Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Con ajo bien picado, sal y la mitad del zumo del limón. Se dejan en un táper en la nevera un par de horas o toda la noche para que la carne coja el aliño. El limón ablanda ligeramente las fibras y el ajo perfuma el pollo antes de rebozarlo.
Pasa cada filete por huevo batido y después por pan rallado, presionando con la mano para que quede bien adherido. Ve añadiendo huevo y pan poco a poco según los necesites, así no sobra. Deja los filetes empanados en un plato aparte unos minutos antes de freír.
La receta usa pan rallado con ajo y perejil, que da sabor sin tener que añadir nada más. Si solo tienes pan rallado normal, mézclalo con perejil picado y un poco de ajo en polvo. Un pan rallado grueso deja un rebozado más crujiente que uno muy fino.
La receta reserva la otra mitad del limón para el huevo batido, que así aporta un punto ácido también en el rebozado. Ese frescor equilibra la fritura y refuerza el sabor del marinado. Basta con mezclar bien el zumo con el huevo antes de pasar los filetes.
Con el aceite muy caliente y de 2 en 2, para que la temperatura no baje y el rebozado se selle al momento. Así el pollo no absorbe grasa y se mantiene jugoso por dentro. Sácalos a un plato con papel absorbente. Puedes usar sartén o freidora, según prefieras.
La receta propone aprovecharlos: los trocitos de ajo que quedan en el huevo se pasan por el pan rallado sobrante y se fríen en el mismo aceite. Ese crujiente de ajo se reparte por encima de los filetes ya emplatados. Así no tiras nada y sumas un toque sabroso.
Gallina Blanca Chef Guía
Mis filetes de pollo empanados
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