En los meses fríos, cuando la nécora llega a la lonja con más carne y más coral, unas nécoras cocidas en agua con sal y laurel son la forma más limpia de disfrutar este cangrejo de las rías. Calcula unos 2 kg de nécoras para 4 personas y alrededor de 20 minutos al fuego, sin contar el enfriado en agua con hielo, que conviene no saltarse.

En Galicia se toman tal cual, abiertas sobre la mesa con las manos y un buen pan, y es habitual que compartan bandeja con mejillones, berberechos o un plato de pulpo a la gallega. Para elegirlas, busca ejemplares pesados para su tamaño y, si las compras vivas, que muevan las patas con energía. Las hembras suelen traer más coral bajo el caparazón, y quien las prefiere lo pide así en la pescadería. Si llegan congeladas, descongélalas poco a poco en el frigorífico, dejándolas allí la noche anterior, para que la carne no quede acuosa.

La técnica tradicional tiene poca ciencia, pero sí medidas: 4 litros de agua, el doble del peso del marisco, y 30 g de sal por litro, una salinidad parecida a la del mar. Con ese punto de sal la carne queda sabrosa sin que haga falta añadir nada después. El tiempo depende del tamaño: entre 4 y 5 minutos para las medianas y hasta 7 para las grandes, contados desde que el agua vuelve a hervir. Pasarse un par de minutos basta para que la carne se seque y se pegue al caparazón, así que ten el reloj a mano y el bol con hielo preparado antes de empezar.

Información nutricional(por ración)

Energía

120 kcal

Fibra

25 g

Proteínas

2 g

¿Cuántos comensales?
4
Agua
Agua
4 litros el agua siempre el doble que el peso del marisco
Sal
Sal
30 gramos por litro
Laurel
Laurel
1 hoja
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Paso 1 de 4

Hierve el agua en una olla grande

Llena una olla amplia con 4 litros de agua, que es aproximadamente el doble del peso de las nécoras, y ponla a fuego fuerte. Una olla pequeña obliga a amontonar el marisco, el agua tarda mucho en recuperar el hervor y la cocción sale desigual. Tapa la olla para que hierva antes: con esa cantidad de agua tardará unos 10 minutos.

Mientras tanto, revisa las nécoras una a una. Si son vivas, deben moverse y no oler a amoniaco; descarta cualquiera que huela raro o tenga el caparazón roto. Si las sacas del congelador, comprueba que estén bien descongeladas y escúrrelas. Enjuágalas con agua fría para quitar restos de arena y prepara también un bol grande con agua muy fría, un puñado de sal y abundante hielo, porque lo vas a necesitar justo al terminar la cocción.

Paso 2 de 4

Sala el agua y añade el laurel

Cuando el agua rompa a hervir, añade la sal: 30 g por cada litro, es decir, unos 120 g para los 4 litros. Parece mucha, pero es la proporción que da al agua un punto parecido al del mar y la que hace que la carne de las nécoras cocidas quede sazonada por dentro. Si te quedas corto, el marisco sabrá a poco y ya no hay forma de arreglarlo después.

Echa también la hoja de laurel. Aporta un aroma suave que acompaña bien al marisco sin taparlo; si prefieres el sabor del cangrejo a secas, puedes prescindir de ella sin problema. Remueve para que la sal se disuelva del todo y deja que el agua vuelva a hervir con fuerza antes de pasar al siguiente paso, ya que meter las nécoras en agua tibia alarga la cocción y endurece la carne.

Paso 3 de 4

Cuece las nécoras entre 4 y 7 minutos

Introduce las nécoras con cuidado, ayudándote de unas pinzas, para que no se rompan las patas ni te salpique el agua hirviendo. El hervor se cortará unos instantes: cuenta el tiempo desde que vuelva a borbotear.

Las nécoras medianas necesitan entre 4 y 5 minutos; las grandes, hasta 7 minutos como máximo. Ese margen es el que deja la carne tierna y jugosa, y pasarse se nota enseguida porque se reseca y se pega al caparazón. No destapes la olla durante la cocción: el vapor ayuda a que se hagan por igual, también las que quedan arriba. Sabrás que van bien porque el caparazón cambia de un tono pardo oscuro a un rojo anaranjado intenso. Si cueces mucha cantidad, hazlo en 2 tandas en lugar de llenar la olla hasta arriba.

Paso 4 de 4

Enfría en agua con hielo y sirve

Pasado el tiempo, saca las nécoras con una espumadera y pásalas directamente al bol de agua muy fría con sal y hielo. Este choque de temperatura corta la cocción en el acto y evita que el calor residual las siga haciendo por dentro. Manipúlalas con cuidado, porque las patas se desprenden con facilidad.

Colócalas con el caparazón hacia abajo y las patas hacia arriba, para que el jugo se quede dentro. Déjalas enfriar del todo, entre 30 y 40 minutos en total, escúrrelas bien y sírvelas templadas o frías. Se comen tal cual o con unas gotas de limón, alioli o una salsa tártara con pepinillos. Pon en la mesa un cascador y algún pincho fino para sacar la carne de las patas.

Consejos finales

Las nécoras cocidas se disfrutan más el mismo día, frías o templadas, pero aguantan bien refrigeradas hasta el día siguiente si las guardas tapadas y en la parte más fría. No las recalientes: el calor endurece la carne y se pierde el jugo. Congelarlas ya cocidas tampoco compensa, porque al descongelar la carne queda blanda y suelta agua; si te sobran, mejor desmenuzarlas al día siguiente.

Esa carne desmigada da mucho juego. Mézclala con pimiento, cebolla y vinagreta en un salpicón gallego, o aprovecha caparazones y patas para dar fondo a un arroz caldoso con marisco. Tuesta las cáscaras en la cazuela con un poco de aceite antes de añadir el agua y el caldo ganará color y sabor a marisco.

Cocer nécoras en casa es tan fácil como hervir agua si sigues trucos como salar a 30 g por litro y contar el tiempo desde que el agua vuelve a hervir, no desde que entran en la olla. El fallo que más se repite es dejarlas enfriar fuera del agua con hielo, donde el calor residual las sigue cociendo. Si las notas secas o con la carne pegada al caparazón, la próxima vez resta 1 minuto.

Para acompañarlas, un blanco gallego fresco, como un albariño o un ribeiro, y pan de hogaza para mojar en el jugo del caparazón. Si las sirves dentro de una mariscada, cuece primero lo más delicado y deja las nécoras para el final, que son las que mejor aguantan frías. Unos berberechos al vapor abiertos en 2 minutos completan la bandeja sin complicar la cocina.

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