El marmitako es un guiso marinero de patatas y bonito o atún, cocido en un caldo de pescado con puerro, pimiento verde y tomate, que se toma en plato hondo y con pan para mojar. Esta receta está pensada para 4 personas y pide alrededor de 1 hora en total, de la que unos 25 minutos son de cocción lenta en la que solo tienes que mover la cazuela de vez en cuando.

Nació en los barcos de pesca del Cantábrico, donde los arrantzales vascos lo cocinaban a bordo durante la costera del bonito con lo que llevaban: patatas, pimientos, cebolla y el pescado recién capturado. El nombre viene de la marmita, la olla de hierro en la que se preparaba. Hoy cada puerto tiene su forma de hacerlo, con más o menos tomate, o incluso sin él y fiándolo todo a un buen caldo, y con pimiento choricero o sin él.

La mejor época es la de la costera del bonito del norte, más o menos de junio a octubre, cuando se encuentra fresco en la pescadería; el resto del año, el atún rojo o el de aleta amarilla funcionan igual de bien. Pide un trozo del lomo sin piel y córtalo en dados de unos 3 cm justo antes de usarlo. Si te sobra bonito de la compra, el bonito con tomate es otra manera clásica de aprovecharlo. Lo demás es fácil de controlar mientras respetes una regla: el pescado entra al final y con el fuego apagado, porque con 2 o 3 minutos de hervor de más el atún se queda seco y fibroso.

Información nutricional(por ración)

Energía

420 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

18 g

Fibra

4 g

Proteínas

35 g

¿Cuántos comensales?
4
Atún
Atún
800 gramos fresco
Sofrito de cebolla
Sofrito de cebolla
1 bote
Tomate Frito Casero
Puerro
Puerro
2 unidades
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Perejil
Perejil
al gusto
Avecrem Sabor Carne
2 pastilla
Patata
Patata
1 kilo
Atún
Atún
800 gramos fresco
Avecrem Pescado
2 pastilla
Patata
Patata
1 kilo
Sofrito de cebolla
Sofrito de cebolla
1 bote
Tomate Frito Casero
Puerro
Puerro
2 unidades
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 6

Pocha el puerro y el pimiento

Pocha el puerro y el pimiento

Limpia los 2 puerros, quítales la parte más verde y dura y córtalos en rodajas finas. Lava el pimiento verde, retira las semillas y pícalo en trozos pequeños. En una cazuela amplia y baja, calienta unas 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y, con el fuego suave, rehoga el puerro y el pimiento unos 8 a 10 minutos, dándoles alguna vuelta, hasta que estén tiernos y el puerro se vea transparente. Mantén el fuego bajo: así las verduras sueltan su dulzor sin llegar a dorarse, y ese dulzor es la base del guiso.

Añade el bote de sofrito de cebolla y medio bote de Tomate Frito Casero de Gallina Blanca, o la cantidad que prefieras según te guste el caldo más o menos rojo. Remueve y deja que todo se integre un par de minutos más, hasta que el aceite empiece a asomar por los bordes.

Paso 2 de 6

Chasca las patatas y rehógalas

Chasca las patatas y rehógalas

Pela y lava el kilo de patatas. En lugar de cortarlas limpias, cháscalas: introduce la punta del cuchillo unos centímetros, haz un pequeño giro de muñeca y deja que el trozo se rompa solo. Busca trozos de un tamaño parecido, de unos 3 o 4 cm, para que se cuezan a la vez. Ese borde irregular suelta más almidón que un corte liso, y es lo que espesa el caldo de forma natural, sin necesidad de añadir harina.

Échalas sobre el sofrito y rehógalas un par de minutos a fuego medio, removiendo con cuidado para que se impregnen bien del tomate y la verdura. Con este rehogado la patata toma el sabor del sofrito y empieza a soltar algo de almidón, que luego ayuda a trabar el caldo. No las laves después de chascarlas, porque perderías parte del almidón que buscas.

Paso 3 de 6

Moja con vino y sazona el fondo

Moja con vino y sazona el fondo

Sube el fuego y vierte el vaso de vino blanco sobre las patatas. Deja que hierva unos 2 o 3 minutos, removiendo, hasta que el alcohol se evapore: lo notarás porque el olor pasa de punzante a suave y afrutado. Si añades el caldo antes de tiempo, el guiso conserva un regusto ácido y alcohólico que tapa al pescado.

Desmenuza las 2 pastillas de Avecrem 100% Natural Pescado y Marisco, o de Avecrem Caldo de Pescado -30% de sal si quieres un guiso menos salado, y las 2 de Avecrem Sabor Carne, que aporta un fondo más profundo. Remueve para que se disuelvan con el vino y se repartan entre las patatas. No añadas sal en este momento: entre las pastillas y el caldo el guiso ya va sazonado, y es mejor rectificar al final, cuando el caldo haya reducido.

Paso 4 de 6

Cuece las patatas en el caldo

Cubre las patatas con 1 litro de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca y lleva la cazuela a ebullición. En cuanto rompa a hervir, baja el fuego para que cueza a borbotón suave. Si hierve fuerte, las patatas chocan entre sí y se deshacen por fuera antes de estar hechas por dentro.

Deja cocer unos 20 a 25 minutos, moviendo la cazuela de vez en cuando en lugar de remover con cuchara, para que el almidón ligue el caldo sin romper la patata. Están listas cuando un cuchillo las atraviesa sin esfuerzo y el caldo se ve algo trabado. Si se queda corto de líquido, añade un poco de agua caliente; si está muy claro, aplasta unos pocos trozos de patata contra el borde de la cazuela y remueve: espesa al momento.

Paso 5 de 6

Corta el atún en dados

Corta el atún en dados

Mientras las patatas terminan de cocerse, prepara los 800 g de atún fresco o bonito. Retira la piel, las espinas y las partes más oscuras de sangre, que dan un sabor fuerte, y córtalo en tacos de 3 cm por lado. Que todos tengan un tamaño parecido es lo que permite que se hagan a la vez con el calor del caldo y queden jugosos por dentro.

Sazona los dados con muy poca sal, porque el caldo ya aporta bastante, y déjalos a temperatura ambiente unos minutos mientras acabas: si van directos de la nevera, enfrían el guiso y tardan más en hacerse. Lava y pica un puñado de perejil fresco y tenlo a mano. El truco está en tener el pescado listo justo cuando la patata llega a su punto, para no dejar la cazuela esperando y que la patata se pase.

Paso 6 de 6

Añade el atún y deja reposar

Cuando las patatas estén tiernas, prueba el caldo y rectifica de sal si hace falta. Apaga el fuego e incorpora los dados de atún, repartiéndolos y hundiéndolos en el caldo con una cuchara para que queden cubiertos. El pescado no necesita hervir: el calor del guiso basta para cocinarlo en pocos minutos y dejarlo tierno.

Espolvorea el perejil picado, cubre con la tapa y espera unos 5 minutos. En ese tiempo el atún pasa de rosado a opaco y el caldo termina de asentarse. Con el calor residual el centro queda jugoso y algo rosado, así que usa atún o bonito congelado previamente, o congélalo a -20 °C o menos un mínimo de 5 días, salvo que el envase indique que ya lo ha estado. Si es fresco sin congelar, o prefieres el pescado bien hecho, déjalo 2 minutos a fuego mínimo antes de apagar, hasta que esté opaco en el centro. Sirve el marmitako caliente en platos hondos, con patata, pescado y caldo en cada ración.

Consejos finales

En olla rápida el guiso se acorta bastante. Haz el sofrito y el rehogado de la patata en la propia olla, moja con el vino, añade las pastillas y solo la mitad del caldo, porque apenas se evapora. Cierra y cuenta unos 6 a 8 minutos desde que la olla coge presión, deja salir el vapor, abre y termina con la olla destapada: el atún se añade siempre al final, con el fuego apagado, igual que en la cazuela.

Chascar la patata en vez de cortarla, para que el caldo espese solo, y no dejar nunca que el atún hierva son los trucos que sostienen este guiso. Si el caldo te queda claro, aplasta unos trozos de patata; si queda espeso, aligéralo con un poco de caldo caliente. Para recalentarlo, hazlo a fuego suave y sin que llegue a hervir, o el pescado se resecará. Se conserva 2 días en frío, pero no lo congeles: la patata se vuelve harinosa y el atún pierde textura.

El mismo guiso funciona con otros pescados. El marmitako de salmón resulta más untuoso por la grasa del pescado y se hace igual de rápido, con los dados añadidos al final. Una ensalada de tomate con cebolla y un buen pan de hogaza completan la comida sin restarle protagonismo.

Para aprovechar lo que haya en la pescadería, el marmitako de pescado admite merluza, rape o pescados de roca, y el marmitako de calamar cambia el pescado por un marisco que aguanta mejor el recalentado.

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