Una cazuela de caracoles en salsa de tomate y panceta, con pan al lado para mojar, sirve igual de tapa que de plato principal. Con 1 kg de caracoles ya limpios y cocidos tienes para 4 personas, y entre sofrito, guiso y reposo la cazuela está lista en unos 35 minutos.

Cada zona los guisa a su manera. En Andalucía conviven los caracoles chicos en caldo, perfumados con hierbas, y las cabrillas, más grandes, en salsa de tomate con su punto picante; en Cataluña se asan a la llauna y se acompañan con alioli, y en Lleida se celebra cada mayo el Aplec del Caragol, una fiesta dedicada por entero a ellos. Esta versión tradicional de cazuela, con panceta, vino blanco y orégano, queda a medio camino: salsa espesa, aroma de monte y nada de picante, aunque puedes dárselo con una guindilla. En Cantabria tienes otra receta con los caracoles a la montañesa.

En el mercado los encontrarás de 2 maneras: vivos, que piden purga, varios lavados con agua, sal y vinagre y una cocción larga, o ya limpios y cocidos, listos para guisar. Con estos últimos el trabajo se reduce a dorar la panceta, juntar la salsa y esperar, y eso convierte una tapa de bar en una receta fácil de hacer en casa. Elige caracoles de un calibre parecido, para que estén todos tiernos a la vez, y descarta los de concha rota o mal olor. La temporada fuerte va de la primavera a principios del verano, cuando más se ven en mercados y barras.

Información nutricional(por ración)

Energía

215 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

9 g

Fibra

3 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Caracol
Caracol
1 kilo limpio
Avecrem Pollo
1 pastilla
Panceta
Panceta
100 gramos
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Sofrito Casero de Tomate y Verduras
Orégano
Orégano
1 cucharada de café
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de café
Pimienta
Pimienta
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto fresco
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Paso 1 de 3

Dora la panceta y suma el sofrito

Dora la panceta y suma el sofrito

Corta los 100 g de panceta en dados pequeños, de alrededor de 1 cm; si es ahumada, la salsa tendrá un fondo más intenso. En una cazuela amplia, pon la cucharada de café de aceite de oliva virgen extra y, con el fuego medio, dora la panceta 3 o 4 minutos, removiendo, hasta que esté tostada por fuera y haya soltado su grasa. Con tan poco aceite no hace falta más: la propia panceta pone la grasa del guiso.

Incorpora los 100 ml de Sofrito Casero de Tomate y Verduras y remueve 2 minutos para que se mezcle con esa grasa. Moja con el vino blanco, medio vaso o unos 100 ml, aviva la llama y mantén el borboteo 2 minutos mientras despegas con la cuchara lo que se haya agarrado al fondo; así esos restos tostados pasan a la salsa y el alcohol se evapora sin dejar sabor a crudo.

Paso 2 de 3

Guisa los caracoles a fuego lento

Guisa los caracoles a fuego lento

Añade el kilo de caracoles limpios y reparte la pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada con los dedos. Espolvorea la cucharada de café de orégano y un poco de pimienta negra recién molida, y remueve con suavidad para que la salsa los envuelva.

Si los has comprado vivos, antes de este paso tienen que estar purgados, bien lavados y cocidos: ponlos en agua fría a fuego muy suave, para que saquen el cuerpo de la concha, y cuando rompa el hervor déjalos entre 1 hora y 1 hora y media, hasta que estén tiernos. Escúrrelos y sigue desde aquí.

Si la salsa queda muy espesa, cubre apenas con agua caliente. Tapa a medias y deja cocer a fuego lento de 15 a 20 minutos, moviendo la cazuela cada poco para que no se agarren. Están listos cuando la salsa ha vuelto a espesar y el caracol sale entero de la concha con un palillo, sin resistencia.

Paso 3 de 3

Reposa y termina con perejil

Reposa y termina con perejil

Cuando falten 2 o 3 minutos, prueba la salsa y ajusta de sal con prudencia: la panceta y la pastilla ya aportan bastante. Pica fino el perejil fresco y añádelo al final, junto con otra vuelta de pimienta; el perejil crudo aporta color y un punto fresco que equilibra la grasa de la panceta.

Retira la cazuela del fuego, tápala del todo y espera 5 minutos. Durante ese reposo la salsa liga del todo, gana cuerpo y se mete mejor dentro de las conchas. Antes de llevarlos a la mesa, comprueba que hay salsa suficiente para cubrir los caracoles; si se ha quedado corta, añade unas cucharadas de agua caliente y dale un hervor de 1 minuto. Para la versión picante, echa una guindilla al principio, con la panceta, y retírala antes de servir, o pon una cayena entera durante la cocción si quieres que pique más.

Consejos finales

La salsa cambia según la casa. En muchas se espesa con una majada de almendras tostadas, ajo y pan frito, añadida en los últimos 5 minutos de cocción, y en el norte también se guisan en salsa vizcaína, con la pulpa de pimiento choricero en lugar del tomate. Las 2 versiones funcionan con caracoles ya cocidos y con el mismo tiempo de cazuela; si añades almendra, aclara la salsa con un poco más de agua, porque espesa mucho al enfriarse.

Sirve los caracoles en una cazuela de barro calentada antes en el horno, que mantiene la salsa caliente hasta el final, y pon palillos y un pan de miga prieta para mojar: son trucos de barra que en casa funcionan igual. Prepararlos con unas horas de antelación también les sienta bien, porque la salsa se asienta y penetra mejor en las conchas.

Tapados y con su salsa, duran 2 días en la nevera. Para recalentarlos, usa fuego suave y un chorrito de agua, hasta que la salsa vuelva a hervir. Guisados también se congelan unos 2 meses en recipiente hermético; descongélalos en la nevera y caliéntalos bien antes de servir.

Para cambiar de salsa, los caracoles con tomate son la versión más directa, y el arroz con conejo y caracoles los convierte en plato único. Y para otro guiso de los de terminar la salsa con pan, prueba las manitas de cerdo en salsa o unas albóndigas en salsa hechas sin prisa.

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