La receta de patatas a lo pobre es uno de esos platos que demuestran que con muy poco se puede conseguir un resultado excepcional en la mesa. En Gallina Blanca sabemos que el ritmo del día a día a veces nos deja poco tiempo, por eso nos gusta ofrecer soluciones sencillas que realcen el sabor de siempre. Al añadir una pastilla de Avecrem Pollo a esta elaboración, conseguimos redondear el conjunto sin complicaciones, aportando ese toque casero que tanto nos gusta compartir con la familia.

Este plato tiene sus raíces en la cocina de aprovechamiento de las zonas rurales de España, especialmente en Andalucía. Antiguamente, se utilizaban los productos básicos de la huerta para crear una guarnición o un plato principal contundente y económico. Con el paso de los años, se ha convertido en un clásico de nuestra gastronomía que no falta en ninguna casa por su sencillez y su capacidad para gustar a todo el mundo.

Para preparar los ingredientes de las patatas a lo pobre de forma tradicional, solo necesitamos hortalizas de calidad y un buen aceite. Si buscas una receta fácil, el secreto está en el corte y en la temperatura del fuego. Al hacer patatas a lo pobre siguiendo la receta original, verás que la paciencia es clave para que queden tiernas por dentro. Sigue leyendo para descubrir cómo preparar esta delicia con los mejores productos de la despensa.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

35 g

Grasas

18 g

Fibra

5 g

Proteínas

4 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
600 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
Ajo
Ajo
3 dientes
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Pimiento verde
Pimiento verde
50 gramos
Pimiento rojo
Pimiento rojo
20 gramos
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Receta

Patatas a lo pobre

Paso 1 de 3

Preparación de la base de verduras

Preparación de la base de verduras

Comenzamos pelando y lavando bien las patatas para retirar cualquier resto de tierra. Lo ideal es cortarlas en rodajas de aproximadamente medio centímetro, lo que habitualmente llamamos corte panadera. A continuación, picamos la cebolla en juliana fina y los pimientos, tanto el verde como el rojo, en tiras o trozos pequeños, procurando que todo guarde una proporción similar para que el cocinado sea uniforme en la sartén.

En una sartén amplia y honda, ponemos a calentar el aceite de oliva virgen extra a fuego moderado. Antes de incorporar el resto de las verduras, laminamos los dientes de ajo y dejamos que se doren ligeramente en el aceite para que suelten todo su aroma y sabor sin llegar a quemarse, lo que proporcionará una base excelente y muy fragante a esta elaboración.

Paso 2 de 3

El pochado lento y el toque de sabor

El pochado lento y el toque de sabor

Añadimos las patatas, la cebolla y los pimientos a la sartén de forma repartida. Bajamos el fuego a una intensidad media-baja, ya que el secreto de este plato no es freír las hortalizas a alta temperatura, sino conseguir que se pochen lentamente hasta que queden tiernas y melosas. En este punto, desmenuzamos la pastilla de Avecrem Pollo sobre la mezcla para que el sabor se integre perfectamente durante toda la cocción sin necesidad de añadir sal extra.

Removemos el conjunto con delicadeza para evitar que las rodajas de patata se rompan. Es muy recomendable tapar la sartén para que el propio vapor ayude a que el interior del tubérculo se cocine de forma homogénea mientras absorbe los jugos de los pimientos y la cebolla. Este proceso de pochado suele llevar unos veinte minutos, tiempo suficiente para que los aromas se mezclen y la textura sea la adecuada.

Paso 3 de 3

Acabado y reposo final

Acabado y reposo final

Una vez que comprobamos que la patata está tierna al pincharla con un tenedor, podemos subir el fuego durante los últimos dos minutos. Esto permite que las hortalizas cojan un ligero tono dorado en los bordes, aportando un matiz de sabor tostado muy agradable, pero siempre con cuidado de no pasarnos para que no pierdan su jugosidad característica. Si vemos que ha quedado un exceso de aceite en el fondo, este es el momento ideal para retirarlo con cuidado.

Para terminar, sacamos las patatas con una espumadera para escurrir bien el aceite sobrante y las pasamos a una fuente amplia para servir. Es fundamental dejar que el plato repose un par de minutos antes de llevarlo a la mesa, ya que esto permite que las texturas se asienten y el sabor del caldo concentrado termine de redondear la receta, ofreciendo una experiencia mucho más sabrosa en cada bocado.

Consejos finales

Esta versión de las patatas a lo pobre caseras es ideal para servir como guarnición de carnes o pescados, aunque también brilla como plato único si le añadimos un par de huevos fritos por encima. Al aprender cómo hacer esta receta paso a paso, te das cuenta de que la clave reside en el cariño y el tiempo que le dedicas al pochado de la verdura. Es una elaboración que admite muchas variantes según el gusto de cada hogar, pero que siempre mantiene su esencia reconfortante.

Si buscas una solución para hacer las patatas a lo pobre de forma rápida, asegúrate de cortar las rodajas un poco más finas para acelerar la cocción. Entre los trucos que mejor funcionan está el uso de una buena tapa para que el vapor ayude a ablandar la patata sin necesidad de usar temperaturas altas. Esta cantidad es perfecta para esta guarnición para cuatro personas como acompañamiento, asegurando que todos disfruten de un sabor auténtico y tradicional.

Si te ha gustado esta forma de preparar los tubérculos, también puedes disfrutar de un reconfortante plato de pollo guisado con patatas o probar la intensidad de unas lentejas con chorizo y patatas. Para los amantes de la cocina tradicional, la costilla guisada con patatas es otra opción excelente que aprovecha al máximo el sabor de los guisos de siempre.

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