Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La salsa parte de un sofrito de cebolla y ajo en aceite de oliva, al que se suman jamón serrano, chorizo fresco y guindillas. Después entra 1 kilo de tomate natural, triturado o troceado, que se fríe despacio hasta espesar. Pimienta, sal y laurel redondean el sabor.
Sí, las manitas se añaden ya cocidas, junto con el caldo que ha quedado de esa cocción. Ese caldo es muy gelatinoso y ayuda a que la salsa de tomate gane cuerpo. Luego se dejan a fuego lento en la cazuela hasta que estén muy tiernas y casi se separen del hueso.
El picante lo aportan las guindillas, que se rehogan con el chorizo y el jamón antes del tomate. Si te gusta más fuerte, añade alguna guindilla extra al servir o deja las que hay más tiempo en la salsa. Para un picor suave, retíralas antes de incorporar las manitas.
Porque así el tomate se concentra sin quemarse y pierde la acidez del principio. Debe reducir hasta quedar como una salsa espesa antes de añadir las manitas, ya que después se aligera con el caldo de cocción. Si lo pones a fuego fuerte, se agarra al fondo y amarga.
Sí, la olla rápida es muy útil para la cocción previa de las manitas, que es la parte más larga. Una vez tiernas, termina la receta en la cazuela con el sofrito y el tomate a fuego lento, para que la salsa reduzca y espese, algo que con la olla cerrada no ocurre.
Lo clásico es servirlas calientes en plato hondo, con bastante salsa y buen pan para mojar. Antes de llevarlas a la mesa conviene dejar reposar la cazuela unos minutos fuera del fuego, así la salsa se asienta y las manitas no queman al primer bocado.
Gallina Blanca Chef Guía
Manitas de cerdo con tomate y un toquecito picante
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