El solomillo a la pimienta es uno de esos platos que nunca fallan cuando queremos disfrutar de una carne tierna con una salsa llena de carácter. En Gallina Blanca sabemos que el secreto de una buena salsa reside siempre en el fondo, por eso nuestro Caldo Gourmet de Pollo de Corral 100% Natural es el aliado perfecto para aportar esa profundidad de sabor de forma sencilla y natural, ayudando a que vuestras elaboraciones caseras brillen sin complicaciones en el día a día.

Este plato se ha convertido en un imprescindible del recetario español, presente tanto en celebraciones familiares como en las comidas de diario. Su popularidad radica en el equilibrio perfecto entre la intensidad de la pimienta y la suavidad de la nata, creando una textura aterciopelada que realza la calidad de la carne. Es una elaboración que demuestra que con pocos ingredientes se puede conseguir un resultado excepcional.

Para lograr un éxito rotundo, es fundamental tener bien organizados los ingredientes del solomillo a la pimienta antes de encender el fuego. Aunque existen muchas variantes, hoy os proponemos una receta fácil de solomillo a la pimienta que respeta la esencia del solomillo a la pimienta original. Si buscáis cómo hacer solomillo a la pimienta con ese toque de restaurante pero con la calidez del hogar, este método os resultará sumamente práctico.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

24 g

Fibra

1 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Solomillo de cerdo
Solomillo de cerdo
600 gramos
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Pimienta verde
Pimienta verde
1 cucharada de café seca
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
300 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de café
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 3

Sellado de la carne y preparación de la base

Sellado de la carne y preparación de la base

Comenzamos cortando el solomillo de cerdo en medallones de unos dos o tres centímetros de grosor. Salpimentamos la carne al gusto, teniendo en cuenta que la salsa ya llevará pimienta verde. En una sartén amplia con una cucharada de aceite de oliva virgen extra bien caliente, sellamos las piezas a fuego fuerte para que queden doradas por fuera y jugosas por su lado interno. Una vez listos, los retiramos y reservamos en un plato tapado para que no pierdan calor.

En la misma sartén, aprovechando los jugos que ha soltado el solomillo, vertemos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol durante un par de minutos. Este paso es fundamental para desglasar el fondo y recuperar todos los sabores del sellado. A continuación, añadimos la pimienta verde seca, que aportará ese aroma característico y un picante suave que define a este plato tradicional.

Paso 2 de 3

Elaboración de la salsa con caldo y nata

Elaboración de la salsa con caldo y nata

Llega el momento de dar cuerpo a nuestra receta incorporando el Caldo Gourmet de Pollo de Corral 100% Natural de Gallina Blanca. Vertemos el caldo y dejamos que reduzca a fuego medio durante unos minutos. Su calidad marcará la diferencia, aportando una base sabrosa y equilibrada que se fusionará a la perfección con el resto de ingredientes de la salsa.

Cuando el líquido haya reducido ligeramente, añadimos la nata. Removemos con suavidad para que todos los elementos se integren y la salsa adquiera ese tono crema tan apetecible. Cocinamos a fuego lento, evitando que rompa a hervir con fuerza, hasta lograr una consistencia sedosa que cubra perfectamente la carne.

Paso 3 de 3

Reducción final y unión de sabores

Reducción final y unión de sabores

Introducimos de nuevo los medallones de solomillo que habíamos reservado, junto con los jugos que hayan soltado en el plato, en la sartén con la salsa. Dejamos que el conjunto se cocine un par de minutos a fuego suave; este tiempo será suficiente para que la carne se caliente por completo y se impregne bien del toque especiado de la pimienta y la cremosidad de la nata.

Probamos la salsa para rectificar de sal si fuera necesario. El objetivo es conseguir una textura que nape la carne sin resultar pesada. Si notáis que está muy espesa, podéis añadir un chorrito adicional de caldo. Una vez alcanzado el punto deseado, retiramos del fuego y servimos inmediatamente para disfrutar de toda la intensidad de este plato recién hecho.

Consejos finales

Servir esta versión del solomillo a la pimienta casera es un éxito garantizado. Para acompañar, unas patatas panadera o un arroz blanco son opciones excelentes que ayudan a aprovechar hasta la última gota de la salsa. Al seguir esta receta paso a paso, veréis que es una solución rápida que no sacrifica en absoluto el sabor tradicional. Es ideal tanto para una cena especial como para un menú para cuatro personas en cualquier día de la semana.

Para que el resultado sea perfecto, recordad estos trucos: no cocinéis en exceso la carne durante el sellado para que no se seque y aseguraos de que la nata sea de buena calidad. Con estos pequeños detalles y la ayuda de un buen caldo, conseguiréis una textura profesional en vuestra propia cocina de forma sencilla y efectiva.

Si queréis explorar otras formas de preparar esta carne, os recomendamos probar el solomillo al horno para una cocción más uniforme, o el solomillo de cerdo con nata si buscáis una suavidad extrema. También podéis sorprender a vuestros invitados con el solomillo con salsa de pedro ximénez, que ofrece un contraste dulce delicioso, o decantaros por el clásico solomillo a la castellana para un sabor más rústico.

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