Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Hay multitud de recetas que incluyen yogures. Nosotros te recomendamos, por ejemplo, un postre frío de yogur y piña. Esta es la receta.
Ingredientes: Base de bizcocho o madgalenas + Piña en su jugo + 500 gramos de yogur + 2 sobres de gelatina neutra.
Elaboración:
1. Ponemos en el fondo del recipiente el molde de bizcocho.
2. Añadimos rodajas de piña los los laterales.
3. Ponemos la gelatina neutra en un bol con 5 cucharadas del jugo de la piña y dejamos que esponje unos minutos.
4. Ponemos el yogur en un bol y añadimos piña picada en trozos pequeños y removemos bien.
5. Diluimos la gelatina en el microondas 30 segundos y la añadimos al yogur.
6. Removemos bien y ponemos la mezcla en el molde. Metemos el molde en la nevera unas horas (dos aprox.) hasta que cuaje.
7. Sacamos el molde de la nevera y desmoldamos ya frío y bien cuajado.
8. Servimos y disfrutamos.
A continuación te ofrecemos algunos consejos relacionados con tu consulta. Esperemos que te sirvan:
1. Dale a la bienvenida a tu cocina a las especias, uno de los mejores sustitutos a la sal que existen, que además le dará mucho sabor a tus comidas. Entre las más populares tienes el curry, la pimienta, la nuez moscada, la canela, el azafrán, los clavos de olor, el pimiento rojo molido, entre otras. Grandes opciones para experimentar con nuevas recetas y reducir el consumo de sal.
2. Las hierbas aromáticas son otras grandes aliadas en la tarea de sustituir la sal al cocinar. El perejil, el tomillo, la albahaca, el orégano, el laurel, el romero, el cilantro, son opciones maravillosas que le darán a tus platillos un sabor único y especial sin la necesidad de usar demasiada sal. Pruébalas y verás como tus comidas dejarán de ser desabridas.
3. Evita los saborizantes y los caldos comerciales, si adquieres alguno asegúrate de que sea bajo en sal. Además puedes hacer platillos con ingredientes que de por sí ya contengan un poco de sal como el queso y vegetales como el brócoli o la espinaca.
4. Otra alternativa es usar en menores cantidades pero con un poco más de libertad la sal ligera o la sal marina, que contienen menos sodio y afectan en menor medida el organismo. Esto no quiere decir que puedas abusar de ellas, pero son siempre una buena opción.
Algunas recetas dulces de bizcochos llevan aceite (de oliva o girasol), otras mantequilla y otras margarina. Al final dependerá de las preferencias de cada uno para que quede más suave o más fuerte de sabor, pero la elección final sí que afectará a la textura, la esponjosidad y la altura del bizcocho. El bizcocho con aceite es húmedo, alto, grueso y con la corteza abierta. Es importante elegir un aceite suave si se busca que no potencie demasiado el sabor. Al usar margarina el bizcocho queda húmedo pero no tan ligero y con bastantes burbujas de aire. Y con mantequilla el bizcocho es más bajo pero con mejor textura, una corteza más fina y un sabor agradable.
Gallina Blanca Chef Guía
Bizcocho de canela con almendras crudas
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