Rape, calamar, gambas y mejillones comparten cazuela en la zarzuela de pescado, un guiso marinero con salsa de sofrito, tomate, vino blanco, azafrán y fumet. Las cantidades están pensadas para 4 personas y, de principio a fin, cuenta unos 50 minutos, incluido un reposo corto con la cazuela tapada.

Es un plato de la cocina catalana, de los que se reservaban para la fiesta mayor y las comidas señaladas en la costa, y su nombre se suele explicar por la comparación con el género lírico: muchos ingredientes distintos que tienen que sonar a la vez sin que ninguno tape a los demás. Por eso muchos la llaman zarzuela de pescado y marisco, y cada casa la adapta a lo que encuentra en la pescadería, con merluza, sepia, cigalas o almejas en lugar de alguno de los ingredientes de esta receta.

La técnica tiene una lógica muy clara: cada pieza entra en la cazuela según lo que tarda en hacerse. El calamar va primero porque necesita unos minutos para soltar el agua; el rape, que es firme y aguanta bien, se cuece 10 minutos en el fumet; gambas y mejillones, al final, con apenas 2 o 3 minutos tapados. Con ese orden, la zarzuela queda al alcance de cualquiera y fácil de seguir pese a la lista de la compra, siempre que tengas todo limpio y cortado antes de encender el fuego. La salsa debe quedar trabada, ni espesa como un sofrito ni clara como una sopa, y para eso basta con no pasarse de líquido: los 350 ml de fumet tienen que dejar el pescado casi cubierto, no nadando.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

14 g

Fibra

2 g

Proteínas

35 g

¿Cuántos comensales?
4
Calamar
Calamar
2 unidades
Rape
Rape
400 gramos
Gamba
Gamba
8 unidades
Marrajo
Marrajo
10 unidades
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Tomate Frito Casero
200 gramos
Perejil
Perejil
al gusto fresco
Laurel
Laurel
2 hojas
Azafrán
Azafrán
al gusto en hebra
Vino blanco
Vino blanco
150 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Receta

Zarzuela de pescado

Paso 1 de 5

Haz un sofrito lento de cebolla y ajo

Haz un sofrito lento de cebolla y ajo

Antes de encender el fuego, deja todo preparado: pica muy fina la cebolla, pica o lamina los 2 dientes de ajo, pica el perejil y corta el rape en trozos de unos 4 cm. Así el guiso avanza sin parones. En una cazuela amplia, mejor de barro, cubre el fondo con aceite de oliva virgen extra y deja que se temple a fuego medio bajo.

Sofríe la cebolla y el ajo con una pizca de sal durante 10 a 12 minutos, con algún meneo de cuchara, hasta ver la cebolla translúcida y apenas dorada en los bordes. La sal ayuda a que la verdura suelte su jugo y se cocine de manera uniforme. No tengas prisa ni subas el fuego: el sofrito es la base del sabor de toda la salsa, y un ajo quemado deja un amargor que ya no se puede corregir.

Paso 2 de 5

Añade el calamar y el tomate

Añade el calamar y el tomate

Limpia los 2 calamares, retira la pluma y la piel, y córtalos en anillas de tamaño medio; las patas, en trozos pequeños. Incorpóralos a la cazuela junto con las 2 hojas de laurel y cocínalos a fuego medio entre 4 y 5 minutos: cambiarán de color, se vuelvan opacos y suelten su agua. Deja que ese líquido se evapore casi por completo antes de seguir, o la salsa quedará aguada.

Añade entonces los 200 g de Tomate Frito Casero y remueve para integrarlo con el sofrito. Deja que todo se cocine junto unos 5 minutos a fuego suave, hasta que el aceite empiece a asomar por los bordes del tomate. Al estar ya frito, no necesitas reducirlo desde cero; solo que se una con la cebolla y el calamar.

Paso 3 de 5

Incorpora el rape, el vino y el azafrán

Incorpora el rape, el vino y el azafrán

Sala ligeramente los trozos de rape e incorpóralos a la cazuela con cuidado, colocándolos en una sola capa para que no se rompan al remover. Vierte los 150 ml de vino blanco y sube el fuego durante 2 o 3 minutos para que el alcohol se evapore; sabrás que está cuando deje de oler a vino crudo. Esa reducción aporta una nota ácida que equilibra el dulzor del tomate y la cebolla.

Mientras el vino reduce, añade unas hebras de azafrán. Para que suelten bien el color y el aroma, tuéstalas unos segundos en una sartén seca, sin que se quemen, o disuélvelas antes en un par de cucharadas de fumet caliente. A partir de ahora olvídate de la cuchara: sacude la cazuela por las asas con un movimiento de vaivén y así el rape no se deshace.

Paso 4 de 5

Cuece con el fumet 10 minutos

Cuece con el fumet 10 minutos

Añade los 350 ml de Fumet de Pescado de Roca y Marisco 100% Natural. Viértelo poco a poco: el pescado tiene que quedar casi cubierto, pero sin nadar en exceso, porque lo que buscas es una salsa trabada y no un caldo claro. Si tu cazuela es muy ancha y el líquido no llega, añade solo un poco de agua caliente.

Cuando arranque a hervir, baja el fuego y deja que cueza suavemente, con burbuja pequeña, unos 10 minutos. Sabrás que el rape está hecho porque la carne pasa de translúcida a blanca y se separa en lascas al presionarla. Deja la sal para el final, tras probar la salsa: el fumet ya concentra el sabor del pescado de roca y el marisco, y lo normal es que apenas haya que rectificar. Si la salsa está demasiado líquida, deja la cazuela destapada los últimos minutos para que reduzca.

Paso 5 de 5

Termina con gambas, mejillones y perejil

Termina con gambas, mejillones y perejil

Limpia los 10 mejillones raspando la concha y retirando las barbas, y desecha los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos. Colócalos sobre el guiso junto con las 8 gambas y tapa la cazuela entre 2 y 3 minutos, el tiempo justo para que los mejillones se abran con el vapor y las gambas pasen del gris al rosado. No lo alargues más, porque la gamba se seca enseguida. Retira los mejillones que sigan cerrados.

Espolvorea con abundante perejil fresco recién picado, retira la cazuela del calor y mantenla tapada unos 5 minutos más. En ese tiempo la salsa termina de trabar y los sabores se asientan. Si te sobran mejillones, puedes dedicarles otro día unos mejillones a la marinera.

Consejos finales

Antes de ir a la pescadería, piensa en piezas firmes. El rape es ideal porque no se deshace en la salsa, y si no lo encuentras a buen precio puedes usar merluza en lomos gruesos o pez de roca limpio, siempre que lo añadas con cuidado. Los mejillones conviene comprarlos vivos, con la concha cerrada y oliendo a mar, y gastarlos ese mismo día; las gambas pueden ser congeladas sin problema si las descongelas despacio en la nevera.

Para una salsa con más sabor a mar, abre los mejillones aparte con un chorrito del vino en una olla tapada, cuela el líquido que sueltan y añádelo a la salsa junto con el fumet. Los mejillones, ya abiertos, solo tienen que calentarse al final. Seca también con papel el calamar antes de echarlo, porque si entra mojado hierve en su agua y no se sofríe. Son trucos que suman sabor sin alargar el guiso. Si buscas un punto más tostado, dora aparte gambas y calamares en la misma cazuela antes del sofrito, retíralos y devuélvelos al guiso en su momento.

A la hora de comer, lleva la misma cazuela de barro a la mesa y deja que cada uno se sirva, con pan de barra crujiente para mojar en la salsa. Es un guiso pensado para 4 personas que también admite estirarse con más mejillones o unas almejas si viene alguien más. Con otros pescados de roca y patata, el suquet de pescado es el pariente más cercano.

Lo ideal es comerla en el momento. Si sobra, guárdala en la nevera bien tapada y consúmela al día siguiente, recalentándola a fuego muy suave; no la congeles, porque el calamar y las gambas se vuelven gomosos. La salsa que quede es una base estupenda para un arroz con pescado y marisco o para una fideuá de marisco y pescado.

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