Las patatas a la importancia son uno de esos platos que demuestran cómo, con ingredientes humildes, se puede crear una receta festiva y llena de sabor. En Gallina Blanca, nos encanta formar parte de esos momentos en los que buscas algo especial para los tuyos sin complicarte demasiado la vida. Por eso, nuestro Caldo Casero de Pollo 100% Natural se convierte en el aliado discreto que aporta ese fondo de guiso tradicional, permitiéndote disfrutar de la cocina de siempre con la tranquilidad de usar un producto honesto y de calidad.

Este plato tiene sus raíces en la cocina castellana y leonesa, aunque su popularidad se ha extendido por toda España gracias a su textura melosa y su salsa reconfortante. Antiguamente, se consideraba una forma de dar «importancia» a un ingrediente básico como la patata, elevándolo mediante un rebozado y un guiso lento. Es una elaboración que evoca las comidas familiares de domingo y el cariño de las abuelas, manteniendo su vigencia en las mesas actuales por su sencillez y su increíble resultado.

Para conseguir un resultado excelente, es fundamental prestar atención a los ingredientes de esta receta, seleccionando una buena materia prima que aguante bien la cocción. Si buscas una receta de patatas a la importancia fácil de seguir, la clave reside en el equilibrio entre el rebozado y el tiempo de chup-chup en la cazuela. Siguiendo la fórmula de las patatas a la importancia originales, verás que aprender a cocinarlas es un recurso fantástico para cualquier día de la semana, sorprendiendo a todos con un plato que parece mucho más complejo de lo que realmente es.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

16 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
4 unidades mediana
Ajo
Ajo
1 diente
Huevo
Huevo
2 unidades
Azafrán
Azafrán
4 unidades en hebra
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Cebolla
Cebolla
1 unidad tierna
Pimienta
Pimienta
al gusto
Harina de trigo
Harina de trigo
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto abundante
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Receta

Patatas a la importancia

Paso 1 de 4

Preparación y rebozado de las patatas

Preparación y rebozado de las patatas

Comenzamos pelando las patatas y lavándolas bien. El corte es fundamental en esta receta: debemos hacer rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. Si las cortamos demasiado finas, se romperán al guisarlas, y si son muy gruesas, tardarán demasiado en hacerse por dentro. Una vez cortadas, las secamos con un paño de cocina y les añadimos sal y pimienta al gusto.

Preparamos dos platos hondos, uno con harina de trigo y otro con los huevos batidos. Pasamos cada rodaja primero por la harina, sacudiendo el exceso, y después por el huevo, asegurándonos de que queden bien cubiertas por ambos lados. Este rebozado es lo que dará cuerpo a la salsa más adelante y protegerá la patata durante la cocción prolongada.

Paso 2 de 4

Fritura y sellado

Fritura y sellado

En una sartén amplia con abundante aceite de oliva virgen extra bien caliente, freímos las patatas por tandas. El objetivo en este paso no es que se cocinen por completo, sino que el rebozado se dore y quede bien sellado, adquiriendo un bonito tono dorado. Es importante no amontonarlas en la sartén para evitar que la temperatura del aceite baje bruscamente.

A medida que las patatas estén listas, las retiramos y las colocamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Una vez escurridas, las pasamos a una cazuela ancha y baja, preferiblemente de barro o de fondo grueso, donde prepararemos el guiso final. Debemos disponerlas de forma que no queden demasiado amontonadas para que se cocinen de manera uniforme.

Paso 3 de 4

Elaboración del sofrito y la majada

Elaboración del sofrito y la majada

En la misma sartén donde hemos frito las patatas, retiramos gran parte del aceite, dejando solo un par de cucharadas. Sofreímos la cebolla tierna, picada muy finamente, hasta que esté transparente y tierna. Mientras, en un mortero, preparamos una majada con el diente de ajo, las hebras de azafrán y el perejil fresco. Machacamos bien hasta obtener una pasta homogénea y la diluimos con el vino blanco.

Añadimos la majada a la sartén junto a la cebolla y dejamos que el alcohol del vino se evapore durante un par de minutos a fuego medio. Incorporamos una cucharadita de harina (la misma del rebozado) si queremos que la salsa espese un poco más, removiendo bien para que se tueste ligeramente y no sepa a crudo. Este sofrito aromático será el alma de nuestro plato.

Paso 4 de 4

Cocción lenta con Caldo Casero

Cocción lenta con Caldo Casero

Vertemos el sofrito sobre las patatas que ya tenemos en la cazuela y las cubrimos con el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca. El caldo debe cubrir las patatas justo por encima. Llevamos a ebullición y, en cuanto rompa a hervir, bajamos el fuego al mínimo y tapamos la cazuela. Dejamos cocinar a fuego lento durante unos 20 o 25 minutos, moviendo la cazuela de vez en cuando por las asas con un vaivén suave para que la salsa ligue.

Sabremos que estas están listas cuando al pincharlas con un palillo estén tiernas, pero sin llegar a deshacerse. Es vital no introducir cucharas ni espátulas para remover, ya que podríamos romper el rebozado. Antes de servir, dejamos reposar el plato unos cinco minutos fuera del fuego para que los sabores se asienten y la salsa termine de coger esa consistencia aterciopelada tan característica.

Consejos finales

Para disfrutar plenamente de unas patatas a la importancia caseras, te recomendamos servirlas como plato único o como una guarnición de lujo para carnes a la plancha. La clave para que el plato luzca es asegurar que la salsa tenga ese punto de espesor justo que napa la patata sin llegar a ser un puré. Si sigues los pasos sobre cómo hacer patatas a la importancia paso a paso, verás que el resultado es siempre satisfactorio y reconfortante.

Si buscas una versión rápida, tener siempre a mano un buen caldo es el mejor truco para este plato, ya que ahorras tiempo de preparación manteniendo toda la intensidad del sabor. Esta receta para cuatro personas es ideal para compartir en una cena tranquila, demostrando que con pocos elementos y un poco de mimo se pueden crear platos memorables que gustan a grandes y pequeños por igual.

Si te ha gustado este guiso tradicional, te encantará descubrir otras variantes como las patatas a la riojana, o platos donde el tubérculo es protagonista junto a la proteína, como el clásico pollo guisado con patatas o unas reconfortantes lentejas con chorizo y patatas para los días de frío.

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