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Leche evaporada en lugar de nata para cocinar: cuándo funciona y cómo usarla
sí, puedes usar leche evaporada en lugar de nata para cocinar y cambiarla 1 por 1 en cremas de verdura, salsas suaves, quiches y gratinados. la leche evaporada entera tiene como mínimo un 7,5% de grasa y las versiones ligeras rondan el 4%, frente al 18% de la nata de cocina. el plato queda casi igual, pero más ligero y algo menos untuoso.
cuánta grasa tiene la leche evaporada comparada con la nata
la leche evaporada es leche a la que se le ha quitado buena parte del agua, alrededor de un 60%, sin añadirle azúcar. por eso es más densa y cremosa que la leche normal, pero sigue muy lejos de la grasa de una nata. la norma española fija estos mínimos y máximos:
| producto | grasa | ¿monta? | dónde la usaría |
|---|---|---|---|
| leche evaporada desnatada | 1% como máximo | no | cremas de verdura y purés muy ligeros |
| leche evaporada semidesnatada | entre 4 y 4,5% | no | salsas suaves, bechamel ligera, cremas |
| leche evaporada entera | al menos 7,5% | solo casi congelada, y se baja pronto | salsas para pasta, gratinados, quiches |
| nata para cocinar | alrededor del 18% | no | salsas con vino o tomate, guisos largos |
| nata para montar | 35% o algo más | sí, bien fría | postres, nata montada, salsas muy untuosas |
no la confundas con la leche condensada, que lleva sacarosa añadida y es dulce. si en la etiqueta pone azúcar entre los ingredientes, ese bote no sirve para una salsa salada.
dónde sustituye bien a la nata y dónde se nota
funciona muy bien en todo lo que lleva poco hervor y no tiene mucha acidez:
- cremas de verduras: añádela al final, ya triturada la crema, como en una crema de calabacín y puerros.
- salsas para pasta: unos macarrones con nata salen igual de cremosos con leche evaporada entera y un buen puñado de queso rallado.
- quiches, pasteles salados y gratinados, donde el huevo o el queso le dan el cuerpo que le falta de grasa.
- flanes y natillas, que ya cuajan con el huevo.
donde se nota la diferencia es en salsas que hierven mucho rato con vino, tomate o limón. con poca grasa, la leche evaporada aguanta peor la mezcla de calor fuerte y ácido y puede cortarse. en esos casos es mejor nata para cocinar o reducir primero el vino y añadir la leche evaporada al final, con el fuego bajo. tampoco la uses para decorar una tarta: batida muy fría hace espuma, pero no se sostiene como la nata montada.
cómo cambiar la nata por leche evaporada sin que se corte
- agita el bote o el brik antes de abrirlo. la grasa tiende a subir y se queda arriba si no lo mueves.
- pon la misma cantidad que pide la receta: 200 ml de nata, 200 ml de leche evaporada.
- añádela al final de la cocción y baja el fuego. que la salsa haga chup chup suave, sin borbotones.
- si queda más fluida de lo que quieres, deslíe 1 cucharadita de maicena en 2 cucharadas de la propia leche evaporada, fría, échala y deja que hierva suave 1 minuto.
- prueba antes de salar. la leche evaporada tiene un punto dulce, de leche cocida, que en una salsa de queso o de setas pide un poco más de sal o de pimienta.
una vez abierta, pásala a un frasco de vidrio cerrado, guárdala en la nevera y gástala en el plazo que marque el envase, que suele ser de pocos días.
si no tienes leche evaporada ni nata de cocina
la nata para montar también vale para guisar: en una salsa se comporta casi como la de cocina, aunque queda más densa. si no sabes cuál de las natas comprar o quieres saber cuál monta y cuál no, lo tienes explicado en el truco de nata de cocina o nata para montar. para dar cuerpo a una crema sin ningún lácteo, mira cómo espesar una crema con patata, pan o maicena.
cómo hacer leche evaporada en casa
si no tienes ningún bote, la puedes preparar con leche entera. pon 1 litro en un cazo ancho a fuego medio-bajo y deja que humee sin llegar a hervir, removiendo de vez en cuando y quitando la nata que se forme encima. en 50 a 70 minutos se habrá reducido a algo menos de la mitad. cuélala y, cuando se enfríe, pásala a un tarro cerrado y a la nevera. cuanto más ancho sea el cazo, antes se evapora el agua.
preguntas frecuentes
¿la leche evaporada sirve para cocinar igual que la nata?
sirve en la mayoría de platos y se cambia en la misma cantidad. en cremas de verdura, quiches, gratinados y salsas suaves apenas se nota, salvo en que el plato es más ligero. donde la nata sigue siendo mejor es en salsas con vino o tomate que hierven mucho tiempo y en todo lo que tenga que montarse.
¿la leche evaporada se puede hervir?
puede hervir un momento sin problema, pero no conviene tenerla mucho rato a borbotones, y menos con ingredientes ácidos, porque tiene poca grasa y puede cortarse. lo más seguro es añadirla al final, con el fuego bajo, y dejar que la salsa burbujee suave lo justo para que espese.
¿es lo mismo leche evaporada que leche condensada?
no. ambas son leche concentrada, pero la condensada lleva azúcar añadido y es muy dulce, así que solo vale para postres. la leche evaporada no lleva azúcar y se usa en cocina salada como sustituto ligero de la nata. si el bote no indica si es evaporada o condensada, mira la lista de ingredientes.
¿cuánta leche evaporada pongo en lugar de nata?
la misma cantidad: si la receta pide 200 ml de nata, pon 200 ml de leche evaporada. si buscas una salsa más espesa, añade además 1 cucharadita de maicena disuelta en un chorrito de leche evaporada fría y deja que hierva suave 1 minuto. si buscas más sabor, un poco de queso rallado ayuda.
Un truco para que el rebozado proteja bien la pechuga, que el aceite no penetre en su interior y que la costra quede bien crujiente es que al poner la pechuga a freír el aceite tiene que estar muy caliente.
si está frío quedará mal.
el rebozado tenemos que hacerlo siempre justo antes de freír. si lo ponemos un rato antes, la harina, el pan rallado o la mezcla que usemos acabará absorbiendo líquidos del producto que queremos rebozar. entonces el rebozado perderá su cometido y tampoco quedará bien.
al sacar las pechugas rebozadas del aceite deja que se escurra un poco y el aceite sobrante caiga en la sartén y después ponla sobre abundante papel de cocina absorbente. si dejas las pechugas aceitosas una encima de la otra te quedarán blandas.
Para pelar los tomates, lo mejor es escaldarlos.
de esta forma la piel saldrá prácticamente sola y sin llevarnos pulpa por delante. para ello, calienta agua en una olla y con la punta del cuchillo hazle dos cortes como una cruz a los tomates. cuando el agua rompa a hervir introduce los tomates y déjalos apenas unos segundos. retíralos rápidamente y ponlos en agua fría con hielo. el cambio brusco de temperatura dejará la piel del tomate lista para ser retirada fácilmente con la mano.
este truco te servirá para hacer una gran cantidad de recetas de pescado y marisco, ya que en muchas ocasiones, se prefieren alimentos frescos pero de una textura agradable para acompañar el pescado. ¿te animas a ponerlo a prueba? ¡ya verás que bien te va de ahora en adelante!
Para esta receta de arroz caldoso con pollo y conejo, la relación líquido/arroz que debemos respetar es de entre 2,5 y 3 medidas de líquido por cada medida de arroz (recuerda que es una cuestión de volumen, no de peso).
por otro lado, no podemos descuidar el sofrito de verduras, pues resultará clave en el resultado final y afectará al caldo. en este sentido, recomendamos añadir los dientes de ajo enteros y el tomate pelado (puedes escaldarlo antes para quitarle la piel con mayor facilidad). también puedes añadir la pulpa de una ñora, pues le dará un punto extra de sabor, color y textura al sofrito.
por su parte, el tipo de arroz que utilicemos será fundamental. ten en cuenta que necesitarás un arroz que aguante una cocción lenta y prolongada sin romperse. por eso, te aconsejamos utilizar un arroz redondo tipo bomba, ya sea de calasparra, senia o albufera. estos arroces aguantan muy bien la cocción sin pasarse y absorben más cantidad de caldo.
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