En sartén y sin horno ni olla, el conejo al ajillo se resuelve dorando los trozos en aceite de oliva con ajos enteros, tomillo y romero y terminándolos en una salsa corta de vino blanco y verduras, con salsa de sobra para mojar pan. Un conejo entero alcanza para 4 personas; entre trocear, dorar y guisar tendrás el plato en la mesa en unos 50 minutos.

La compra pesa mucho en el resultado final. Un conejo de granja suele pesar entre 1 y 1,5 kg; búscalo de carne rosada y brillante, sin olor, y pide en la carnicería que te lo corten en trozos de tamaño parecido. Si unos quedan mucho más pequeños que otros, se secan antes de que los grandes estén hechos. Las patas traseras y el lomo son las partes con más carne; las delanteras y las costillas, con más hueso, se agradecen igual porque sueltan sabor a la salsa. En muchas casas se guarda el hígado para dorarlo aparte y servirlo con el resto, pero es opcional.

El orden es lo único que hay que respetar, y con él esta receta tradicional se vuelve fácil incluso si nunca has guisado conejo: primero la carne bien dorada, después el ajo con el fuego más bajo y al final el líquido. Los 5 dientes de ajo van enteros y sin pelar, solo aplastados con el lateral del cuchillo; la piel los protege y se confitan en el aceite en vez de quemarse. Con 50 ml de aceite de oliva virgen extra hay suficiente para una sartén grande, siempre que el conejo quepa en una sola capa: si no cabe, dóralo en 2 tandas. La salsa la remata el Pisto Casero de Verduras, que llega con las verduras ya pochadas y deja un fondo espeso.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

4 g

Grasas

18 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Conejo
Conejo
1 unidad
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Ajo
Ajo
5 dientes
Pisto Casero de Verduras
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
al gusto
Comino molido
Comino molido
al gusto
Tomillo
Tomillo
1 rama
Romero
Romero
1 rama
Vino blanco
Vino blanco
1 copa
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
50 mililitros
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Receta

Conejo al ajillo

Paso 1 de 4

Trocea, sazona y dora el conejo

Trocea, sazona y dora el conejo

Si no lo has comprado troceado, corta el conejo en piezas de tamaño parecido, unas 12 o 14, para que se hagan al mismo ritmo. Sécalas con papel de cocina, espolvorea pimienta negra y comino molido por un lado, dales la vuelta y repite. Echa muy poca sal o ninguna, porque la pastilla de caldo ya aporta la suya.

Pon al fuego el aceite, 50 ml de oliva virgen extra, en una cazuela baja o una sartén grande a fuego medio-alto. Coloca los trozos sin amontonarlos y déjalos 4 o 5 minutos por cada lado, moviéndolos lo justo, hasta que estén bien tostados. Si la sartén va llena, la carne suda, hierve en su propio jugo y no se dora, y ese dorado es el que luego da color a la salsa. Con el conejo ya sellado, desmenuza sobre los trozos una pastilla de Avecrem Sabor Carne y remueve para que se pegue a los trozos.

Paso 2 de 4

Perfuma el aceite con ajo y hierbas

Perfuma el aceite con ajo y hierbas

Pon el fuego en medio-bajo y añade los 5 dientes de ajo aplastados con su piel. Si los prefieres laminados, échalos 1 minuto más tarde, porque en láminas se tuestan mucho antes. Incorpora las hojas de la rama de tomillo y de la de romero, o las ramas enteras si vas a retirarlas al final.

Remueve unos 3 o 4 minutos; los ajos tienen que quedar dorados por los bordes y la cocina oler a ajo y a monte. Ese es el punto: si llegan a ponerse marrón oscuro, amargan toda la salsa y ya no hay manera de corregirlo, así que, ante la duda, aparta la sartén del fuego unos segundos. Ve dando la vuelta al conejo para que todos los trozos pasen por el aceite aromatizado, que es donde se queda el sabor de las hierbas.

Paso 3 de 4

Moja con vino y añade el pisto

Moja con vino y añade el pisto

Sube el fuego y vierte el vaso de vino blanco. Rasca el fondo con una espátula de madera y despega los restos tostados que ha dejado la carne: se disuelven en el vino y son la base de la salsa. Deja que hierva entre 2 y 3 minutos, hasta que el olor a alcohol desaparezca y el líquido se haya reducido más o menos a la mitad.

Añade entonces el tarro de Pisto Casero de Verduras Gallina Blanca y remueve con cuidado para que cubra todos los trozos. El pisto ya viene pochado, así que solo necesita calentarse y mezclarse con el vino y los jugos del conejo; vas a ver cómo la salsa cambia de color y se vuelve más densa. Comprueba que la carne queda casi cubierta por la salsa y, si no es así, agrega un poco de agua caliente antes de tapar.

Paso 4 de 4

Guisa tapado y deja reposar

Guisa tapado y deja reposar

Tapa la cazuela, baja a fuego lento y deja que el guiso trabaje unos 20 minutos, 25 si los trozos son grandes. Remueve un par de veces para que no se pegue el fondo. Si la salsa se espesa demasiado antes de tiempo, añade unos 50 ml de agua caliente; si al final ha quedado clara, destapa y deja que reduzca 3 o 4 minutos a fuego medio.

El conejo está listo cuando, al pinchar una pata trasera, la carne se despega del hueso con facilidad; un conejo grande o de más edad puede pedir 5 o 10 minutos más. Prueba y rectifica de sal solo entonces. Apaga el fuego, retira las ramas de las hierbas si las has puesto enteras y deja reposar el guiso tapado unos 5 minutos. En ese rato la salsa liga y la carne recupera jugos. Sirve los trozos con bastante salsa y con los ajos, que se pueden chafar sobre el pan.

Consejos finales

Para acompañarlo, unas patatas panaderas hechas al horno mientras guisas recogen muy bien la salsa de pisto, igual que un arroz blanco hervido o, sin más, buen pan. Si lo quieres con patatas fritas, tienes también el conejo al ajillo con patatas fritas, y si prefieres una salsa más roja, el conejo con tomate cambia el protagonismo del ajo por el del tomate.

El conejo es una carne muy magra y se reseca enseguida si el fuego va alto. Los trucos para que quede jugoso empiezan antes del guiso: seca bien los trozos y no llenes la sartén, para que se tuesten en lugar de cocerse. Si después notas la carne fibrosa, no la tengas más tiempo hirviendo; baja al mínimo, riega con unas cucharadas de agua caliente y deja que la salsa la envuelva 5 minutos con la tapa puesta. La misma base de ajo, hierbas y vino blanco sirve para el pollo al ajillo o el lomo al ajillo, que piden menos tiempo de guiso.

De un día para otro la salsa gana, así que puedes dejarlo hecho: en un recipiente hermético se conserva hasta 3 días en frío. También admite congelación hasta 3 meses, siempre cubierto con su salsa para que la carne no se queme por el frío. Descongélalo en la nevera la víspera y recaliéntalo tapado y a fuego bajo, añadiendo un chorrito de agua y dándole alguna vuelta para que no se agarre.

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