Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva 5 colas de rape medianas y 10 gambas, con aceite de oliva virgen extra, ajo, laurel y un chorrito de vino blanco. Las cáscaras de las gambas se guardan al pelarlas, porque sirven para dar más sabor al plato. Es una receta de pocos ingredientes en la que manda el producto.
Para aprovechar su sabor. Con las cáscaras y las cabezas se puede hacer un fumet rápido, cociéndolas unos minutos en agua, o dorarlas en el aceite del sofrito antes de retirarlas. Ese fondo marinero da cuerpo a la salsa del rape y refuerza el sabor a mar.
Calienta un buen chorro de aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio, añade ajo muy picado y déjalo dorar sin que llegue a quemarse, porque amargaría la salsa. Después incorpora 1 hoja de laurel y remueve. Sobre esa base aromática se cocinan luego las colas de rape y las gambas.
La carne pasa de translúcida a blanca y opaca, y se separa con facilidad de la espina central al presionarla con un tenedor. El rape tiene una carne firme que aguanta bien, pero si se pasa de cocción suelta agua y queda correoso, así que retíralo en cuanto llegue a ese punto.
Mejor al final, porque las gambas peladas se hacen en muy poco tiempo y, si se cocinan de más, se vuelven gomosas. Cuando el rape esté casi listo, incorpóralas a la sartén y deja que cambien a un rosado intenso. Un chorrito de vino blanco en ese momento redondea la salsa.
Sí, siempre que las descongeles despacio en la nevera, de un día para otro, y las seques bien con papel de cocina antes de ponerlas en la sartén. Si van directas del congelador sueltan mucha agua, se cuecen en lugar de dorarse y la salsa queda aguada. Con las gambas congeladas, lo mismo.
Gallina Blanca Chef Guía
Colas de rape con gambas
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