Pocas cosas hay tan reconfortantes como llegar a casa y encontrarse con un plato de albóndigas con tomate recién hecho. En Gallina Blanca sabemos que vuestro tiempo es oro, por eso nos gusta acompañaros con soluciones sencillas que realcen el sabor de siempre. Al añadir una pastilla de Avecrem Sabor Carne a la elaboración, conseguimos ese fondo de guiso tradicional sin complicaciones, aportando un matiz de sabor profundo que redondea el conjunto de la carne y la salsa.

Las albóndigas son un pilar fundamental de la gastronomía española, presentes en los recetarios de todas las casas desde hace generaciones. Aunque cada familia tiene su secreto, la base siempre reside en la calidad de la carne y en una salsa de tomate cocinada con paciencia. Es un plato que evoca comidas familiares y domingos de reunión, manteniendo su popularidad gracias a lo agradecido que resulta tanto para niños como para adultos.

Para conseguir un resultado excelente, es fundamental seleccionar bien los ingredientes de las albóndigas con tomate, optando por carne de confianza y tomates maduros. Esta es una receta fácil de albóndigas con tomate que respeta la esencia de la preparación original, permitiéndote hacer albóndigas con tomate con un sabor auténtico pero de una forma mucho más ágil para tu día a día.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

15 g

Grasas

18 g

Fibra

3 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Agua
Agua
400 mililitros
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Carne picada de cerdo
Carne picada de cerdo
250 gramos
Carne picada de ternera
Carne picada de ternera
250 gramos
Huevo
Huevo
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Ajo
Ajo
1 diente entero
Perejil
Perejil
1 cucharada de café
Leche
Leche
30 mililitros
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
5 gramos
Pan rallado
Pan rallado
al gusto opcional
Harina
Harina
50 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
100 mililitros
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Tomate
Tomate
500 gramos cortado en dados pelado
Laurel
Laurel
1 hoja
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Albóndigas con tomate

Paso 1 de 4

Preparación y aliño de la carne picada

Preparación y aliño de la carne picada

Para empezar esta elaboración, debemos preparar la base de nuestras albóndigas. En un bol amplio, mezclamos la carne picada de cerdo y de ternera, asegurándonos de que queden bien integradas. Añadimos el huevo batido, los dos dientes de ajo muy picaditos, el perejil fresco, la pimienta negra y la leche, que aportará una jugosidad extra al conjunto.

Es importante trabajar la mezcla con las manos o con una cuchara de madera de forma suave, sin compactar en exceso para que las fibras no se endurezcan. Si vemos que la masa está demasiado blanda para darles forma, podemos añadir un poco de pan rallado, aunque con la medida de leche indicada suelen quedar en su punto justo de humedad y ternura.

Paso 2 de 4

Formado, enharinado y sellado de las albóndigas

Formado, enharinado y sellado de las albóndigas

Una vez tengamos la masa lista, formamos pequeñas bolas del tamaño de una nuez, intentando que sean uniformes para que se cocinen por igual. Pasamos cada una por un poco de harina y sacudimos el exceso para que la capa sea muy fina. Este paso ayudará a sellar los jugos de la carne y, más adelante, servirá para dar cuerpo y espesar la salsa de tomate de forma natural.

En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra bien caliente, freímos las albóndigas por tandas. En este punto no buscamos cocinarlas por completo, sino simplemente dorar su superficie para que mantengan la forma y aporten ese sabor tostado tan característico de los guisos caseros. Una vez doradas, las retiramos a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa antes de incorporarlas al guiso final.

Paso 3 de 4

Elaboración del sofrito y la salsa de tomate

Elaboración del sofrito y la salsa de tomate

Para elaborar la salsa, aprovecharemos el mismo aceite de freír las albóndigas, retirando el exceso para quedarnos solo con los jugos de la carne que han quedado en el fondo. Sofreímos la cebolla picada finamente y el diente de ajo entero hasta que comiencen a transparentar. En ese momento, incorporamos el tomate cortado en dados y la hoja de laurel, dejando que el conjunto se cocine a fuego lento para que el tomate se deshaga y pierda su acidez.

A continuación, añadimos el toque especial: desmenuzamos la pastilla de Avecrem Sabor Carne sobre el sofrito y vertemos el agua. El caldo resultante será el alma de la receta, proporcionando una base sabrosa y equilibrada que potenciará tanto el sabor de la hortaliza como el de la carne. Dejamos que la salsa reduzca unos minutos para que todos los aromas se integren perfectamente antes de continuar.

Paso 4 de 4

Cocción conjunta y reposo final

Finalmente, incorporamos las albóndigas reservadas a la cazuela con la salsa de tomate. Es fundamental que el líquido las cubra al menos hasta la mitad para que se terminen de cocinar por dentro mientras absorben todos los matices del guiso. Tapamos la cazuela y dejamos que todo hierva a fuego suave durante unos quince o veinte minutos, moviendo el recipiente de vez en cuando con vaivenes suaves para que no se peguen.

Si notamos que la salsa espesa demasiado debido a la harina del sellado, podemos añadir un chorrito de agua caliente para ajustar la consistencia al gusto. Al terminar, retiramos la hoja de laurel y dejamos reposar el plato unos minutos antes de servirlo. Este reposo es el secreto de muchos guisos tradicionales, ya que permite que la carne se asiente y la salsa ligue perfectamente con los jugos de las albóndigas.

Consejos finales

Servir unas albóndigas con tomate caseras es garantía de éxito en cualquier mesa familiar. Para que esta receta sea perfecta, lo ideal es acompañarlas con un poco de arroz blanco o unas patatas fritas en dados que absorban bien la salsa, permitiendo disfrutar de cada bocado. Si sigues nuestra explicación paso a paso, verás que es un plato que se disfruta tanto en el momento como al día siguiente, cuando los sabores se han asentado y el conjunto está más ligado.

Esta versión rápida es ideal para el día a día, pero no por ello renuncia al sabor tradicional. Aplicando algunos trucos para que queden perfectas, como el uso de leche en la masa o el sellado previo de la carne, conseguirás una textura tierna que encantará a todos. Las cantidades indicadas son ideales para cuatro personas, convirtiéndose en una solución nutritiva y deliciosa que siempre apetece repetir.

Si te ha gustado esta elaboración, te sugerimos probar otras variantes deliciosas como las albóndigas en salsa de la abuela, o si prefieres una opción con carne blanca, las albóndigas de pollo en salsa. También puedes disfrutar de la textura única de las albóndigas blanditas de mamá, ideales para los más pequeños de la casa.

Valora esta recetas 10 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras