En Navidad y en las comidas con invitados, una crema de marisco casera es de los entrantes que más se agradecen: caliente, fina y con todo el sabor de las gambas y las almejas. Con estas cantidades hay crema para 4 personas, y el tiempo total ronda los 45 minutos, con 300 g de gambas o langostinos, 300 g de almejas y 1 litro de caldo de pescado como base.

Merece la pena fijarse en el marisco al comprarlo. Las gambas o langostinos enteros, con cabeza, dan mucho más juego que los pelados, porque al saltear las cabezas y las cáscaras sueltan en el aceite el sabor sobre el que se construye todo el sofrito. Si los compras congelados, pásalos del congelador a la nevera 12 horas antes y sécalos antes de pelarlos. Las almejas tienen que estar cerradas o cerrarse al darles un golpecito; las que sigan abiertas o tengan la concha rota, mejor descartarlas. En diciembre el marisco fresco se encarece mucho, así que comprar el congelado con unas semanas de margen es una opción sensata para esta receta.

Aplasta bien las cabezas mientras se saltean, hasta ver el aceite teñido de rojo, cosa de 3 o 4 minutos: ahí está la base de todo el sabor. Después, cuece la base 20 minutos a fuego suave, lo justo para que la patata quede tierna y espese la crema sin harina ni nata. Lo demás es fácil de controlar en cualquier cocina: las almejas se abren en unos 2 minutos con la olla tapada y los cuerpos de las gambas se hacen en la propia crema en 1 minuto, con el fuego al mínimo, así que no se quedan duros. Y para que quede más fina, pásala por el chino después de triturarla.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

15 g

Grasas

12 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Puerro
Puerro
1 unidad
Tomate
Tomate
1 unidad maduro
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Laurel
Laurel
1 hoja
Almeja
Almeja
300 gramos
Pimentón dulce
Pimentón dulce
1 cucharada de café
Brandy
Brandy
100 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Gamba
Gamba
300 gramos alternativa: langostino
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Paso 1 de 3

Saltea las cáscaras y haz el sofrito

Saltea las cáscaras y haz el sofrito

Antes de nada, deja los 300 g de almejas media hora en agua fría con un puñado de sal para que suelten la arena. Pela los 300 g de gambas o langostinos y guarda por separado los cuerpos, que irán al final, y las cabezas con las cáscaras. En una olla ancha, a fuego medio-alto y con aceite de oliva virgen extra que cubra la base, saltea las cabezas y las cáscaras durante 3 o 4 minutos, chafándolas con una cuchara de palo hasta que suelten su jugo. Cuando el aceite esté rojo y huela a marisco tostado, sácalas con una espumadera y deséchalas: el sabor ya está en la grasa.

Baja a fuego medio y, en ese mismo aceite, añade el puerro picado, el pimiento verde en dados y el tomate maduro troceado. Rehoga unos 5 minutos, hasta que el tomate empiece a deshacerse. Incorpora la patata, pelada y en trozos pequeños, y dale otros 2 minutos removiendo. Su almidón espesará la crema.

Paso 2 de 3

Evapora el brandy y cuece con el caldo

Evapora el brandy y cuece con el caldo

Espolvorea el pimentón dulce, 1 cucharada de café, remueve unos segundos y vierte enseguida los 100 ml de brandy: el pimentón se quema en menos de 1 minuto y amarga, así que el líquido tiene que llegar rápido. Con el fuego fuerte, el alcohol se va en unos 2 minutos; lo notarás porque el vapor ya no pica en la nariz. Con gas, aparta la olla al verterlo.

Incorpora el Caldo Casero de Pescado 100% Natural (1 litro) y la hoja de laurel. Cuando arranque a hervir, baja a fuego suave y mantén 20 minutos de hervor tranquilo; la patata tiene que aplastarse sin esfuerzo con una cuchara. Retira el laurel y tritura con la batidora hasta que no queden trozos, unos 2 o 3 minutos. Para una textura más fina, pásala por un chino o un colador de malla apretando con un cazo. Tiene que quedar fluida, pero capaz de cubrir el dorso de una cuchara; si te ha quedado densa, un chorrito de agua caliente la suelta.

Paso 3 de 3

Abre las almejas y añade las gambas

Abre las almejas y añade las gambas

Aclara bien las almejas que tenías en remojo y escúrrelas. Vuelve a poner la crema triturada a fuego medio y, cuando empiece a humear, añade las almejas y tapa la olla. En unos 2 minutos se abrirán con el vapor; las que sigan cerradas pasados 4 o 5 minutos, retíralas y no las sirvas.

Reduce el calor al mínimo, añade los cuerpos de las gambas o langostinos que tenías reservados, partidos en 2 o 3 trozos si son grandes, porque al entrar fríos enfrían la crema. Déjalos 1 minuto, sin que llegue a hervir: están listos cuando pasan de grisáceos a rosados, opacos y curvados. Entonces apaga el fuego. Si los dejas hervir, se encogen y quedan secos. La sal, solo ahora y probando antes: entre el caldo y el agua de las almejas puede que no haga falta. Deja reposar 2 minutos y reparte en cuencos calientes, con almejas y gambas en cada ración.

Consejos finales

Sírvela muy caliente, con unos costrones de pan frito o un poco de cebollino picado por encima en el último momento. Los costrones aportan el crujiente que le falta a una crema tan lisa, y el cebollino, un punto fresco que equilibra la intensidad del marisco. Como entrante encaja antes de un pescado al horno o de una paella de marisco en un día de fiesta.

Respeta el orden y te ahorrarás disgustos: el pimentón entra justo antes del brandy para que no se queme, y las gambas van al final, a fuego mínimo y sin hervir, para que no se queden como goma. Son trucos que no cuestan nada, igual que dejar la sal para el final, porque el caldo concentra sabor durante los 20 minutos de cocción y una crema salada ya no se puede corregir. Si buscas más intensidad, cuece las cabezas y cáscaras salteadas 10 minutos en el caldo y cuélalo antes de añadirlo; la bisque de gambas, de origen francés, lleva esa idea más lejos.

Tapada y refrigerada, se puede guardar 1 día; con el marisco dentro no conviene alargarlo más. Si quieres adelantar trabajo, prepara la base triturada, congélala hasta 3 meses y añade las almejas y las gambas el día que la vayas a servir, mientras la recalientas a fuego suave. Remueve a menudo al recalentar, porque la patata espesa con el frío y la crema se puede pegar al fondo.

Para una comida de diario, la sopa de marisco lleva los mismos sabores con caldo y tropezones, y la crema de calabacín es una alternativa suave para alternar con verdura entre semana.

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