Las costillas a la coca cola, hechas en una sola olla y con un vaso de refresco, se convierten en un guiso de cerdo dulce y oscuro, con una salsa que reduce junto al tomate y la cebolla hasta quedar casi como un glaseado. En alrededor de 1 hora, casi toda de cocción tranquila a fuego medio bajo, tienes resuelta la comida de 4 personas. Para este guiso va mejor la costilla de cerdo con algo de grasa, la que se vende como costillar o tira, cortada en piezas de unos 4 cm. Que te la trocee el carnicero: con un cuchillo de casa cuesta partir el hueso sin astillarlo. Pídela natural y no adobada, porque el pimentón del adobo choca con el dulzor del refresco. Usa Coca-Cola normal, con azúcar, ya que las versiones sin azúcar llevan edulcorantes que no caramelizan y amargan con la cocción larga, de modo que la salsa ni espesa ni coge brillo.

Lo que más cuenta es dorar bien la carne antes de mojarla, unos 8 a 10 minutos, retirar la grasa que suelte y dejarla 45 minutos tapada con el líquido justo para cubrirla. Planteado así, es un guiso fácil que solo pide vigilar la olla al final, cuando el azúcar del refresco se concentra y puede pegarse al fondo. La salsa espesa sin harina ni maicena: el azúcar reducido junto al tomate le da cuerpo y ese color caoba tan característico. Con el mismo refresco y otro corte de cerdo tienes también los solomillos de cerdo con Coca-Cola.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

2 g

Fibra

35 g

Proteínas

20 g

¿Cuántos comensales?
4
Tomate
Tomate
2 unidades
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
al gusto en polvo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Avecrem Sabor Carne
Agua
Agua
al gusto
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Paso 1 de 2

Preparar las costillas

Seca los trozos de costilla con papel de cocina y frótalos por todos los lados con ajo en polvo y pimienta negra, con generosidad, porque es casi todo el aliño que llevan. No añadas sal: el caldo ya aportará la necesaria.

En una olla ancha o una cazuela baja, echa aceite de oliva virgen extra, apenas lo que cubra la base; con el fuego medio, dora las costillas por tandas, de 8 a 10 minutos, girándolas hasta que estén tostadas por cada lado. Si llenas demasiado la olla, la carne suelta agua y no se tuesta. Cuando la grasa cubra el fondo en exceso, saca una parte con un cucharón antes de seguir.

Incorpora la cebolla picada fina y los 2 tomates pelados y picados y cocina 5 minutos, rascando el fondo, donde la carne habrá dejado restos tostados con mucho sabor, hasta que la cebolla, ya blanda, empiece a transparentar. Si prefieres una salsa lisa, tritura antes la cebolla y el tomate y añádelos ya molidos.

Paso 2 de 2

Cocción con Coca-Cola

Vierte un vaso de Coca-Cola, unos 200 ml, y deshaz sobre ella, con los dedos, 1 pastilla de Avecrem Caldo de Carne -30% de sal. Mezcla bien para que se integre y completa con agua, la justa para que las costillas queden casi cubiertas. Cuando rompa a hervir, tapa y baja a hervor suave.

Cuece unos 45 minutos y remueve cada cierto tiempo. A los 20 minutos, baja un poco más el fuego: el azúcar se concentra y la salsa tiende a pegarse. Si se seca antes de tiempo, añade agua caliente en pequeñas cantidades; si al final sigue líquida, quita la tapa en el tramo final, unos 10 minutos, y deja que reduzca.

Sabrás que las costillas están listas porque la carne se suelta del hueso al tirar con un tenedor y la salsa cubre el dorso de una cuchara, espesa y brillante. Fuera del fuego, deja la olla tapada entre 10 y 30 minutos: la carne se asienta y la salsa gana cuerpo.

Consejos finales

Hechas con unas horas de antelación, estas costillas a la Coca-Cola ganan: los sabores se asientan y la grasa sube a la superficie, donde se retira con una cuchara cuando está fría. Bien cubiertas con su salsa y en un táper hermético se mantienen 3 días refrigeradas, y congeladas hasta 3 meses. Para recalentarlas, ponlas a fuego lento, tapadas y regadas con algo de agua, hasta que la salsa borbotee de nuevo.

Para un acabado lacado, pasa las costillas ya guisadas a una fuente, píntalas con la salsa reducida y hornéalas 10 minutos a 200 °C, hasta que el glaseado brille y se tueste en los bordes; vigílalas, porque el azúcar se quema rápido. En casa, el acompañamiento más tradicional es un arroz blanco que recoja la salsa. Con ese mismo punto dulce funcionan las costillas a la mostaza y miel y las alas de pollo a la Coca-Cola.

No sales la salsa hasta probarla al final, un truco necesario porque caldo y refresco reducidos concentran mucho sabor, y retira la grasa del dorado antes de mojar, o la salsa quedará pesada. Si la carne sigue dura pasados los 45 minutos, dale 10 o 15 más con un chorrito de agua; el tiempo varía con el grosor del costillar. Y cuando la salsa amarga, casi siempre es porque el ajo o la cebolla se quemaron al dorar: la próxima vez, baja el fuego en ese momento y añade antes el tomate.

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