Pocos platos de horno lucen tanto en una cena de Nochebuena o de fin de año como el solomillo Wellington: una pieza de solomillo de ternera dorada en sartén, untada con mostaza, cubierta con una duxelle de setas y envuelta en hojaldre, que sale del horno con la masa dorada y la carne rosada por dentro. La receta está pensada para 4 personas y 800 g de carne, y entre dorar, enfriar, montar y hornear hay que contar unas 2 horas, aunque más de la mitad de ese tiempo es espera.

Para la carne, pide la parte central del solomillo, el corazón, que tiene un grosor parejo de punta a punta y se hace por igual; las puntas, más finas, se pasan antes de que el centro esté listo. Que el carnicero la limpie de grasa y de la telilla plateada, que encoge en el horno y deforma la pieza. La duxelle es una preparación clásica de la cocina francesa, setas picadas muy finas y cocinadas en mantequilla hasta quedar secas, y aquí se hace con portobello, de sabor más intenso que el champiñón blanco. Hay versiones que añaden foie gras al relleno o envuelven la carne en una loncha de jamón curado antes del hojaldre; la base es siempre la misma.

Para la masa, el hojaldre refrigerado en lámina rectangular es lo más cómodo; si encuentras el elaborado con mantequilla, sube más y sabe mejor que el de grasa vegetal. Con orden, el plato resulta más fácil de lo que aparenta, porque ningún paso pide técnica de restaurante y casi todo se puede adelantar la víspera. Para 1 o 2 comensales, el solomillo Wellington individual sigue la misma idea con medallones y pasa menos tiempo en el horno.

Información nutricional(por ración)

Energía

645 kcal

Hidratos

31 g

Grasas

38 g

Fibra

4 g

Proteínas

42 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad mediana
Tomillo
Tomillo
1 ramita
Mantequilla
Mantequilla
30 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Seta
Seta
400 gramos fresca portobello
Perejil
Perejil
10 gramos
Solomillo de ternera
Solomillo de ternera
800 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Yema de huevo
Yema de huevo
2 unidades
Masa de hojaldre
Masa de hojaldre
2 lámina
Mostaza de dijon
Mostaza de dijon
3 cucharadas
Fruto rojo
Fruto rojo
al gusto
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Receta

Solomillo Wellington

Paso 1 de 5

Dora el solomillo y úntalo de mostaza

Dora el solomillo y úntalo de mostaza

Seca los 800 g de solomillo con papel de cocina y, si no viene limpio, retira la grasa exterior y la membrana plateada ayudándote de un cuchillo fino. Salpimienta por todos los lados. Si la pieza tiene una punta muy delgada, dóblala hacia dentro y átala con hilo de cocina para que todo el cilindro tenga el mismo grosor.

Vierte en una sartén grande 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, caliéntalo a fuego muy fuerte y dora el solomillo por todas sus caras, incluidos los extremos, entre 1 y 2 minutos por lado, hasta formar una costra tostada. Solo se dora por fuera; el interior tiene que quedar crudo. Retíralo, quita el hilo si lo has usado y, todavía caliente, pincélalo con las 3 cucharadas de mostaza de Dijon. Deja que se enfríe por completo, primero a temperatura ambiente y después unos 20 minutos en la nevera. No laves la sartén: el jugo que queda servirá para el relleno.

Paso 2 de 5

Prepara la duxelle de portobello

Prepara la duxelle de portobello

Pela la cebolla y los ajos, 2 dientes, y pícalos muy finos. Limpia los 400 g de portobello con un paño húmedo, sin mojarlos bajo el grifo, y pícalos a cuchillo o con unos pocos golpes de picadora, hasta dejarlos en trocitos muy pequeños sin llegar a hacer puré.

En la sartén donde has dorado la carne, derrite los 30 g de mantequilla a fuego medio y sofríe la cebolla unos 5 minutos: con el jugo del solomillo se carameliza antes y coge más sabor. Añade el ajo, las hojas de la ramita de tomillo y las setas, y desmenuza sobre ellas, entre los dedos, una pastilla de Avecrem Sabor Carne. Cocina entre 12 y 15 minutos, removiendo, hasta que las setas suelten toda su agua y esta se evapore; la duxelle está lista cuando, al pasar la cuchara, el fondo queda seco y la mezcla tiene textura de pasta. Agrega los 10 g de perejil picado, prueba antes de añadir sal y deja enfriar del todo.

Paso 3 de 5

Monta el relleno sobre el hojaldre

Monta el relleno sobre el hojaldre

Saca las 2 láminas de hojaldre del frigorífico un rato antes para que no se agrieten al desenrollarlas, pero trabájalas frías. Extiende una sobre papel de horno. Si no es lo bastante ancha para envolver la pieza entera, coloca la segunda al lado, solapándola unos 2 cm, y presiona la unión con los dedos para soldarlas. Guarda los recortes que sobren para decorar.

Reparte la duxelle fría en el centro de la masa formando un rectángulo algo más largo y ancho que el solomillo, con un grosor uniforme de medio centímetro más o menos. Deja libres al menos 4 o 5 cm de masa en cada borde para poder cerrar el paquete sin que el relleno se escape. Coloca encima el solomillo frío, con la mostaza ya asentada, y presiona un poco para que el relleno se adhiera. Si te sobra duxelle, extiéndela también por la parte superior de la carne antes de cerrar.

Paso 4 de 5

Envuelve, pincela y enfría el paquete

Envuelve, pincela y enfría el paquete

Levanta los lados largos del hojaldre y envuelve la carne de forma que la masa quede ajustada, sin bolsas de aire, y con el cierre en la parte de abajo: el peso de la pieza lo mantendrá sellado en el horno. Recorta el exceso de masa en la unión, porque una doble capa gruesa queda cruda por dentro. Cierra los extremos plegándolos como un paquete de regalo y presiona bien los bordes.

Bate las 2 yemas con una cucharada de agua y pincela toda la superficie. Con los recortes, corta tiras finas y forma un enrejado por encima, o marca la masa con el dorso de un cuchillo en líneas diagonales, sin llegar a cortarla. Pincela también las tiras y haz 2 o 3 cortes pequeños en la parte superior para que salga el vapor. Mete el paquete en la nevera 15 minutos: el hojaldre frío sube mejor y mantiene la forma durante el horneado.

Paso 5 de 5

Hornea a 200 °C y deja reposar

Hornea a 200 °C y deja reposar

Enciende el horno a 200 °C, solo resistencias superior e inferior, y deja que alcance la temperatura. Pasa el solomillo, sobre el mismo papel, a una bandeja y hornea entre 25 y 30 minutos, hasta que el hojaldre esté hinchado y bien dorado. Con 25 minutos la carne queda rosada en el centro; con 30, más hecha. Si tienes termómetro de sonda, pínchalo por un lateral: entre 50 y 52 °C en el centro da un punto rosado, y subirá unos grados durante el reposo. Si la superficie se dora demasiado deprisa, cúbrela con papel de aluminio a mitad de cocción.

Sácalo y déjalo reposar 10 minutos antes de cortarlo, para que los jugos se repartan y no empapen la masa al primer corte. Córtalo con un cuchillo de sierra en rodajas de 2 o 3 cm, sin presionar, y sirve enseguida, decorando el plato con unos frutos rojos, que ponen un punto ácido frente a la carne.

Consejos finales

Para adelantar trabajo, dora la carne y haz la duxelle la víspera y guárdalas por separado en la nevera, bien tapadas; al día siguiente solo queda montar, enfriar y hornear. Lo que no conviene es dejar el paquete montado muchas horas, porque la masa absorbe la humedad del relleno. Las sobras aguantan 2 días en la nevera: dales unos 10 minutos de horno a 180 °C, nunca en el microondas, que ablanda el hojaldre. Una vez horneado, tampoco congela bien.

Una base de hojaldre blanda y pálida casi siempre viene de una duxelle con agua o de montar el paquete con la carne todavía templada. Para evitarlo, cocina las setas hasta que no quede nada de líquido y mete la bandeja vacía en el horno mientras se precalienta: al apoyar encima el paquete, la base empieza a cocerse desde el primer minuto. A la hora de servir, el truco para que las rodajas no se aplasten es cortar con cuchillo de sierra y movimientos largos, sin apretar hacia abajo.

Esta pieza da para 4 personas con rodajas generosas. Un puré de patatas cremoso o unas verduras de temporada salteadas equilibran la intensidad de la carne y del hojaldre. Cuando quieras el sabor del solomillo con menos trabajo, el solomillo al horno prescinde de la masa; el solomillo de cerdo a la pimienta cambia de carne y de salsa, y el solomillo con salsa de Pedro Ximénez lleva el contrapunto dulce que aquí ponen los frutos rojos.

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