Asado entero sobre una cama de patatas, con ajo, vino blanco y caldo de pollo en la bandeja, este capón al horno es el clásico capón de Navidad que preside la mesa del 25 de diciembre. Una pieza de 3 a 4 kg necesita unos 15 minutos de preparación y entre 2 horas y media y 3 horas de horno a 180 °C, más 10 minutos de reposo antes de trinchar, y para 4 personas deja carne de sobra para otro día.

El capón es un gallo castrado de joven y cebado durante meses, y eso explica su carne: más fina que la del pollo y con grasa entreverada en las fibras, de modo que las partes que en un pollo quedan secas, como la pechuga, aquí siguen jugosas tras horas de horno. En Galicia tiene un peso especial, y la feria que Vilalba, en Lugo, le dedica cada diciembre es una de las citas más conocidas para comprarlo.

A la hora de elegirlo, pide al carnicero que te lo dé limpio, sin restos de plumas ni exceso de grasa en la cavidad, y encárgalo con antelación en diciembre, porque la oferta se agota. Comprueba que quepa en tu bandeja con un par de dedos de margen por cada lado: si toca las paredes del horno, se dora de forma desigual. Pese a la duración, el trabajo de verdad se concentra en el primer cuarto de hora, y por eso hasta quien nunca ha asado un ave entera lo encuentra fácil: el resto consiste en vigilar el líquido y regar la piel cada 20 minutos.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

22 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
3 unidades
Ajo
Ajo
3 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Vino blanco
Vino blanco
al gusto seco
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Paso 1 de 3

Prepara las patatas y los ajos

Prepara las patatas y los ajos

Calienta el horno a 180 °C. Pela las 3 patatas y córtalas en rodajas gruesas, de unos 2 cm, que aguanten las horas de horno, todas lo más parecidas posible para que se asen al mismo ritmo; si unas son más finas, se queman en el borde mientras las otras siguen duras. Dale un golpe seco a los 3 dientes de ajo con la hoja de un cuchillo, sin pelarlos del todo, para que se abran y perfumen el aceite sin quemarse durante la cocción larga.

Reparte las rodajas en una fuente de horno amplia, formando una cama uniforme que cubra todo el fondo, y coloca los ajos entre ellas. Riega con las 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y salpimienta. Esta base es la guarnición del plato, pero también hace de soporte: el ave no se pega a la bandeja y las patatas recogen la grasa y los jugos que suelta la carne, de modo que quedan tiernas por dentro y doradas por los bordes.

Paso 2 de 3

Coloca el capón y riega con vino

Coloca el capón y riega con vino

Saca el capón de la nevera 1 hora antes, sécalo con papel de cocina por fuera y por dentro y salpimiéntalo bien en ambas zonas; la piel seca se dora mucho mejor. Colócalo sobre la cama de patatas con la pechuga hacia arriba y mete la fuente al horno, a media altura.

Antes de cerrar la puerta, vierte un chorrito de vino blanco seco al gusto, mojando tanto la piel como el fondo de la bandeja. El vino aporta una acidez que equilibra la grasa natural del capón y, al calentarse, ayuda a despegar los jugos que se van caramelizando en la fuente, que serán la base de la salsa.

Durante la primera media hora vigila que las patatas no se queden sin líquido: si el fondo se ve seco y empieza a humear, añade un poco más de vino o de agua caliente. Buscas una cocción lenta y húmeda que respete la ternura de la carne; el dorado fuerte llega al final.

Paso 3 de 3

Riega con caldo hasta dorar

Riega con caldo hasta dorar

Pasada la primera media hora, vierte en la bandeja la taza de Caldo Casero de Pollo 100% Natural: el vapor que suelta mantiene la carne jugosa y enriquece el fondo. A partir de aquí, cada 20 minutos, abre el horno y riega el capón con los jugos de la bandeja. Si el líquido se agota, añade agua caliente; si la piel toma color antes de tiempo, tápala con papel de aluminio, y si las patatas se doran demasiado pronto, sácalas a un plato y devuélvelas a la fuente los últimos 20 minutos. Como referencia, calcula de 40 a 45 minutos de horno por kilo.

Deja de regar en los últimos 15 a 20 minutos para que la piel se seque y cruja; si le falta color, sube a 200 °C ese rato. El capón está hecho cuando, al pinchar la parte más gruesa del muslo, el jugo sale claro; con termómetro, al menos 75 °C en ese punto, sin tocar el hueso. Déjalo reposar 10 minutos antes de trincharlo.

Consejos finales

Lleva el capón entero a la mesa en una fuente grande, rodeado de las patatas asadas y los ajos confitados, y trínchalo allí mismo: primero los muslos por la articulación, después la pechuga en filetes. No tires la salsa de la bandeja. Cuélala, desgrásala con una cuchara y dale un hervor en un cazo para reducirla un poco: es la esencia del asado y basta con unas cucharadas por plato.

Seca bien la piel antes de meter el capón al horno, porque húmeda no llega a dorarse, y riega siempre con el líquido caliente de la propia bandeja, nunca con agua fría, que frena la cocción: con esos trucos la piel sale tostada y la pechuga no se reseca. Para un aire más festivo puedes rellenarlo antes de hornearlo con carne, panceta, frutos secos o ciruelas pasas; tienes una versión en el capón relleno al horno.

Para 4 personas sobra bastante carne, y es lo normal: una pieza de este tamaño llega para 6 u 8 raciones. La que quede, desmenuzada y sin piel, se conserva 3 días en frío y admite congelación hasta 3 meses. Con ella y un poco de bechamel tienes la base de unas croquetas de pollo en Thermomix®, y con la carcasa y agua puedes hacer un caldo para la sopa del día siguiente.

Entre las aves de fiesta, la pularda rellena para Navidad sigue la misma lógica de asado lento, y el capón con salsa de granada le da un acabado agridulce muy de temporada.

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