El pollo al curry es uno de esos platos que ha sabido ganarse un hueco en nuestros hogares gracias a su aroma inconfundible y su textura reconfortante. En Gallina Blanca entendemos que el ritmo del día a día a veces nos deja poco tiempo para elaboraciones complejas, por eso nos gusta ofrecerte soluciones que aporten todo el sabor de siempre. Utilizar nuestro Caldo Casero de Pollo 100% Natural es el secreto para conseguir una salsa con cuerpo y un gusto auténtico sin complicaciones innecesarias en la cocina.

Aunque esta elaboración tiene sus raíces en la gastronomía asiática, en España hemos sabido adaptarla a nuestra despensa, incorporando ingredientes que todos tenemos a mano. Se ha convertido en un clásico de las reuniones familiares porque gusta tanto a niños como a mayores, ofreciendo una alternativa exótica pero muy equilibrada que encaja perfectamente en nuestro recetario habitual.

Para conseguir los mejores resultados, es fundamental seleccionar bien los ingredientes del pollo al curry, buscando siempre la frescura de la verdura y la calidad de la carne. Si buscas una receta fácil de pollo al curry que no te mantenga horas frente a los fogones, este método es ideal para ti. Aprender cómo hacer el pollo al curry con el toque original es mucho más sencillo de lo que parece, permitiéndote disfrutar de una explosión de sabor en muy pocos minutos.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

18 g

Fibra

3 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Sal
Sal
al gusto
Pimienta blanca
Pimienta blanca
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 unidades
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Zanahoria
Zanahoria
1 unidad
Manzana golden
Manzana golden
1 unidad
Leche
Leche
125 unidades
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
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Receta

Pollo al curry

Paso 1 de 4

Dorado del pollo

Dorado del pollo

Para empezar, salpimentamos al gusto los ocho jamoncitos de pollo, usando sal y pimienta blanca. En una cazuela amplia con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, doramos el pollo a fuego medio-alto. Es fundamental que la piel quede bien sellada y adquiera un tono dorado uniforme; esto ayudará a que la carne conserve todos sus jugos durante el resto de la elaboración.

Una vez que los jamoncitos estén listos y tengan ese aspecto apetecible, los retiramos de la cazuela y los reservamos en un plato aparte. No es necesario lavar la cazuela, ya que los jugos que han quedado en el fondo tras sellar el pollo son una base de sabor excepcional que aprovecharemos para cocinar las verduras a continuación.

Paso 2 de 4

Preparación del sofrito base

En la misma cazuela donde hemos dorado el pollo, incorporamos la cebolla, la zanahoria y la manzana Golden, todo ello previamente pelado y picado en trozos pequeños. Sofreímos las hortalizas a fuego suave, dejando que se pochen lentamente hasta que la cebolla esté transparente y la manzana empiece a ablandarse, aportando su dulzor natural al conjunto.

La presencia de esta fruta en el plato es uno de esos detalles que marcan la diferencia, ya que ayuda a espesar la salsa de forma natural y equilibra la potencia de las especias. Cocinamos con paciencia, removiendo de vez en cuando para que nada se pegue y los sabores se vayan integrando perfectamente.

Paso 3 de 4

Cocción con especias y caldo

Cocción con especias y caldo

Cuando el sofrito esté listo, reincorporamos los jamoncitos de pollo a la cazuela y añadimos las dos cucharadas soperas de curry. Removemos bien durante un minuto para que el calor active los aromas de esta especia y se reparta de forma homogénea por todos los ingredientes, con mucho cuidado de que no se queme para que no amargue.

Acto seguido, vertemos los 250 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca. Este caldo será el encargado de cocinar el guiso, aportando una profundidad de sabor que el agua no podría dar. Tapamos la cazuela y dejamos que cueza a fuego lento durante unos quince o veinte minutos, permitiendo que la carne quede tierna.

Paso 4 de 4

Toque final de cremosidad

Toque final de cremosidad

Para terminar nuestra elaboración, incorporamos los 125 ml de leche a la cazuela. La leche aportará esa textura sedosa tan característica del curry sin necesidad de usar natas más pesadas. Dejamos que hierva suavemente unos cinco minutos más, sin dejar de vigilar, hasta que la salsa reduzca y tenga la consistencia deseada.

Probamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario. Antes de servir, es muy recomendable dejar reposar el guiso unos minutos fuera del fuego; este pequeño descanso permite que los sabores se asienten y que la salsa termine de ligar, ofreciendo un resultado mucho más redondo y profesional.

Consejos finales

Presentar esta receta de pollo al curry casera en la mesa es siempre un éxito asegurado. Para disfrutarlo al máximo, te recomendamos servirlo en platos hondos, donde la salsa sea la protagonista. El mejor acompañamiento es un poco de arroz basmati cocido o incluso un pan plano tipo naan para aprovechar hasta la última gota. Sigue estos pasos sobre cómo hacer pollo al curry paso a paso y verás qué fácil es sorprender a los tuyos con un plato lleno de matices.

Si buscas una solución rápida de pollo al curry para el día a día, esta versión es perfecta porque mantiene toda la esencia tradicional. Recuerda estos trucos: la manzana es vital para el dulzor y el caldo casero para la profundidad del sabor. Esta cantidad está pensada para cuatro personas, ideal para una comida familiar equilibrada y llena de cariño.

Si te ha gustado esta forma de preparar el ave, quizás te apetezca probar unos sabrosos muslos de pollo al horno o un reconfortante pollo guisado tradicional. Para los días de celebración, nada mejor que una paella de pollo bien hecha o unas tiernas albóndigas de pollo en salsa que siempre gustan a los más pequeños.

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