Para un desayuno de domingo en una casa con algún celíaco, las tortitas sin gluten permiten que toda la mesa coma lo mismo: tortitas dulces de sartén hechas con harina sin gluten, 2 huevos, 300 ml de leche entera y azúcar avainillado, doradas y flexibles. En cosa de 35 minutos tienes tortitas para 4 personas, contando 5 de mezcla, 10 de reposo y el resto de sartén, cuajándolas de una en una.

Antes de empezar, mira bien qué harina compras. Las mezclas sin gluten para repostería combinan harina de arroz con almidones de maíz, patata o tapioca, y a menudo un espesante como la goma xantana, que suple en parte la elasticidad del gluten; con harina de arroz sola las tortitas quedan arenosas y se rompen al darles la vuelta. Busca en el envase la mención «sin gluten» o el símbolo de la espiga barrada, que garantizan que el producto no supera los 20 mg de gluten por kilo.

Cuando hay un celíaco en la mesa, revisa también el azúcar avainillado y el aceite, y lava bien la sartén, el cucharón y la espátula si antes has cocinado con harina de trigo: una pizca de harina normal en la encimera basta para contaminar la masa. Con esas precauciones, gustan igual a quien puede comer gluten que a quien no.

Otra opción que se ve cada vez más son las tortitas de trigo sarraceno, más oscuras y con un sabor que recuerda a la nuez. Pese al nombre, el trigo sarraceno no es trigo y no tiene gluten, pero solo es apto para celíacos si el envase lo certifica, porque se contamina con facilidad en el molino. Sea cual sea la harina, la masa necesita sus 10 minutos de reposo para que los almidones se hidraten.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

6.2 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

5.8 g

¿Cuántos comensales?
4
Huevo
Huevo
2 unidades
Leche entera
Leche entera
300 mililitros
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Paso 1 de 7

Tamiza la harina sin gluten

Pasa la harina sin gluten por un colador fino o un tamiz sobre un cuenco amplio, golpeando el borde con la mano para que caiga suelta. Como orientación, para 2 huevos y 300 ml de leche suelen funcionar unos 150 g, aunque cada mezcla absorbe distinto líquido y la referencia final será la textura de la masa en el paso 4.

Tamizar deshace los grumos compactos y airea la harina, algo que en las masas sin gluten se nota más, porque no hay una red elástica que corrija después los defectos. Comprueba que el preparado lleva la mención «sin gluten» y que es apto para repostería: las mezclas para pan llevan más fibras y espesantes, y dan tortitas gomosas. Abre un pozo en medio de la harina, donde irá luego el líquido.

Paso 2 de 7

Bate los huevos con el azúcar avainillado

En otro recipiente, casca los 2 huevos y añade 2 cucharadas de azúcar avainillado sin gluten. Bate con varillas manuales o con un tenedor durante 1 o 2 minutos, con energía, hasta que la mezcla espume un poco y tome un color más claro.

Ese batido mete pequeñas burbujas de aire que ayudan a que las tortitas suban en la sartén y queden esponjosas por dentro, ya que esta receta no lleva levadura. No hace falta montar los huevos como para un bizcocho: basta con que no notes granos al rozar el fondo con las varillas. Si usas batidora eléctrica, ponla a velocidad baja para no llenar la mezcla de espuma gruesa, que luego forma agujeros grandes en la tortita.

Paso 3 de 7

Incorpora la leche entera

Vierte los 300 ml de leche entera sobre los huevos batidos en un hilo fino, sin dejar de remover con las varillas. Mejor si la leche está a temperatura ambiente: fría de la nevera disuelve peor el azúcar y enfría la mezcla, y la masa tarda más en cuajar en la sartén.

Remueve unos segundos más hasta que el líquido quede uniforme, sin rastros de huevo, y con el aroma del azúcar avainillado repartido por igual. Si te olvidaste de sacar la leche con tiempo, caliéntala 20 segundos en el microondas, lo justo para quitarle el frío; caliente cuajaría el huevo. La leche entera da tortitas más tiernas y doradas que la desnatada, por la grasa que lleva, así que no conviene cambiarla si buscas esa textura.

Paso 4 de 7

Mezcla la masa y déjala reposar

Vierte la mezcla líquida en el pozo de la harina poco a poco, removiendo con las varillas desde el centro hacia fuera para ir incorporando la harina de los bordes sin que se formen grumos. También puedes mezclarlo todo con la batidora de mano, a velocidad baja, en pocos segundos.

La masa está en su punto cuando es lisa y cae del cucharón en cinta continua, como unas natillas espesas. Si queda muy espesa, añade un chorrito de leche; si queda líquida, una cucharada más de harina tamizada.

Tápala y déjala reposar 10 minutos a temperatura ambiente. En ese tiempo los almidones de la harina absorben el líquido y la masa gana cuerpo, y verás que espesa un poco. Remuévela una vez antes de empezar a cocinar.

Paso 5 de 7

Calienta y engrasa la sartén

Pon una sartén antiadherente de unos 20 cm a fuego medio y deja que se caliente bien durante 2 o 3 minutos. Para saber si está lista, echa unas gotas de agua: deben chisporrotear y evaporarse enseguida. Si se quedan quietas, le falta calor; si saltan con violencia y humea, está demasiado fuerte.

Añade unas gotas de aceite suave, de girasol u oliva, y extiéndelas con papel de cocina por toda la superficie, retirando el exceso. La sartén tiene que quedar brillante, sin charcos: con demasiada grasa, las tortitas se fríen por los bordes y salen con manchas en lugar de un dorado uniforme. Si cocinas para celíacos, usa una sartén limpia que no haya tenido harina de trigo y un papel nuevo.

Paso 6 de 7

Cuaja y dale la vuelta a cada tortita

Vierte un cucharón pequeño de masa en el centro de la sartén y deja que se extienda sola en círculo; si quieres tortitas más finas, gira un poco la sartén. Pon el fuego algo más bajo y cocina unos 2 minutos, hasta que la superficie se llene de burbujas que se abren y los bordes se vean secos y mate.

Entonces mete una espátula fina por debajo y dale la vuelta con un gesto rápido y decidido. Cocina el otro lado alrededor de 1 minuto, hasta que esté dorado, la tortita se note esponjosa y, al presionar el centro con la espátula, no salga masa cruda por los lados. La primera tortita suele salir peor, porque sirve para ajustar el fuego y la cantidad de masa; si se dora antes de que aparezcan burbujas, el fuego está alto.

Paso 7 de 7

Apila las tortitas y mantenlas calientes

Pasa cada tortita a un plato amplio y repite con el resto de la masa, removiéndola de vez en cuando, porque la harina tiende a irse al fondo. Engrasa la sartén con unas gotas de aceite cada 2 o 3 tortitas, o antes si notas que se pegan.

Apílalas unas sobre otras según salen: la torre conserva el calor y la humedad, y las de abajo se mantienen tiernas mientras terminas. Si tardas en sentarte a la mesa, cúbrelas con un paño limpio o mételas en el horno a la temperatura más baja que tenga, con la puerta entornada. Se comen solas o con fruta fresca, yogur, un hilo de miel o crema de cacao, comprobando que los acompañamientos también sean sin gluten. Para una merienda completa, puedes alternarlas con un pastel de manzana y canela sin gluten hecho la víspera.

Consejos finales

Si quieres desayunos resueltos para varios días, haz la masa entera aunque no vayas a comerlas todas el mismo día. Se conservan 2 días en frío, bien tapadas y separadas con papel de horno para que no se peguen. En el congelador duran unos 2 meses, también con papel entre una y otra, y se recalientan sin descongelar en la tostadora o en una sartén templada, 1 minuto por lado.

Corregir la masa es fácil mientras no hayas empezado a cuajar: si las primeras tortitas se rompen al girarlas, déjala reposar 5 minutos más y añade una cucharada de harina, porque falta cuerpo. Cuando quedan crudas por dentro y quemadas por fuera, el fuego está alto; bájalo y espera a que salgan las burbujas antes de darles la vuelta. Con harinas sin gluten, los trucos están en la herramienta y el gesto: una espátula ancha y fina que entre por debajo sin desgarrar la masa, y nunca aplastar la tortita después de girarla, porque pierde el aire y queda correosa.

En la mesa se personalizan al gusto: rodajas de plátano y canela, frutos rojos con yogur o unas fresas laminadas, como en las tortitas de fresa, cambiando su harina por una sin gluten si las cocinas para celíacos. Para quien además evita la leche, las rosquillas sin gluten ni lactosa son otro dulce para la misma merienda. Y en versión salada, las tortitas de bacalao admiten el mismo cambio de harina, revisando antes el resto de ingredientes.

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