Unas almejas abiertas en vino blanco dan el fondo de esta merluza en salsa con almejas y gambas, un guiso marinero rápido en el que las rodajas de pescado se cuecen en ese jugo, con gambones y espárragos repartidos por la cazuela. Para 4 personas calcula unos 40 minutos contando el remojo de las almejas, aunque el pescado en sí no pasa más de 8 minutos al fuego.

La combinación de merluza, almejas y espárragos recuerda a la merluza a la koskera de la cocina vasca, que suma guisantes y huevo cocido a una salsa verde ligada con perejil y la gelatina del pescado. En otras casas se empieza con un refrito de ajos fileteados y se espesa con una cucharada de harina o de pan rallado, y en Galicia la merluza se cuece con patatas y se riega con una ajada de aceite, ajo y pimentón. Esta versión es más directa: la salsa nace de lo que sueltan las almejas y el pescado, sin espesantes.

Pide rodajas de unos 3 cm de la parte central, que tiene la carne más gruesa y pareja; las de la cola se hacen antes y se secan. Deja la piel y la espina, porque son las que sueltan la gelatina que liga la salsa. Las almejas tienen que estar cerradas o cerrarse al tocarlas, y del Avecrem Dúo Paella De Pescado basta 1 pastilla, ya que el jugo de las almejas también sala. Con la compra bien hecha, cocinarla es fácil incluso con prisa, porque lo más largo es el remojo de las almejas y no requiere ninguna atención.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

12 g

Fibra

2 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Merluza
Merluza
1 rodaja
Vino blanco
Vino blanco
1 copa
Espárrago
Espárrago
1 lata
Almeja
Almeja
al gusto
Gambón
Gambón
6 unidades
Perejil
Perejil
al gusto
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Paso 1 de 4

Abre las almejas en vino blanco

Abre las almejas en vino blanco

Sumerge las almejas en agua fría con una cucharada generosa de sal por litro durante al menos 30 minutos, para que suelten la arena; si el agua queda turbia, cámbiala. Aparta y tira cualquier almeja con la concha rota, o abierta que siga así tras un golpecito, y escurre el resto.

Elige una cazuela baja y de boca ancha, de barro si la tienes. Pon un fondo de aceite de oliva a fuego medio y deshaz en él la pastilla de Avecrem Dúo Paella De Pescado. Moja con el vaso de vino blanco; dale unos 2 minutos de hervor: cuando el olor ya no pique en la nariz, el alcohol se ha ido. Añade las almejas, tapa y en 2 o 3 minutos se abrirán. Sácalas con una espumadera y resérvalas aparte para que no se endurezcan; las que sigan cerradas, tíralas. Deja todo el jugo en la cazuela, porque es la base de la salsa.

Paso 2 de 4

Cuece la merluza a fuego suave

Cuece la merluza a fuego suave

Seca la merluza con papel de cocina y salpimiéntala por las 2 caras con poca sal, ya que el fondo lleva la pastilla y el jugo de las almejas. Colócala en la cazuela sobre el líquido caliente, sin amontonar las rodajas, para que todas toquen la salsa y se hagan al mismo ritmo.

Ajusta el fuego para que la salsa apenas se mueva: tiene que temblar, no hervir a borbotones, o la carne se abre en lascas y se seca. Cuenta 3 o 4 minutos por cada lado en rodajas de unos 3 cm, y algo menos si son más finas. Dales la vuelta con una espátula ancha y sin prisa, sujetándolas con una cuchara por el otro lado. Sabrás que van bien cuando la carne pase de translúcida a blanca y opaca y empiece a separarse de la espina central al presionarla con suavidad.

Paso 3 de 4

Añade gambones y espárragos y liga la salsa

Cuando la merluza esté casi en su punto, reparte los 6 gambones y las yemas de espárrago bien escurridas por los huecos libres de la cazuela, y devuelve las almejas. Tapa y cuenta 2 o 3 minutos con poco fuego; los gambones están cuando se ponen de un rojo intenso y la carne de la cola pierde la transparencia. Los espárragos solo necesitan calentarse; si cuecen más, se deshacen.

Destapa y mueve la cazuela con un vaivén suave, en círculos, durante 1 o 2 minutos. Con ese movimiento la gelatina que sueltan la piel y la espina de la merluza se mezcla con el aceite y el vino, y la salsa espesa un poco y coge brillo. No remuevas con cuchara, que romperías el pescado. Si la notas muy líquida, déjala 1 minuto más sin tapa para que reduzca antes de pasar al último paso.

Paso 4 de 4

Termina con perejil y deja reposar

Pica muy fino un buen puñado de perejil fresco y espárcelo por toda la cazuela. Apaga el fuego, vuelve a tapar y deja reposar 2 minutos. El calor que guarda el recipiente, sobre todo si es de barro, termina de hacer el centro de la merluza sin secarla, y el perejil suelta su aroma en la salsa.

Lleva la cazuela directamente a la mesa o reparte en platos hondos: a cada comensal, su ración de merluza con almejas y espárragos; si quieres que todos tengan los mismos gambones, ábrelos por la mitad a lo largo y pon 3 mitades en cada plato. Riega cada plato con 2 o 3 cucharadas de salsa y pon pan en la mesa, porque es una salsa que pide mojar. Sirve enseguida: la merluza recalentada pierde jugosidad.

Consejos finales

Unas patatas cocidas o al vapor en rodajas gruesas recogen la salsa mejor que cualquier otra guarnición, y un arroz blanco suelto también funciona. Esta receta no lleva harina, pero si cocinas para alguien con celiaquía revisa el etiquetado de los productos que uses. Para cambiar de salsa, la merluza en salsa verde es la otra gran preparación clásica para este pescado.

El peor enemigo de esta merluza es el exceso de fuego. Una salsa que hierve fuerte seca el pescado por fuera antes de que el centro se haga y endurece las almejas, así que mantén siempre un hervor muy suave. Saca las almejas en cuanto se abran y devuélvelas a la cazuela al final, para que no queden como gomas, y seca bien la merluza con papel de cocina antes de ponerla en la cazuela, porque si entra mojada aguará la salsa. Ninguno de estos trucos pide más que una espumadera y un poco de atención.

Es un plato para comer recién hecho. Si sobra, métela en la nevera con su salsa, bien tapada, y cómela en 1 o 2 días; recaliéntala tapada a fuego muy suave o en el microondas a media potencia, solo hasta que esté caliente, y añade las almejas en el último minuto. No conviene congelar el guiso terminado; para adelantar trabajo, congela la merluza cruda y descongélala en la nevera la víspera.

Para otros días, la merluza al horno y los filetes de merluza al horno piden menos vigilancia, y la merluza a la romana es la opción rebozada que suele gustar a los niños.

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