Las costillas a la mostaza y miel se asan con una capa de mostaza de Dijon, miel, limón y salsa de soja que en el horno se vuelve pegajosa y, bajo el grill, se tuesta por los bordes. Un costillar de cerdo de alrededor de 1 kg sirve a 2 personas con apetito, y entre marinado, horno y grill hay que contar unas 2 horas, aunque la mayor parte del tiempo la carne está en la nevera o en el horno sin que tengas que tocarla.

Antes de encender nada, piensa en la pieza. La costilla de lomo, pegada a la columna, tiene más carne y menos grasa y se hace antes; la de panceta, más plana, lleva más grasa entre los huesos y queda muy jugosa, aunque necesita algo más de horno. Pide en la carnicería que corten el costillar en tiras de 2 o 3 huesos: se asan de forma más pareja y la marinada cubre más superficie. Con la mostaza pasa algo parecido, porque la de Dijon lisa pica más y la antigua, con el grano entero, deja una costra con más textura.

Hacerlas en casa es fácil con horno a 180 °C, una capa nueva de marinada cada 15 minutos y no más de 5 minutos de grill al final, porque la miel pasa de caramelizada a quemada en muy poco rato. Son las mismas costillas al horno con miel y mostaza de toda la vida. Con esta salsa también se preparan unas alitas con mostaza y miel, que se hacen en menos tiempo.

Información nutricional(por ración)

Energía

400 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

1 g

Fibra

30 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
2
Mostaza de dijon
Mostaza de dijon
4 cucharadas de bolitas
Miel
Miel
4-5 cucharadas
Limón
Limón
1 chorro
Salsa de soja
Salsa de soja
1 chorro
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 2

Prepara la marinada y pinta el costillar

Prepara la marinada y pinta el costillar

En un bol grande, mezcla las 4 cucharadas de mostaza de Dijon con 4 o 5 cucharadas de miel hasta obtener una pasta espesa y brillante. Añade un chorro de limón exprimido y otro de salsa de soja, y remueve hasta que no queden vetas de miel. Pruébala con la punta de una cuchara: la soja ya sala, así que después basta con muy poca sal. Antes de tocar la carne, aparta 3 cucharadas de la mezcla en un cuenco limpio; las necesitarás en el horno y así no pintas con marinada que ha estado en contacto con carne cruda.

Salpimienta el costillar por las 2 caras y úntalo con el resto de la marinada usando un pincel, sin dejar zonas al descubierto, también entre los huesos. Tápalo con film y déjalo al menos 1 hora en la nevera; si lo preparas la noche anterior, la carne coge más sabor.

Paso 2 de 2

Hornea las costillas a la mostaza y miel

Saca las costillas de la nevera 20 minutos antes y pon ya el horno en marcha a 180 °C, resistencia superior e inferior. Colócalas sobre papel de horno en la bandeja, con la parte carnosa hacia arriba, y hornéalas a media altura. Las tiras de 2 o 3 huesos necesitan entre 45 y 50 minutos; un costillar entero pide alrededor de 1 hora, tapado con papel de aluminio la primera media hora para que no se seque. Cada 15 minutos, abre y pinta la superficie con la marinada que reservaste.

Estarán hechas cuando la carne se retraiga y deje ver el extremo del hueso y, al pincharla junto a él, el jugo salga claro. Si las quieres más tiernas, tápalas y dales 15 minutos más. Para terminar, enciende el grill y gratínalas de 3 a 5 minutos sin alejarte, hasta que la capa de miel esté dorada y algo tostada. Déjalas reposar 5 minutos y córtalas entre los huesos.

Consejos finales

Para comerlas, nada como un puré de patatas casero que recoja la salsa de la bandeja, o una ensalada verde con vinagreta de limón que corte el dulzor de la miel. Si prefieres meter guarnición y carne en el horno a la vez, las costillas al horno con patatas se organizan en una sola bandeja.

Tus costillas a la mostaza y miel están en su punto cuando el hueso gira un poco al moverlo y la carne se suelta sin tirar. Si al pincharlas siguen duras, devuélvelas al horno tapadas con aluminio 10 o 15 minutos; si la miel se oscurece antes de tiempo, cúbrelas igual y sigue horneando. Un truco para cualquier asado con miel: forra la bandeja con papel de horno, porque el caramelo se pega al metal y cuesta despegarlo, o baja la mostaza a 3 cucharadas y sube la miel a 5 si la tuya es muy fuerte.

Si te ha quedado poca salsa, calienta en un cazo un par de cucharadas más de miel y mostaza con un chorrito del jugo de la bandeja, y dales una última mano en el plato. Así recuperan el brillo sin volver al horno.

Las sobras aguantan 3 días tapadas en la nevera. Para devolverles el calor, 160 °C de horno, cubiertas con aluminio, unos 15 minutos, y destápalas los últimos 3 para que la superficie vuelva a quedar pegajosa. Deshuesadas y desmenuzadas rellenan un bocadillo con unas hojas de lechuga y unos pepinillos. Y si buscas otro asado tradicional para el fin de semana, el redondo de ternera al horno pide la misma calma y también se sirve en lonchas con su jugo.

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