Aprovechar las vainas de los guisantes.

Aunque lo más habitual es utilizar guisantes congelados en nuestras recetas, si los compramos frescos podremos disfrutar mucho más de su sabor y aroma. Además, podemos aprovechar las vainas, que también son comestibles y tienen un delicado sabor. Eso sí, debemos asegurarnos de que estén bien limpias y lavadas antes de cocerlas.

 

 

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