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Un truco para que el rebozado proteja bien la pechuga, que el aceite no penetre en su interior y que la costra quede bien crujiente es que al poner la pechuga a freír el aceite tiene que estar muy caliente.
si está frío quedará mal.
el rebozado tenemos que hacerlo siempre justo antes de freír. si lo ponemos un rato antes, la harina, el pan rallado o la mezcla que usemos acabará absorbiendo líquidos del producto que queremos rebozar. entonces el rebozado perderá su cometido y tampoco quedará bien.
al sacar las pechugas rebozadas del aceite deja que se escurra un poco y el aceite sobrante caiga en la sartén y después ponla sobre abundante papel de cocina absorbente. si dejas las pechugas aceitosas una encima de la otra te quedarán blandas.
Para pelar los tomates, lo mejor es escaldarlos.
de esta forma la piel saldrá prácticamente sola y sin llevarnos pulpa por delante. para ello, calienta agua en una olla y con la punta del cuchillo hazle dos cortes como una cruz a los tomates. cuando el agua rompa a hervir introduce los tomates y déjalos apenas unos segundos. retíralos rápidamente y ponlos en agua fría con hielo. el cambio brusco de temperatura dejará la piel del tomate lista para ser retirada fácilmente con la mano.
este truco te servirá para hacer una gran cantidad de recetas de pescado y marisco, ya que en muchas ocasiones, se prefieren alimentos frescos pero de una textura agradable para acompañar el pescado. ¿te animas a ponerlo a prueba? ¡ya verás que bien te va de ahora en adelante!
Para esta receta de arroz caldoso con pollo y conejo, la relación líquido/arroz que debemos respetar es de entre 2,5 y 3 medidas de líquido por cada medida de arroz (recuerda que es una cuestión de volumen, no de peso).
por otro lado, no podemos descuidar el sofrito de verduras, pues resultará clave en el resultado final y afectará al caldo. en este sentido, recomendamos añadir los dientes de ajo enteros y el tomate pelado (puedes escaldarlo antes para quitarle la piel con mayor facilidad). también puedes añadir la pulpa de una ñora, pues le dará un punto extra de sabor, color y textura al sofrito.
por su parte, el tipo de arroz que utilicemos será fundamental. ten en cuenta que necesitarás un arroz que aguante una cocción lenta y prolongada sin romperse. por eso, te aconsejamos utilizar un arroz redondo tipo bomba, ya sea de calasparra, senia o albufera. estos arroces aguantan muy bien la cocción sin pasarse y absorben más cantidad de caldo.
para hacer este riquísimo arroz con almejas y verduras, una de las claves es conseguir que la cebolla quede bien cocinada, para lo cual será determinante cómo la cortes.
para hacer este riquísimo arroz con almejas y verduras, una de las claves es conseguir que la cebolla quede bien cocinada, para lo cual será determinante cómo la cortes. en este sentido, aconsejamos dos tipos de cortes: en ciselé o en brunoise.
el corte en ciselé es la manera clásica de cortar la cebolla en juliana, mientras que la brunoise consiste en cortar en cubitos la cebolla. y es superfácil hacerlo. para ello, corta primero la cebolla en trozos longitudinales horizontales, como si hicieras el corte anterior. tras esto, corta dichas tiras de cebolla horizontalmente y obtendrás unos cubitos de cebolla perfectos para ser sofritos.
otra de las claves para elaborar con éxito este arroz con almejas y verduras no es otro que abrir y limpiar adecuadamente las almejas. para ello, agrega en una olla las almejas y cúbrelas con agua. añade un chorrito de limón y pon la olla a hervir semitapada. retira de fuego en cuanto las almejas se hayan abierto y tira las que estén rotas o sigan cerradas.
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