Preparar un buen potaje de garbanzos es uno de esos placeres sencillos que reconfortan el alma, especialmente cuando buscamos ese sabor de siempre sin complicaciones excesivas. En Gallina Blanca, nos gusta acompañarte en la cocina facilitando las tareas con productos como el Avecrem Dúo Legumbres Estofadas y el Caldo Casero de Pollo 100% Natural, que aportan ese fondo de cocción tradicional de forma rápida y equilibrada.

Este plato es un pilar de la gastronomía española, con raíces profundas en la cocina de aprovechamiento y los guisos tradicionales. Cada región tiene su toque particular, pero la esencia siempre es la misma: legumbres tiernas cocinadas a fuego lento para extraer todo el aroma de la tierra y los embutidos de calidad.

Para conseguir el éxito en la mesa, es fundamental contar con los mejores potaje de garbanzos ingredientes, seleccionando legumbres de calidad y verduras frescas. Aunque muchos piensan que es una elaboración laboriosa, esta es una potaje de garbanzos receta fácil que respeta el espíritu del potaje de garbanzos original, permitiéndote hacer un potaje de garbanzos delicioso en cualquier momento de la semana para disfrutar en familia.

Información nutricional(por ración)

Energía

450 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

18 g

Fibra

12 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Garbanzo
Garbanzo
500 gramos
Tomate
Tomate
1 unidad maduro
Ajo
Ajo
2 dientes
Chorizo
Chorizo
1 unidad
Morcilla
Morcilla
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad
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Receta

Potaje de garbanzos

Paso 1 de 8

Preparación de la legumbre

Preparación de la legumbre

Si utilizas legumbres secas, el primer paso es ponerlas a remojo en agua templada con un poco de sal la noche anterior. Esto asegura que se hidraten correctamente y queden tiernas por dentro sin romperse durante la cocción prolongada que requiere este plato.

En caso de que prefieras una opción más ágil para el día a día, puedes usar legumbres ya cocidas (de bote). Si eliges esta vía, asegúrate de enjuagarlas muy bien bajo el grifo con agua fría para eliminar el líquido de la conserva antes de incorporarlas al resto de la elaboración.

Paso 2 de 8

Elaboración del sofrito base

Elaboración del sofrito base

Comenzamos picando muy finamente la cebolla y los dientes de ajo para crear una base aromática sólida. En una olla amplia con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, los sofreímos a fuego medio hasta que la cebolla esté transparente y comience a dorarse ligeramente.

Es importante no tener prisa en este punto, ya que el sofrito es el alma de cualquier guiso tradicional. Un fuego suave permitirá que los azúcares naturales de la verdura se caramelicen poco a poco, aportando una profundidad de sabor que marcará la diferencia en el plato final.

Paso 3 de 8

Integración del tomate y el embutido

Integración del tomate y el embutido

Una vez que la cebolla y el ajo estén listos, incorporamos el tomate maduro rallado y lo cocinamos hasta que pierda el agua y adquiera un color rojo más intenso. Este paso es fundamental para que el sofrito espese y se integre perfectamente con el resto de componentes.

Añadimos entonces el chorizo y la morcilla enteros para evitar que se deshagan demasiado pronto. Al saltearlos un par de minutos con la verdura, soltarán parte de su grasa y pimentón, impregnando la base del guiso con ese aroma ahumado tan característico de nuestra gastronomía.

Paso 4 de 8

Preparación de la patata

Introducimos ahora la patata, que habremos pelado y chascado en trozos medianos. «Chascar» significa romper el último trozo del corte con el cuchillo para que la patata suelte su almidón de forma natural, lo que ayudará a que el caldo espese de manera orgánica sin necesidad de harinas.

Damos unas vueltas a todo el conjunto para que se impregne bien de los sabores del sofrito y el embutido. Es el momento de añadir una pizca de pimentón dulce si te gusta un toque más intenso, teniendo siempre cuidado de que no se queme para evitar amargores.

Paso 5 de 8

Adición de los garbanzos y el caldo

Incorporamos los garbanzos a la olla y cubrimos generosamente con el Caldo Casero de Pollo 100% Natural. Este caldo ya viene listo para usar y aporta una base nutritiva y sabrosa que realza el gusto de la legumbre sin necesidad de añadir sal en exceso.

Si los garbanzos son secos, el caldo debe estar ya caliente al verterlo para evitar cortar su cocción, lo que podría hacer que se quedaran duros. El nivel del líquido debe sobrepasar al menos un par de dedos por encima de todos los ingredientes sólidos.

Paso 6 de 8

El toque de sabor Avecrem

Para potenciar el sabor de las legumbres de forma equilibrada, añadimos una pastilla de Avecrem Dúo Legumbres Estofadas. Este producto es un aliado discreto que redondea el guiso, aportando matices de laurel y especias que complementan a la perfección el sabor del potaje.

Desmenuzamos la pastilla sobre el caldo caliente para que se disuelva fácilmente. Verás cómo el aroma del potaje empieza a invadir la cocina, recordándote a esos platos de cuchara que se disfrutan con calma y tanto gustan a toda la familia.

Paso 7 de 8

Cocción a fuego lento

Llevamos el guiso a ebullición y, una vez que rompa a hervir, bajamos el fuego al mínimo y tapamos la olla. La cocción debe ser suave y constante, permitiendo que todos los sabores se amalgamen y los garbanzos se vuelvan tiernos, como mantequilla en el paladar.

Si utilizamos olla tradicional, el tiempo puede variar entre una hora y media o dos horas. Es recomendable vigilar el nivel de líquido de vez en cuando y añadir un poco más de caldo si vemos que se reduce demasiado rápido, manteniendo siempre los garbanzos cubiertos.

Paso 8 de 8

Reposo final y servicio

Cuando los garbanzos estén en su punto, rectificamos el punto de sal si fuera necesario y dejamos reposar el guiso unos diez minutos fuera del fuego. Este reposo es crucial para que el caldo se asiente y los sabores terminen de equilibrarse antes de servir.

Retiramos el chorizo y la morcilla, los troceamos y los volvemos a introducir en la olla para que cada comensal tenga su parte. Ya tienes listo un plato contundente y sabroso que demuestra que la cocina de siempre sigue siendo la mejor opción para el día a día.

Consejos finales

Presentar esta receta de potaje de garbanzos casero es siempre un éxito asegurado en la mesa, especialmente si se sirve en cuencos hondos que mantengan bien el calor. Al saber cómo hacer esta elaboración paso a paso, te aseguras de que la textura sea la ideal, con el caldo bien trabado y la legumbre entera pero muy suave al morder. Es una opción rápida si optas por garbanzos ya cocidos, permitiéndote disfrutar de un plato nutritivo sin pasar horas en la cocina.

Para los que buscan los mejores trucos de este potaje, recordad que el sabor suele mejorar de un día para otro, por lo que prepararlo con antelación es una idea excelente para organizar las comidas semanales. Esta cantidad está pensada para cuatro personas, pero siempre puedes adaptar las medidas si tienes más invitados, ya que es un plato que cunde mucho y reconforta a todo el mundo.

Si te ha gustado esta elaboración, te sugerimos probar otras variantes deliciosas como el potaje de garbanzos con bacalao, muy típico en ciertas épocas del año. También puedes optar por una versión más ligera con el potaje de garbanzos con verduras, o disfrutar de la sencillez de la receta de garbanzos guisados para un almuerzo rápido y completo.

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