Asado de fiesta por excelencia en el interior peninsular, el cabrito al horno es una paletilla asada despacio sobre una cama de patatas y cebolla, regada con vino blanco y caldo hasta que la carne se desprende del hueso. Entre la preparación, 1 hora y media de horno y el reposo se van cerca de 2 horas, y la bandeja está pensada para 4 personas.

El cabrito asado tiene mucha presencia en las zonas de tradición ganadera, como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura o las sierras andaluzas, donde se hacía en horno de leña para las grandes celebraciones. La carne de cabrito es más fina y menos grasa que la de cordero, y por eso pide humedad constante y un horno moderado, a 180 °C durante casi todo el asado: si el fondo de la bandeja se seca, la pieza se endurece. Las hierbas de monte, el romero y el tomillo, son su acompañamiento natural.

Aunque el tiempo total es largo, el trabajo de verdad se concentra en los primeros 15 minutos: cortar 3 patatas y 2 cebollas, preparar la carne y meter la bandeja. A partir de ahí, la tarea es fácil de encajar mientras haces otras cosas: abrir el horno cada 15 o 20 minutos y regar con el jugo y con parte del litro de caldo. Cada paletilla de cabrito pesa entre 700 g y 1 kg, así que para 4 personas suelen hacer falta 2, que se preparan igual. Una bandeja amplia, en la que la carne quede holgada sobre las patatas, ayuda a que el calor circule y la piel se dore por igual.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

24 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
3 unidades
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Ajo
Ajo
1 cabeza
Vino blanco
Vino blanco
250 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
200 mililitros
Agua
Agua
al gusto
Romero
Romero
1 manojo
Tomillo
Tomillo
1 manojo
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Receta

Cabrito al horno

Paso 1 de 4

Prepara la cama de patatas y cebolla

Prepara la cama de patatas y cebolla

Calienta a 180 °C el horno, con las 2 resistencias, para que vaya cogiendo temperatura. Mientras sube la temperatura, pela las 3 patatas y córtalas en rodajas panaderas de aproximadamente 1 cm de grosor, y así se harán al ritmo de la carne sin deshacerse. Si tienes mandolina, úsala: todas las rodajas saldrán iguales y se cocinarán a la vez. Pela las 2 cebollas y córtalas en juliana gruesa.

Reparte las patatas y la cebolla en una bandeja amplia apta para horno, formando una cama uniforme. Corta la cabeza de ajo por la mitad a lo ancho y coloca las 2 mitades entre las patatas, con el corte hacia arriba, para que desprendan aroma durante todo el asado. Riega la base con parte de los 200 ml de aceite de oliva virgen extra y sazona con un poco de sal.

Paso 2 de 4

Sazona el cabrito y coloca las hierbas

Sazona el cabrito y coloca las hierbas

Pon la paletilla de cabrito limpia sobre una tabla y haz 2 incisiones poco profundas en las partes más gruesas con un cuchillo bien afilado. Esos cortes dejan que el calor llegue antes al interior y que la pieza se haga de forma más pareja, sin que la zona fina se seque mientras la gruesa termina.

Salpimienta la carne por ambos lados y frótala con otro poco de aceite de oliva virgen extra, extendiéndolo con las manos para que cubra toda la superficie. Colócala sobre la cama de patatas, con la parte de la piel hacia abajo para empezar. Distribuye alrededor el manojo de romero y el de tomillo, metiendo algunas ramas entre las patatas para que el aroma pase también a la guarnición. Si te sobra aceite, reserva el resto para regar a media cocción.

Paso 3 de 4

Asa regando con vino y caldo

Asa regando con vino y caldo

Vierte los 250 ml de vino blanco por un lateral, que quede abajo, sin mojar la parte de arriba de la carne, para que la superficie empiece a sellar. Hornéala a media altura y asa durante 30 minutos.

Pasado ese tiempo, añade al fondo unos 250 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca, templado antes en un cazo. Durante el resto del asado, abre el horno cada 15 o 20 minutos y riega la carne con el jugo que se va acumulando abajo. Cuando el fondo baje, añade más caldo; si se termina, sigue con agua. El cabrito no debe quedarse nunca en seco, porque la carne se vuelve dura y correosa.

Si a media cocción la piel ya está muy dorada pero a la carne le falta, cúbrela con papel de aluminio: el calor se concentra debajo y sigue haciéndose sin quemarse. Para otra versión con guarnición distinta, mira el cabrito al horno con papas y cebollas.

Paso 4 de 4

Dale la vuelta, dora y deja reposar

Cuando la carne lleve aproximadamente 1 hora y 15 minutos en el horno, dale la vuelta para que la piel quede arriba e iguala el tostado. Sube la temperatura a 200 °C y hornea los últimos 15 minutos sin regar, para que la piel se seque y quede crujiente y bien dorada.

El cabrito está listo cuando, al pinchar la zona más carnosa, la carne cede sin resistencia y empieza a separarse del hueso, y las patatas están tiernas y tostadas por los bordes. Si aún notas resistencia, dale 10 minutos más.

Saca la bandeja, cubre la carne con papel de aluminio sin apretar y déjala reposar 5 minutos como mínimo antes de trinchar. Mientras reposa, los jugos se reparten por la pieza y no se pierden en la tabla al cortar. Sirve con las patatas y un poco del jugo del fondo por encima.

Consejos finales

En la carnicería, busca un cabrito lechal o muy joven: la carne debe ser de color rosado pálido, con la grasa blanca y firme, y sin olor fuerte. Pide que te limpien la paletilla y, si la quieres trinchar con facilidad, que te marquen las articulaciones. Ajusta la bandeja a la pieza: la carne debe quedar holgada sobre las patatas, sin tocar las paredes, para que el aire caliente la rodee y se dore por todos lados.

Riega siempre con líquido caliente o templado, porque el caldo frío baja la temperatura del horno y frena el dorado: es uno de esos trucos que salvan el asado aunque te despistes. Y si el fondo se ha secado en algún momento, añade agua caliente enseguida y tapa con aluminio los siguientes 15 minutos para que la carne recupere humedad.

Llévalo a la mesa en la propia fuente, con una ensalada verde, otra de tomate y cebolla, o con unos pimientos asados que corten la grasa. La carne sobrante se guarda tapada en frío hasta 3 días; recaliéntala a 160 °C, cubierta con aluminio y con un poco del jugo. También puedes deshuesar la carne y aprovecharla en croquetas o en un arroz. Para la próxima fiesta tienes la versión con cordero, paletilla de cordero al horno, que sigue una lógica muy parecida.

Con menos tiempo, un solomillo al horno resuelve una comida de domingo más corta, y la misma cama de patatas y cebolla funciona con un pollo troceado, que pide bastante menos horno.

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