado grande, donde el jugo se evapora antes de poder regarla.

Ya deshuesada, la carne se guarda 3 días en el frigorífico, en un táper con un poco de su jugo por encima para que no se seque. Congelada aguanta hasta 3 meses: pásala del congelador al frigorífico la noche anterior y caliéntala tapada a 160 °C en el horno unos 15 minutos, o en una sartén con unas cucharadas de agua. Desmenuzada, rellena unos bocadillos con pimientos asados o unas empanadillas caseras.

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