La carne, en su punto

La carne de los solomillos, cuando está poco hecha, es muy blanda a la presión. En cambio, cuando está al punto, se nota un poco más dura y da como resultado una carne rosada en el interior y hecha en el exterior. Finalmente, cuando está hecha, la carne se va volviendo dura y cuando la presionamos con el dedo se nota tersa. En este caso tendrás una carne grisácea y muy poco jugosa.

Valora esta receta
Añade este artículo a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras
El truco ha sido copiado