Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Son castañas secadas y peladas que se conservan durante meses, muy tradicionales en Extremadura y el noroeste peninsular. Al estar deshidratadas, hay que ponerlas en remojo y cocerlas antes de usarlas; en esta receta entran ya cocidas y peladas en el almíbar, donde terminan de ablandarse.
Con partes iguales de agua y azúcar: 300 ml y 300 g. Se ponen en un cazo con la ralladura de 1 limón y la canela en rama, y se hierven unos 5 minutos, hasta que el azúcar esté disuelto del todo. Después se añaden las castañas y la piel de otro limón en trozos.
Unos 60 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando para que no se agarren al fondo. En ese tiempo las castañas absorben el sabor a canela y limón y el almíbar reduce. Sabrás que está listo cuando quede espeso pero todavía fluido, sin llegar a punto de caramelo.
Añade un poco de agua caliente y remueve a fuego suave hasta recuperar la textura de sirope. Si se espesa en exceso, el azúcar empieza a caramelizar, toma color y amarga, y las castañas quedan pegajosas. Por eso conviene vigilar el cazo en la última parte de la cocción y bajar el fuego.
En frascos de vidrio limpios y secos, con las castañas completamente cubiertas de almíbar y bien cerrados. Déjalos enfriar a temperatura ambiente y guárdalos después en la nevera. Si quieres que aguanten mucho más en la despensa, tendrías que esterilizar los frascos y hacer el vacío al baño maría, algo que la receta no incluye.
Solas, como postre de otoño, o acompañando un yogur natural, un helado de vainilla o un queso fresco. El almíbar sobrante sirve para regar un bizcocho o endulzar un café. También quedan bien en una tabla de quesos curados, donde su dulzor contrasta con la sal.
Gallina Blanca Chef Guía
Castañas pilongas en almíbar con canela en rama
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