Sellar la carne a fuego fuerte, hornearla poco tiempo y dejarla reposar antes de cortarla: con esa secuencia consigues un roast beef casero rosado por dentro, jugoso y con una costra tostada por fuera. Cuenta algo más de 1 hora de principio a fin, reposo incluido, y un lomo de ternera de entre 800 g y 1 kg, que da lonchas para 4 personas y suele dejar sobras para el día siguiente.

Es el asado de domingo de la cocina inglesa, tan unido a ese país que Henry Fielding tituló una canción de 1731 The Roast Beef of Old England y que en Francia todavía se llama «rosbifs» a los ingleses. En España se adaptó como rosbif y se ganó un sitio en comidas familiares y celebraciones, muchas veces servido frío y en lonchas finas como entrante.

La pieza que mejor funciona es el lomo bajo o el lomo alto, con una capa fina de grasa por fuera y algo de veta en el interior, que la protege del calor seco del horno. En la carnicería, pídela limpia de nervios y con el mismo grosor en toda su longitud. El punto se controla con 200 °C de horno y con el termómetro: fuera cuando el centro marque 54 °C, que es el rosado clásico. La salsa se aprovecha del jugo de la bandeja, con coñac, limón y Avecrem Dúo Guisos De Carne, y se termina con mantequilla mientras la carne descansa.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

3 g

Grasas

22 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto

Ingredientes para la salsa

Harina
Harina
1 cucharada de café
Cogñac
Cogñac
20 mililitros
Limón
Limón
1 unidad
Agua
Agua
1 vaso
Mantequilla
Mantequilla
1 cucharada de café
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Receta

Roast Beef

Paso 1 de 6

Ata y salpimienta el lomo

Ata y salpimienta el lomo

Saca el lomo de ternera de la nevera alrededor de 1 hora antes de cocinarlo; en días de calor basta con 30 minutos. Si entra frío al horno, el exterior se pasa mientras el centro sigue frío y queda un anillo gris alrededor del corazón rosado. Sécalo bien con papel de cocina, porque la humedad de la superficie impide que se dore en la sartén.

Sala y echa pimienta con generosidad por todas las caras, presionando con las manos para que se adhiera a la carne. Después átalo con hilo de bramante cada 2 o 3 cm, con firmeza pero sin estrangularlo, hasta darle forma de cilindro uniforme. Así el grosor es el mismo de punta a punta y toda la pieza llega a la vez al punto, sin extremos secos. Si lo prefieres, encarga la pieza ya bridada al carnicero.

Paso 2 de 6

Sella la carne a fuego fuerte

Sella la carne a fuego fuerte

Pon al fuego fuerte una sartén amplia con una película fina de aceite de oliva virgen extra y espera a que el aceite empiece a humear ligeramente. Coloca el lomo y déjalo quieto 1 o 2 minutos por cada cara, girándolo hasta sellar también los extremos; en total serán unos 8 minutos. Busca una costra tostada y uniforme, de color avellana oscuro: es la que da el sabor a asado que luego notas en cada loncha y en la salsa.

Gira la pieza con unas pinzas, nunca con un tenedor, porque cada pinchazo abre una salida por la que se escapa el jugo. Si la sartén no está bien caliente o es demasiado pequeña, la carne suelta su jugo, hierve en él y la costra no llega a formarse. Cuando esté sellada, pásala a una bandeja de horno y guarda la sartén sin lavar, con su grasa y sus restos tostados, para la salsa.

Paso 3 de 6

Hornea a 200 °C con termómetro

Hornea a 200 °C con termómetro

Mete la bandeja en el horno precalentado a 200 °C, a media altura. El tiempo depende del peso y sobre todo del grosor, así que es más fiable guiarte por la temperatura interior que por el reloj. Como referencia, un lomo de 1 kg atado, de unos 7 u 8 cm de diámetro, necesita entre 25 y 35 minutos; empieza a comprobarlo a los 20.

Con un termómetro de cocina el punto es fácil de clavar: pínchalo en el centro de la parte más gruesa y saca la carne a 50 °C si la quieres poco hecha, a 54 °C para un rosado jugoso y a 58 °C si la prefieres más hecha. En el reposo subirá todavía 2 o 3 °C. Sin termómetro, presiona con el dedo: si cede como la base del pulgar con la mano relajada, está rosada por dentro. Pásala a una tabla o rejilla y deja los jugos en la bandeja.

Paso 4 de 6

Deja reposar la carne 20 minutos

Deja reposar la carne 20 minutos

Cubre el roast beef con papel de aluminio sin apretar, solo apoyado por encima como una tienda, para que guarde el calor sin que el vapor ablande la costra. Déjalo reposar al menos 20 minutos antes de cortarlo. No te saltes este paso aunque los invitados ya estén sentados: pesa tanto en el resultado como el horneado.

Recién salida del horno, la pieza tiene las fibras tensas y el jugo concentrado en el centro. Si la cortas en ese momento, el jugo se derrama sobre la tabla y las lonchas quedan secas y grisáceas. Durante el reposo las fibras se relajan, el jugo se reparte por toda la carne y la temperatura interior se iguala, de modo que el color rosado llega casi hasta el borde. Aprovecha esos 20 minutos para preparar la salsa con lo que ha quedado en la bandeja y en la sartén.

Paso 5 de 6

Prepara la salsa con el jugo

Raspa la bandeja con una espátula y pasa un par de cucharadas del jugo del asado, con los restos pegados, a la sartén donde sellaste la carne. Ponla a fuego medio, añade la cucharadita de harina y remueve unos 2 minutos, hasta que tome color dorado y huela a tostado: así pierde el sabor a crudo y luego espesa sin grumos.

Vierte los 20 ml de coñac y deja que el alcohol se evapore durante 1 minuto. Incorpora el vaso de agua y el zumo de medio limón, y desmenuza sobre la salsa el Avecrem Dúo Guisos De Carne (1 pastilla). Deja que borbotee suave durante 5 minutos, con alguna vuelta de varillas, hasta que la salsa cubra el dorso de una cuchara. Fuera del fuego, añade la cucharadita de mantequilla y remueve para que gane brillo. La pastilla ya lleva sal, así que corrige solo después de probar, y cuela la salsa si la quieres fina.

Paso 6 de 6

Corta en lonchas finas y sirve

Retira el hilo con unas tijeras, tirando con cuidado para no arrancar la costra. Con un cuchillo largo y bien afilado, corta la carne en lonchas lo más finas posible y siempre en sentido contrario a la fibra. Si cortas a favor, cada loncha queda formada por hebras largas y se mastica dura aunque el punto sea perfecto. Con cortafiambres, a 2 o 3 mm, las lonchas quedan como las de charcutería.

Coloca las láminas en una fuente amplia, ligeramente superpuestas, y sirve la salsa bien caliente por encima o en una salsera aparte, para que cada uno se ponga la cantidad que quiera. Termina con unas hojas de hierbas frescas y unas tiras finas de piel del limón que te ha sobrado, que perfuman el plato y recuerdan el punto ácido de la salsa. El contraste de la carne templada con la salsa caliente es lo que buscas en la mesa.

Consejos finales

Si al cortar ves el centro demasiado crudo, no vuelvas a meter la pieza entera al horno: pasa por la sartén caliente solo las lonchas que lo necesiten, unos 30 segundos, o báñalas con la salsa hirviendo. Si se ha pasado y está gris, córtala todavía más fina y sírvela bien cubierta de salsa, que disimula la sequedad. Para no llegar ahí, los trucos están en los pasos previos: saca la carne de la nevera con tiempo, gírala con pinzas al sellarla y fíate del termómetro antes que del reloj.

Con un lomo de 1 kg para 4 personas suele sobrar algo, y el roast beef frío está casi mejor que recién hecho. Guárdalo entero y bien envuelto en film hasta 3 o 4 días en la nevera, y córtalo justo antes de usarlo para que no se oscurezca. En bocadillo con mostaza y rúcula, o en una ensalada con patata cocida y pepinillos, se aprovecha hasta la última loncha. La salsa aguanta lo mismo en un tarro cerrado; caliéntala a fuego bajo, aligerada con una cucharada de agua si ha espesado. Evita el microondas para la carne, que se pasa en segundos: mejor a temperatura ambiente con la salsa caliente por encima.

Un puré de patatas recoge la salsa como ninguna otra guarnición, y unas patatas panaderas se pueden asar antes y mantener calientes mientras la carne reposa. Unas judías verdes salteadas o una ensalada verde aligeran el conjunto.

Para otra ocasión con el horno encendido, el redondo de ternera al horno propone una pieza distinta, más magra, que se asa en bandeja con su propia salsa y también se corta en lonchas finas una vez fría.

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