Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La base son costillas adobadas troceadas y 6 patatas medianas, con un sofrito de cebolla, ajo y pimiento rojo. Se aromatiza con pimentón dulce, laurel, vino blanco y 1 pastilla de Avecrem Pollo, y en los pasos se suman también alcachofas, frescas o congeladas. Las cantidades están pensadas para 4 raciones.
Primero se pochan la cebolla y el ajo rallados, luego se sellan las costillas troceadas con el pimiento y se añade el pimentón. Después entran el vino y el caldo, que se reducen unos 4 minutos, y por último las patatas cubiertas de agua, que cuecen hasta quedar tiernas.
Remuévelo sin parar durante 1 minuto aproximadamente y añade el líquido enseguida. El pimentón se quema con mucha facilidad y, cuando pasa, deja un regusto amargo que estropea toda la salsa. Si el fuego está fuerte, aparta la cazuela un momento antes de echarlo para que se tueste sin quemarse.
Lo habitual es trocear el costillar en 8 o 10 piezas. Así cada trozo es lo bastante grande para mantenerse jugoso durante la cocción y, a la vez, se reparte bien entre los 4 platos. Si las piezas quedan demasiado pequeñas, la carne se seca antes de que la patata esté hecha.
Sí, puedes usar costillas de cerdo o de ternera sin adobo, aunque el resultado cambia bastante. Las adobadas aportan pimentón ahumado y orégano, así que si usas costillas normales conviene reforzar algo el pimentón y añadir una pizca de orégano para acercarte al sabor original.
Se pueden servir recién hechas, bien calientes, pero en los días de calor sienta mejor dejar templar el guiso un poco. Ese reposo además ayuda a que la salsa se asiente y espese ligeramente. Ten pan a mano, porque la salsa de pimentón y vino pide mojar hasta el final.
Gallina Blanca Chef Guía
Guisito de patatas con costillas adobadas
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