La coliflor es una de esas verduras que, aunque a veces pase desapercibida, ofrece una versatilidad increíble en la cocina de diario. En Gallina Blanca queremos ser ese aliado discreto que te ayuda a transformar ingredientes sencillos en platos reconfortantes, por lo que esta receta de crema de coliflor se convierte en una opción ideal para cualquier cena equilibrada. Gracias al uso del Caldo Casero de Pollo 100% Natural, conseguimos realzar el sabor suave de la hortaliza sin complicaciones, aportando ese toque de cocina de siempre que tanto nos gusta.

En la tradición culinaria española, las cremas de verduras han sido históricamente el recurso perfecto para aprovechar los productos de la huerta durante los meses más fríos. La coliflor, en particular, ha sabido ganarse un hueco en nuestras mesas gracias a su textura sedosa cuando se tritura adecuadamente. Antiguamente se solía cocinar con un chorrito de leche o un poco de patata para suavizar su aroma, una costumbre que ha evolucionado hacia elaboraciones más ligeras y sofisticadas pero con el mismo espíritu casero.

Para conseguir un resultado excelente, es fundamental seleccionar bien los ingredientes de la crema de coliflor, buscando siempre piezas frescas y firmes. Esta es una crema de coliflor con una receta fácil que no te quitará mucho tiempo y que, además, resulta ser una crema de coliflor original gracias al toque de los anacardos y el colinabo. Si te animas a hacer la crema de coliflor siguiendo nuestros pasos, descubrirás cómo un plato humilde puede convertirse en el protagonista de tu menú semanal.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

18 g

Fibra

5 g

Proteínas

7 g

¿Cuántos comensales?
4
Coliflor
Coliflor
500 gramos
Colinabo
Colinabo
300 gramos
Brócoli
Brócoli
300 gramos
Mantequilla
Mantequilla
50 gramos
Anacardo
Anacardo
70 gramos
Nata
Nata
200 mililitros
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 9

Preparación de los vegetales

Preparación de los vegetales

Comenzamos limpiando a conciencia la coliflor, el brócoli y el colinabo bajo el chorro de agua fría. Es fundamental retirar las hojas exteriores de la coliflor y el tronco más duro, aunque podemos aprovechar parte de este último si lo picamos finamente para que se cueza correctamente.

Una vez limpios, cortamos la coliflor y el brócoli en ramilletes pequeños y uniformes. Pelamos el colinabo con cuidado y lo troceamos en dados medianos; al tener una textura similar a la de la patata pero más ligera, ayudará a dar cuerpo a la elaboración sin añadir pesadez al plato.

Paso 2 de 9

Tostado de los anacardos

En una olla grande, calentamos la mantequilla a fuego medio hasta que se funda por completo. Añadimos los anacardos y removemos constantemente para evitar que se quemen, buscando que adquieran un tono dorado suave y desprendan su característico aroma a fruto seco.

Este paso es el secreto para aportar una cremosidad extra y un matiz de sabor muy especial que diferencia este plato de las elaboraciones más convencionales. Una vez tostados, los anacardos estarán listos para integrar el resto de los ingredientes.

Paso 3 de 9

Rehogado de la verdura

Incorporamos a la olla la coliflor, el brócoli y el colinabo troceados junto con la mantequilla y los anacardos. Rehogamos todo durante unos cinco minutos, dejando que las verduras se impregnen bien de la grasa y empiecen a soltar sus jugos naturales.

No buscamos que las hortalizas cojan demasiado color, sino que se ablanden ligeramente. Este paso de rehogado previo intensifica los sabores y asegura que la textura final de la crema sea mucho más suave, ligada y profunda.

Paso 4 de 9

Adición del caldo natural

Vertemos el Caldo Casero de Pollo 100% Natural sobre las verduras rehogadas. Es fundamental que el líquido cubra los ingredientes casi por completo para asegurar una cocción homogénea y evitar que queden expuestos al aire.

El uso de este fondo natural nos permite prescindir del exceso de sal y aditivos, aportando la sustancia necesaria para que el plato resulte nutritivo y sabroso desde el primer momento, convirtiéndose en el hilo conductor de todos los sabores.

Paso 5 de 9

Cocción a fuego lento

Cocción a fuego lento

Subimos el fuego hasta que el conjunto rompa a hervir y, en ese momento, lo bajamos a fuego medio-suave. Tapamos la olla para aprovechar el vapor y dejamos que las verduras se cocinen durante unos 20 minutos.

Sabremos que están en su punto cuando, al pinchar un trozo de coliflor o colinabo con la punta de un cuchillo, este entre con total facilidad. Es fundamental no cocerlas en exceso para que las hortalizas mantengan todas sus propiedades y su color natural.

Paso 6 de 9

Incorporación de la nata

Una vez que las verduras estén tiernas, añadimos la nata líquida a la olla. Mezclamos con suavidad para que se distribuya bien y dejamos que el conjunto rompa a hervir apenas un par de minutos.

Este ingrediente aportará la cremosidad final y ese brillo característico de las recetas profesionales. Si prefieres una opción más ligera, puedes sustituirla por leche evaporada, aunque la nata ofrece una textura inigualable.

Paso 7 de 9

Triturado de la mezcla

Apartamos la olla del fuego y procedemos a triturar el contenido. Puedes utilizar una batidora de mano directamente en el recipiente o, para lograr un resultado mucho más fino, pasar la mezcla a una batidora de vaso de alta potencia.

Debemos triturar durante varios minutos hasta que no quede ni un solo grumo y la textura resulte completamente lisa. La paciencia en este paso es clave para que la experiencia en boca sea perfecta y delicada.

Paso 8 de 9

Ajuste de sazón y textura

Ajuste de sazón y textura

Probamos la crema y rectificamos el punto de sal y pimienta según sea necesario. Si la elaboración ha quedado demasiado espesa para tu gusto, puedes añadir un poco más de caldo caliente y volver a batir brevemente hasta conseguir la densidad deseada.

Un buen truco para los paladares más exigentes es pasar la crema por un colador chino tras el triturado. De este modo, eliminaremos cualquier pequeña fibra que haya podido quedar de la coliflor o el brócoli, logrando una textura aterciopelada.

Paso 9 de 9

Emplatado final

Servimos la crema bien caliente en platos hondos o cuencos individuales. Para decorar y aportar un contraste de color, colocamos unas hojas de rúcula fresca en el centro de cada ración, lo que añadirá un ligero toque amargo y picante muy interesante.

Terminamos con un chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima. Este último detalle realza los aromas y aporta un extra de jugosidad a cada cucharada de este plato tan reconfortante.

Consejos finales

Disfrutar de una buena crema de coliflor casera es un placer sencillo que nos permite cuidarnos sin renunciar al mejor sabor. Esta elaboración es perfecta para dejarla preparada con antelación, ya que los matices se asientan y ganan intensidad tras unas horas de reposo. Ahora que ya sabes cómo prepararla paso a paso, verás que es una opción excelente para introducir más verduras en la dieta de toda la familia de forma apetecible.

Si buscas una receta rápida para el día a día, recuerda que tener siempre a mano un buen caldo es la mitad del trabajo. Aplicando estos pequeños trucos, como el tostado de los anacardos o el uso del colinabo, conseguirás un plato con nivel de restaurante. Esta propuesta está pensada para cuatro personas, siendo un entrante equilibrado o una cena ligera ideal para cualquier noche de la semana.

Si buscas otras opciones para variar tus cenas, te recomendamos probar nuestra clásica crema de calabacín o la nutritiva crema de brócoli y patatas. Y si prefieres disfrutar de esta verdura con otra textura, no te pierdas la coliflor salteada con ajito y bacon, una alternativa deliciosa que siempre triunfa.

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