Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Se hacen cortes en la pechuga y los muslos del pato, se pintan con margarina fundida mezclada con Avecrem y se rellenan con rodajas de naranja macerada. Se hornea a 180 ºC una hora, regándolo con sus jugos, y después se glasea con almíbar y licor de naranja y vuelve 20 minutos al horno.
Porque esa piel blanca, el albedo, es amarga y pasaría ese sabor a la carne y a la salsa. Pela con cuidado la naranja que vas a macerar hasta dejar solo la pulpa. Las rodajas que se colocan con piel en la segunda tanda sí la llevan, para aportar aroma.
Riega el pato con sus propios jugos varias veces mientras se hornea y no lo cubras. Los cortes en la piel ayudan a que la grasa se vaya fundiendo y la superficie se dore. El glaseado con almíbar le da brillo, pero aplícalo solo en los últimos 20 minutos para que no se queme.
Lleva un licor de naranja, que refuerza el sabor cítrico de la salsa. Se vierte sobre el pato al final, después de pintarlo con el almíbar, y se hornea 20 minutos más. Si no tienes, puedes poner más zumo de naranja, aunque el resultado será menos aromático.
La receta lo da por hecho, pero para eso están los 100 g de azúcar de la lista. Ponlos en un cazo con parte del zumo de naranja y cuécelos a fuego suave, removiendo, hasta que se disuelvan y el líquido espese un poco, sin oscurecerse. Con ese almíbar se pinta el pato antes de los últimos 20 minutos.
Unas patatas asadas, un puré de patata o de manzana, o unas verduras salteadas encajan muy bien, porque suavizan la intensidad de la carne y del glaseado. Las rodajas de naranja que se reparten por la bandeja en el último horneado sirven además como guarnición y decoración.
Gallina Blanca Chef Guía
Pato a la naranja | Recetas Gallina Blanca
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