La salsa romesco es una de esas joyas de nuestra gastronomía que transforma cualquier plato sencillo en un manjar inolvidable. En Gallina Blanca entendemos que la cocina es el corazón del hogar y, por eso, nos gusta compartir recetas que, con ingredientes básicos, logran resultados espectaculares para disfrutar en familia.

Originaria de las tierras tarraconenses, esta elaboración nació de la inventiva de los pescadores, quienes utilizaban los productos que tenían a mano para realzar el sabor de sus capturas. Con el paso de los años, su popularidad ha cruzado fronteras, convirtiéndose en un símbolo de la cocina mediterránea por su equilibrio perfecto entre el dulzor de la hortaliza asada y la intensidad de los frutos secos.

Para conseguir la salsa romesco original es fundamental prestar atención a la calidad de la materia prima. Aunque existen muchas variantes, esta salsa romesco receta fácil te permitirá obtener una textura y sabor auténticos sin complicaciones. Los salsa romesco ingredientes son sencillos de encontrar, y una vez que aprendas a hacer salsa romesco en casa, se convertirá en un básico imprescindible de tu recetario personal.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

11 g

Grasas

31 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

6.2 g

¿Cuántos comensales?
6
Tomate
Tomate
6 unidades
Ajo
Ajo
8 unidades entero
Avellanas tostadas
Avellanas tostadas
100 gramos
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Vinagre
Vinagre
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 5

Asado de los tomates y los ajos

Asado de los tomates y los ajos

El primer paso fundamental para una buena salsa Romesco es el asado de las hortalizas. Debemos precalentar el horno a 200 grados y colocar los tomates maduros junto con la cabeza de ajos entera en una bandeja apta para horno. Es recomendable realizar un pequeño corte en la piel de los tomates para evitar que estallen con el calor y añadir un chorrito de aceite de oliva por encima de los ajos.

Asaremos todo durante aproximadamente 30 o 40 minutos, dependiendo del tamaño de las piezas. Sabremos que están listas cuando la piel de los tomates empiece a tostarse y los ajos se sientan tiernos al presionarlos ligeramente. Este proceso de asado lento es el que confiere a la salsa ese sabor ahumado y dulce tan característico que buscamos.

Paso 2 de 5

Preparación de los frutos secos

Preparación de los frutos secos

Mientras las verduras se asan y pierden un poco de temperatura, nos ocuparemos de las almendras y las avellanas. Si las hemos comprado ya tostadas, nos ahorraremos un paso, pero si están crudas, debemos pasarlas por una sartén sin aceite a fuego medio. Es fundamental vigilarlas constantemente para que no se quemen, ya que un exceso de tostado aportaría un amargor desagradable a la salsa.

Una vez tostadas, es muy importante retirar la piel oscura de las avellanas frotándolas entre las manos o con un paño de cocina limpio. Dejar la piel puede enturbiar el color final de nuestra salsa. Los frutos secos aportan la estructura y el cuerpo necesario, además de ese aroma a tierra tan propio del Mediterráneo.

Paso 3 de 5

Limpieza de la pulpa asada

Limpieza de la pulpa asada

Cuando los tomates y los ajos estén lo suficientemente templados como para poder manipularlos, procederemos a pelarlos. Retiraremos la piel de los tomates y, si buscamos una textura más fina, podemos quitar también las semillas. En el caso de los ajos, simplemente presionaremos cada diente desde la base para que la pulpa asada, que ahora tendrá una consistencia de pomada, salga fácilmente.

Colocaremos toda esta pulpa en el vaso de la batidora o en un mortero grande si preferimos el método tradicional. Es importante aprovechar todos los jugos que hayan soltado los tomates en la bandeja del horno, ya que concentran gran parte del sabor del asado y ayudarán a que la mezcla sea más sabrosa.

Paso 4 de 5

Emulsión con aceite y vinagre

Emulsión con aceite y vinagre

Con la base de verduras y frutos secos ya en el recipiente, añadimos un chorro de vinagre de vino y empezamos a triturar. Mientras tanto, vamos vertiendo el aceite de oliva virgen extra poco a poco, en forma de hilo, como si estuviéramos preparando una mayonesa. Esto permitirá que la salsa emulsione y adquiera una consistencia cremosa y ligada.

La cantidad de aceite puede variar según la jugosidad de los tomates. El objetivo es conseguir una salsa con cuerpo, que no sea excesivamente líquida pero que tampoco resulte pesada. El vinagre, por su parte, aporta el punto de acidez necesario para equilibrar las grasas de los frutos secos y del propio aceite.

Paso 5 de 5

Punto final y reposo

Punto final y reposo

Para terminar, sazonamos con sal y pimienta negra al gusto. Probamos el resultado y rectificamos si fuera necesario, añadiendo un poco más de vinagre para potenciar el sabor o más aceite para suavizarlo. Si vemos que ha quedado demasiado espesa, podemos añadir una cucharadita de agua templada para aligerar la salsa sin alterar su sabor.

Es muy recomendable dejarla reposar en la nevera durante al menos una hora antes de consumirla. Este tiempo de reposo permite que los sabores de los frutos secos, el ajo asado y el tomate se integren perfectamente, logrando una armonía que se nota en cada cucharada. Servir a temperatura ambiente es lo ideal para apreciar todos sus matices.

Consejos finales

Disfrutar de una salsa romesco casera es llevar a la mesa un pedazo de la tradición costera. Es el acompañamiento ideal para verduras a la brasa, pescados blancos o incluso carnes a la plancha. Aprender a prepararla paso a paso te garantiza un resultado profesional que sorprenderá a todos tus invitados por su sabor equilibrado y su textura artesana.

Si necesitas una receta rápida, puedes tener los frutos secos ya tostados con antelación. Esta elaboración para cuatro personas es perfecta para una reunión familiar. No olvides estos trucos para el romesco: usa siempre un buen aceite de oliva y asegúrate de que los tomates estén bien maduros para obtener ese color naranja tan vibrante y apetecible.

Si te apasionan las elaboraciones con personalidad, te sugerimos probar nuestras manitas de cerdo en salsa que maridan de maravilla con sabores intensos. También puedes aplicar técnicas similares en unas albóndigas de pollo en salsa o preparar unos jugosos contramuslos en salsa para cualquier comida del día a día.

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