Para una cena rápida o una tapa de otoño, el revuelto de setas frescas resuelve con ajo laminado, setas bien salteadas, unos tacos de jamón serrano y huevo cuajado a fuego suave. Tardas unos 20 minutos en tenerlo en la mesa, y con 1 bandeja de setas y 2 huevos preparas un entrante para 4 personas, y si va a ser plato único, conviene aumentar los huevos.

En casa, lo habitual es usar champiñones o portobello, que en realidad son la misma especie en distinto grado de madurez. El portobello, de sabor más intenso, oscurece algo el huevo, mientras que el champiñón blanco deja un revuelto más claro y suave. Hoy se encuentran todo el año; en otoño puedes sumar níscalos, setas de cardo o boletus, siempre comprados en tienda o identificados por alguien que los conozca bien.

Lo técnico está en el orden. Las setas tienen alrededor de un 90 % de agua, así que primero tienen que soltarla y evaporarla en la sartén, unos 8 a 10 minutos a fuego medio; si el huevo entra antes, el revuelto queda aguado. Después, con el fuego muy bajo, el huevo se retira cuando aún brilla, porque el calor de la sartén lo termina de cuajar camino del plato.

Si respetas ese orden paso a paso, tendrás un revuelto de setas con huevo jugoso, una cena fácil y rápida para cualquier noche de entre semana. Esa misma base de setas salteadas con ajo sirve luego para un arroz con setas o unos tallarines con setas.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Hidratos

5 g

Grasas

1 g

Fibra

18 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Seta
Seta
1 bandeja fresca
Jamón serrano
Jamón serrano
2-3 cucharadas cortado en tacos
Huevo
Huevo
2 unidades
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Paso 1 de 4

Sofríe el ajo, las setas y el jamón

Cubre la base de una sartén ancha con aceite de oliva virgen extra, sube el fuego hasta medio y echa el ajo laminado cuando el aceite esté templado, no humeante: así se perfuma poco a poco y no se quema. Remueve y, en cuanto empiece a oler y a tomar un tono muy pálido, antes de que se dore, incorpora las setas troceadas. Si el ajo se tuesta, amarga todo el revuelto.

Saltea las setas unos 8 a 10 minutos, sin dejarlas quietas mucho rato, para que no se agarren y se hagan de forma pareja. Primero soltarán su agua; sigue hasta que se evapore y las setas tomen color en los bordes, con el volumen reducido casi a la mitad. Añade entonces las 2 o 3 cucharadas de jamón serrano en tacos y dales 1 minuto para que suelten su grasa, porque si los cocinas más se endurecen. Es buen momento para un poco de pimienta negra, que se reparte mejor con la grasa caliente.

Paso 2 de 4

Bate los huevos con sal y pimienta

Mientras las setas se saltean, casca los 2 huevos en un bol. Añade una pizca de sal, poca, porque el jamón ya aporta la suya, y la pimienta negra que quieras; una mezcla de pimientas de colores da un aroma algo más perfumado. Bátelos con un tenedor hasta que yema y clara formen una mezcla homogénea, de color uniforme y sin hilos transparentes.

No hace falta batir mucho ni hacer espuma: el aire que metes se pierde en la sartén y el revuelto no gana volumen. Lo que buscas es que la clara quede bien rota, porque los trozos sueltos cuajan antes que la yema y el revuelto acaba con vetas blancas y gomosas. Deja el bol junto al fuego para tenerlo a mano, ya que el huevo tiene que entrar justo cuando las setas estén secas y doradas.

Paso 3 de 4

Cuaja el revuelto de setas frescas

Cuando las setas estén doradas y no quede líquido en el fondo, ajusta el fuego al mínimo y vierte los huevos batidos por encima. Espera unos 10 segundos sin tocar y empieza a remover despacio con una cuchara de madera, llevando el huevo de los bordes al centro, para que el huevo cuaje en pliegues grandes y envuelva las setas y el jamón.

El revuelto está en su punto en 1 o 2 minutos, cuando el huevo ha cuajado pero aún se ve brillante y cremoso. Retira la sartén del fuego en ese momento, un poco antes de verlo hecho del todo: el calor residual sigue cocinando y, si esperas a que se seque en la sartén, llegará duro al plato. Si notas que cuaja demasiado deprisa, aparta la sartén unos segundos del fuego sin dejar de remover. Sirve enseguida, en platos templados, para que no se enfríe.

Paso 4 de 4

Corta el ajo y las setas antes de encender el fuego

Corta todo con el fuego apagado: después el revuelto va rápido y no da tiempo a cortar nada. Pela los ajos y córtalos en láminas muy finas, mejor con un cuchillo que corte bien; cuanto más delgadas y parejas sean, mejor se hacen a la vez sin quemarse.

Limpia la bandeja de setas sin ponerla en remojo: quita la tierra con un pincel o con papel de cocina húmedo y, si hace falta, pásalas un momento bajo el grifo y sécalas enseguida, porque absorben agua y luego cuesta más dorarlas. Corta el extremo duro del pie y trocéalas en 4 partes; si son grandes, como los portobello, haz trozos de 2 cm, así todas se cocinan a la vez. Ten también a mano los tacos de jamón serrano y los 2 huevos, que se baten mientras se saltean las setas.

Consejos finales

Sobre una tostada de pan de pueblo con un hilo de aceite, este revuelto de setas frescas se convierte en una tapa completa; en plato, acompaña bien a un filete de ternera o a una merluza, y como cena ligera basta con sumar unas hojas de lechuga aliñadas. Para un menú de otoño con el mismo ingrediente, la crema de setas casera encaja de primero.

Sala las setas solo al final del salteado, un truco que evita que suelten el agua de golpe y se cuezan en ella, y no las amontones: si la bandeja no cabe en una sola capa, saltéalas en 2 tandas. Cuando aun así quede líquido en el fondo, escúrrelo antes de echar el huevo.

Un revuelto seco y granulado indica que el fuego estaba alto o que se retiró tarde; la próxima vez, sácalo cuando todavía parezca un poco crudo por encima. Para embarazadas, niños pequeños o personas mayores, en cambio, déjalo bien cuajado. Y si el ajo se oscureció en el primer minuto, mejor empezar de nuevo con aceite limpio, porque ese amargor pasa a las setas y al huevo.

Sin el jamón, el plato se vuelve vegetariano; en ese caso, termina con perejil picado o unas lascas de queso curado. En temporada, mezcla champiñones con níscalos o boletus, empezando por las setas más carnosas, que tardan más. No se guarda bien, porque el huevo cuajado se reseca al recalentarlo, así que conviene hacer la cantidad justa; y otro día, los huevos revueltos con jamón siguen la misma técnica de fuego suave con otro ingrediente.

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