Cocer las manos de cerdo a presión y terminarlas en una salsa triturada de verduras, vino blanco y pimentón es el camino más corto para hacer unas manitas de cerdo en salsa en casa. Es un guiso para 2 personas que está en la mesa en alrededor de 1 hora, y la mayor parte de ese tiempo trabaja la olla mientras tú haces otra cosa.

Las manitas son un ejemplo claro de la cocina de aprovechamiento, la que no desperdicia ninguna parte del cerdo, y cada zona de España las guisa a su manera. En Cataluña se combinan con caracoles, en muchas casas se hacen con tomate y un punto de guindilla, y en la cocina de cuchara aparecen junto a las legumbres, como en las lentejas estofadas con manita de cerdo. Lo que todas comparten es la textura melosa que da el colágeno de la piel y los tendones, que con la cocción se convierte en gelatina y espesa la salsa de forma natural.

La parte más pesada, limpiarlas, puede hacerla el carnicero: pídele que te las dé chamuscadas y abiertas longitudinalmente, así caben mejor en la olla y sueltan antes la gelatina. A partir de ahí la receta se queda en 3 fases fáciles de seguir paso a paso: cocer, guisar y triturar. El tiempo que importa es el de presión, unos 30 a 35 minutos en total repartidos entre las 2 cocciones, hasta que la carne se separa sola del hueso.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

2 g

Fibra

25 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
2
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Ajo
Ajo
4 dientes
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto en grano
Tomate
Tomate
al gusto
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Clavo de olor
Clavo de olor
1 unidad
Laurel
Laurel
2 hojas
Pimentón dulce
Pimentón dulce
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Avecrem Pollo
1 pastilla
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Cuece las manitas a presión

Revisa que las manitas estén bien limpias y troceadas. Si alguna conserva pelos, pásala por la llama del fogón unos segundos y frótala después con un paño. Ponlas en la olla a presión con 1 hoja de laurel, unos granos de pimienta negra y agua fría suficiente para cubrirlas por completo.

Cierra la olla y ponla a fuego fuerte. Cuando suba la válvula, baja a fuego medio y cuenta unos 15 minutos. Esta primera cocción ablanda los tejidos duros de la piel y los tendones y hace que empiecen a soltar su gelatina natural, que es lo que después dará cuerpo a la salsa sin recurrir a la harina. Pasado el tiempo, apaga y deja que la olla pierda presión sin forzarla antes de abrir; a estas alturas la piel ya debe ceder al pincharla, aunque la carne todavía estará firme y pegada al hueso.

Paso 2 de 4

Guisa las manitas con verduras y vino

Guisa las manitas con verduras y vino

Abre la olla con cuidado, escurre las manitas y tira el agua de cocción, que arrastra impurezas y espuma. Enjuágalas con un chorro de agua fría para retirar los restos y devuélvelas a la olla, ya limpia.

Trocea el pimiento verde, la cebolla, 4 dientes de ajo y medio tomate, y añádelos a la olla regados con aceite de oliva virgen extra. Incorpora la pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada, una cucharadita de pimentón dulce, el clavo de olor y, si quieres, la otra hoja de laurel. Cubre con vino blanco; si prefieres una salsa menos ácida, usa mitad vino y mitad agua. Cierra la olla y cocina a fuego fuerte hasta que suba la presión, y luego entre 15 y 20 minutos a fuego medio. Así los sabores se integran y las manitas terminan de hacerse: estarán listas cuando la carne se suelte del hueso con solo empujarla con un tenedor.

Paso 3 de 4

Tritura la salsa y liga las manitas

Tritura la salsa y liga las manitas

Deja bajar la presión, abre la olla y saca las manitas a un plato. Antes de triturar, busca y retira el clavo y el laurel: el clavo entero triturado amarga y se impone al resto de la salsa.

Pasa las verduras con su caldo por la batidora hasta obtener una salsa fina y homogénea. Si la ves líquida, dale un hervor destapada unos minutos para que reduzca y espese; ten en cuenta que la gelatina de las manitas la irá trabando a medida que se enfríe. Prueba y ajusta de sal.

Devuelve las manitas a la olla, nápalas bien con la salsa y deja que se cocinen juntas 5 minutos aproximadamente a fuego medio, moviendo la olla a menudo para evitar que se agarren. En ese tiempo la carne absorbe la salsa y la superficie queda brillante y pegajosa, que indica que el guiso está en su punto.

Paso 4 de 4

Sirve con patatas o zanahorias

Sirve con patatas o zanahorias

Sirve las manitas muy calientes, con la salsa por encima y un poco más aparte para quien quiera mojar pan. Como guarnición quedan bien unas patatas o unas zanahorias al gusto, cocidas o fritas, y también un puré de patatas que recoja toda la salsa.

Si no tienes olla a presión, puedes hacer la receta en una olla normal, solo que necesitas más tiempo: cuece las manitas tapadas a fuego suave de 2 horas y media a 3 horas en total, repartidas entre el agua del primer paso y el guiso con verduras, y añade agua caliente si el líquido baja demasiado. La señal es la misma, que la carne se suelte del hueso sin esfuerzo. Come con las manos o con cubiertos y deja un cuenco en la mesa para los huesos, porque las manitas tienen muchos y pequeños.

Consejos finales

En la nevera, tapadas y cubiertas con su salsa, las manitas de cerdo en salsa aguantan 3 días. Al enfriarse la salsa se vuelve casi gelatina por el colágeno, y recupera su textura en cuanto la calientas poco a poco, con unas cucharadas de agua. También se congelan hasta 3 meses, siempre sumergidas en la salsa de forma que la piel no se seque ni coja sabor a congelador. Para descongelarlas, déjalas en la nevera unas 24 horas antes y, si las recalientas en el microondas, tapa el recipiente y hazlo a media potencia, en intervalos de 1 minuto.

Que la piel quede correosa casi siempre significa que les faltó tiempo de olla: ciérrala de nuevo 5 o 10 minutos y vuelve a comprobar que el hueso sale limpio. Si la salsa sabe demasiado a vino, no redujo lo suficiente, así que cuécela destapada unos minutos más antes de juntarla con las manitas. Y si queda grasa en la superficie, retírala con una cuchara antes de triturar.

En la carnicería se aplican otros trucos: compra manitas de cerdo blanco, con la piel clara y sin olor fuerte, y pide que te las partan delante para comprobar que están limpias por dentro. Con la misma técnica puedes hacer las manitas de cerdo con tomate y un toquecito picante, cambiando el vino por tomate y añadiendo guindilla, o pasar a otro plato de casquería tradicional como los callos a la madrileña hechos en cazuela de barro.

Valora esta recetas 49 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras