El suquet de pescado es un guiso marinero de patatas y pescado blanco en una salsa dorada que se espesa con una picada de almendras, pan frito, perejil y azafrán. En unos 40 minutos tienes listo el guiso para 4 personas, y seguir el orden lo vuelve fácil: primero las patatas, luego la picada y, al final, el pescado, que solo necesita unos minutos.

Viene de la costa catalana, donde los pescadores lo cocinaban con la parte de la captura que no se vendía, y su nombre, suquet de peix en catalán, sale de suc, que significa jugo: el plato se juzga por la salsa. En la Costa Brava se hace con rape, rascacio o gallineta, y cada puerto tiene su versión, con o sin tomate, con más o menos picada. Lo que comparten todas es la patata cascada y un fondo de pescado sabroso.

Ese cascado es la clave técnica: en lugar de cortar la patata limpia, se clava el cuchillo y se arranca el trozo, de modo que la superficie queda rota y suelta almidón en el caldo. Con 400 g de patatas cascadas y 30 g de almendras tostadas en la picada, la salsa liga y no hace falta harina. Para el pescado, calcula unos 150 g limpios por persona y pide piezas de carne firme, que no se deshagan al moverlas. Si te sobran espinas y cabezas, con ellas puedes preparar un caldo de pescado para otro día.

Información nutricional(por ración)

Energía

325 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

11 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

29 g

¿Cuántos comensales?
4
Laurel
Laurel
1 hoja
Patata
Patata
400 gramos
Pimentón
Pimentón
al gusto
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
2 dientes
Almendra tostada
Almendra tostada
30 gramos
Perejil
Perejil
10 gramos
Azafrán
Azafrán
al gusto
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Receta

Suquet de pescado

Paso 1 de 5

Pocha la cebolla con ajo y pimentón

Pocha la cebolla con ajo y pimentón

Pica menuda la cebolla y, aparte, los 2 ajos pelados. Elige una cazuela ancha y baja, de barro si la tienes, y cubre el fondo con aceite de oliva; ponla a fuego medio bajo. Echa la cebolla y sálala ligeramente desde el principio, así suelta antes su agua. Necesita unos 10 minutos de fuego tranquilo para volverse translúcida y tierna; si ves que empieza a coger color, baja el fuego: un sofrito pálido deja un fondo suave que no tapa el sabor del pescado.

Incorpora el ajo y remueve 1 minuto, solo hasta que huela. Mete también el laurel y retira un momento la cazuela del fuego antes de echar el pimentón dulce, la cantidad que prefieras; dale un par de vueltas rápidas con la cuchara. Fuera del fuego el pimentón suelta color sin quemarse, y así no amarga el guiso.

Paso 2 de 5

Machaca la picada en el mortero

Machaca la picada en el mortero

Mientras se pocha la cebolla, prepara la picada. Echa al mortero la rebanada de pan frito, bien escurrida de aceite, los 30 g de almendras tostadas, los 10 g de perejil fresco, solo las hojas y los tallos más tiernos, y unas hebras de azafrán. Machaca con firmeza hasta conseguir una pasta homogénea, sin trozos grandes de almendra.

Añade 2 cucharadas del Caldo Casero de Pescado Gallina Blanca templado y mezcla con la mano del mortero: así la picada se afloja y se reparte sin grumos cuando la eches a la cazuela. Esta mezcla hace el papel de la harina en otros guisos, porque el pan y la almendra espesan la salsa y le dan cuerpo, y el azafrán aporta el color dorado. Si no tienes mortero, usa una picadora pequeña, pero sin triturar en exceso.

Paso 3 de 5

Casca las patatas y cuécelas en caldo

Casca las patatas y cuécelas en caldo

Pela los 400 g de patatas y cáscalas en trozos medianos, del tamaño de un bocado grande: introduce la punta del cuchillo y, antes de terminar el corte, gira la hoja para romper el trozo. Esos bordes irregulares sueltan almidón durante la cocción y van espesando el caldo poco a poco.

Rehoga las patatas 2 minutos junto al sofrito, hasta que brillen y tomen el rojo del pimentón. Vierte el Caldo Casero de Pescado Gallina Blanca caliente hasta cubrirlas por completo, entre 750 ml y 1 litro según el ancho de la cazuela, y cuece a fuego medio unos 15 minutos. Pínchalas con un tenedor para ver cómo van: cuando entra con poca resistencia pero la patata no se rompe, les faltan unos 5 minutos y es el momento de seguir con la picada. Si se reduce mucho, repón caldo caliente; el suquet tiene que quedar con salsa abundante.

Paso 4 de 5

Añade la picada y liga la salsa

Cuando a las patatas les queden unos 5 minutos, vierte la picada directamente sobre la cazuela, repartida por toda la superficie. No metas cuchara, porque rompería las patatas: sujeta la cazuela de las asas y balancéala con suavidad, en círculos y adelante y atrás, hasta que la picada se disuelva en el caldo.

Mantén un hervor suave durante 3 o 4 minutos. Verás cómo el caldo pasa a un tono dorado por el azafrán y cómo la salsa se espesa y envuelve las patatas, sin llegar a ser una crema. Prueba en este punto y corrige la sal con prudencia, pensando que el pescado todavía aportará sabor. Si espesa más de la cuenta, aclárala con unas cucharadas de caldo; si queda clara, dale 1 o 2 minutos más sin tapar.

Paso 5 de 5

Cuece el pescado y deja reposar

Sazona con moderación los trozos de pescado y procura que tengan un tamaño parecido, de un grosor similar, porque así todos llegan al punto al mismo tiempo. Colócalos con cuidado en la cazuela, entre las patatas, medio hundidos en la salsa, y cuécelos a fuego suave entre 4 y 6 minutos según el grosor. A mitad de cocción, vuelve a mover la cazuela por las asas en lugar de darles la vuelta.

El pescado está hecho cuando la carne ha perdido el brillo translúcido, se ve blanca y opaca hasta el centro y se abre en láminas al presionarla con un tenedor. Llegado ese punto, retira la cazuela del fuego, ponle la tapa y espera 2 minutos: el calor residual termina el centro de las piezas más gruesas sin secarlas, y la salsa se asienta. Sírvelo en platos hondos o directamente desde la cazuela de barro.

Consejos finales

Para comprar el pescado, piensa en piezas que soporten el hervor: los que mejor aguantan son el rape, el rascacio, la gallineta, el congrio en rodajas o la merluza en trozos gruesos; evita los muy finos o los que se deshacen, como el lenguado. Pide que te lo limpien y te guarden la cabeza y las espinas, y elige ojos brillantes y carne firme que recupere la forma al apretarla.

Lleva a la mesa pan de corteza firme para mojar la salsa y, si quieres, un cuenco de alioli en el centro. Para darle un punto de marisco, marca antes unas gambas en una sartén muy caliente con unas gotas de aceite, solo hasta que cojan color, y añádelas al final con el pescado.

Otros guisos de la misma familia son la zarzuela de pescado, más festiva, y la sopa de pescado, más ligera.

Casca las patatas en vez de cortarlas, para que suelten almidón, y añade la picada con el caldo ya caliente, moviendo la cazuela sin remover: son trucos de manos más que de ingredientes. Así la salsa liga sola y las patatas llegan enteras al plato.

Las sobras aguantan 1 día en la nevera, tapadas, y se recalientan a fuego muy bajo con un chorrito de caldo, sin que llegue a hervir para que el pescado no se reseque. No lo congeles, porque la patata se vuelve harinosa. Con el mismo fondo de pescado puedes cambiar de plato y preparar una fideuá de marisco y pescado o un arroz meloso con pescado.

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