Preparar una buena receta de arroz del senyoret en casa es un placer que a veces parece reservado a los restaurantes de playa, pero nada más lejos de la realidad. Con un poco de mimo y la ayuda de nuestro Caldo para Paella Fácil de Marisco 100% Natural, conseguimos ese sabor intenso a mar sin complicaciones, permitiéndote disfrutar de la cocina sin pasar horas preparando el fondo. Nos encanta ser ese aliado discreto que te ayuda a que tus platos queden perfectos con el mínimo esfuerzo.

Este plato tiene su origen en la costa valenciana y debe su nombre a los señoritos, quienes preferían comer el arroz sin tener que pelar el marisco ni ensuciarse las manos. Por eso, todos los ingredientes se sirven limpios, pelados y listos para disfrutar directamente con el tenedor, convirtiéndolo en una de las elaboraciones más cómodas y apreciadas de nuestra gastronomía tradicional.

Para lograr un arroz del senyoret original, es fundamental contar con un buen sofrito y productos de calidad. Aunque existen muchas variantes, los arroz del senyoret ingredientes suelen incluir sepia, calamares y gambas peladas. Hacer un arroz del senyoret es ahora mucho más sencillo gracias a esta receta de arroz del senyoret fácil, pensada para que el resultado sea siempre espectacular y el grano quede en su punto exacto.

Información nutricional(por ración)

Energía

455 kcal

Hidratos

62 g

Grasas

14 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

20 g

¿Cuántos comensales?
4
Arroz tipo bomba
Arroz tipo bomba
320 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
ñora
ñora
3 gramos pulpa
Rape
Rape
200 gramos
Marrajo
Marrajo
16 unidades
Sepia
Sepia
250 gramos
Calamar
Calamar
100 gramos
Ajo
Ajo
5 dientes
Tomate
Tomate
100 gramos
Pimentón
Pimentón
1 cucharada de café
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Receta

Arroz del senyoret

Paso 1 de 3

Preparación del sofrito y el marisco

Preparación del sofrito y el marisco

Comenzamos preparando los tropezones que darán sabor a nuestro plato. En una paella con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, salteamos ligeramente las gambas peladas y los trozos de sepia o calamar, previamente limpios y troceados en dados uniformes. El objetivo es sellarlos para que conserven su jugo y dejen todo su aroma en el aceite antes de retirarlos y reservarlos.

En ese mismo aceite, añadimos un poco de ajo picado y tomate natural rallado. Sofreímos a fuego lento hasta que el tomate evapore su agua y adquiera un tono rojo oscuro, casi caramelizado. Este paso es fundamental para asentar la base de sabor de nuestra elaboración, garantizando que cada grano de arroz absorba la esencia del mar en cuanto toque la paella.

Paso 2 de 3

El nácar del arroz y la cocción con el caldo

El nácar del arroz y la cocción con el caldo

Una vez que el sofrito esté en su punto, incorporamos el arroz a la paella. Removemos bien durante un par de minutos para nacarar el grano, logrando que se impregne del aceite y el tomate. Este pequeño detalle ayuda a que el arroz quede suelto y no se pase durante la cocción. Es el momento de añadir una pizca de pimentón dulce, con cuidado de que no se queme para evitar amargores innecesarios.

A continuación, vertemos el Caldo para Paella Fácil de Marisco 100% Natural. Al estar ya preparado con el punto exacto de sal y sabor, nos ahorra mucho tiempo y garantiza un resultado profesional. Subimos el fuego al máximo durante los primeros minutos para que el hervor sea potente y reparta bien los sabores; después, lo bajamos a fuego medio para que el grano se cocine de forma uniforme y pausada.

Paso 3 de 3

Reposo y toque final

Reposo y toque final

Cuando falten unos cinco minutos para terminar la cocción, repartimos por encima el marisco que habíamos reservado al principio. Al estar ya pelado, solo necesita calentarse con el vapor del arroz para alcanzar su punto óptimo. Si te gusta el famoso socarrat, puedes subir el fuego ligeramente durante el último minuto, prestando atención a ese sutil chasquido que indica que la base se está tostando sin llegar a quemarse.

Finalmente, retiramos la paella del fuego y la cubrimos con un paño limpio o papel de cocina. Dejar que el plato repose durante unos cinco minutos es un paso innegociable; esto permite que los sabores se equilibren y que el grano termine de absorber los últimos jugos del caldo. Este reposo garantiza una textura perfecta y un sabor mucho más integrado antes de llevarlo a la mesa.

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