Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Un pollo de 1,5 a 2 kg necesita unos 80 minutos de horno: 30 minutos a 200 °C para dorar la piel y otros 50 a 180 °C con la cerveza en la bandeja. Si el ave pesa más, alarga la segunda tanda y comprueba el punto en el muslo. Estará listo cuando el jugo salga claro al pincharlo o cuando un termómetro marque 75 °C junto al hueso. Después, déjalo reposar 10 minutos tapado antes de trincharlo.
Una lager rubia es la apuesta más segura, porque deja un jugo ligero que no tapa el limón ni las hierbas. Si prefieres una salsa más oscura y con notas de caramelo, usa una cerveza tostada o de abadía. Evita las muy lupuladas, tipo IPA: al reducirse durante casi 1 hora en la bandeja, su amargor se concentra y acaba dominando la carne y las patatas. Una buena pista es elegir una cerveza que también te guste beber.
Sí. Cubre el pollo con la cerveza, el zumo de limón, el aceite y las hierbas, y déjalo en la nevera, tapado, entre 2 horas y toda la noche. La carne gana sabor por fuera, aunque la marinada no penetra mucho más allá de la superficie. Antes de hornearlo, sécalo bien con papel absorbente, porque la piel mojada no se dora. El líquido que ha estado en contacto con el pollo crudo no se reutiliza en crudo: si lo quieres para la bandeja, que hierva primero.
No del todo. Las tablas de retención del USDA indican que en preparaciones horneadas o guisadas durante 1 hora queda alrededor de un 25% del alcohol inicial, y con 2 horas, cerca de un 10%. Repartidos 330 ml de cerveza entre 4 raciones, la cantidad final es muy pequeña, pero no es cero. Si vas a servirlo a niños, a embarazadas o a alguien que no toma alcohol, usa cerveza sin alcohol o sustitúyela por caldo de pollo.
Gallina Blanca Chef Guía
Pollo al horno con cerveza
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