Resolver la cena con lo que queda en la nevera, unos huevos, salchichas, jamón york y un par de tranchetes, es justo lo que hace este revuelto de salchichas, jamón york y queso, cremoso y hecho en una sola sartén. En menos de 20 minutos, con esa sartén y un bol, hay cena para 4 personas.

La textura depende del fuego, del movimiento de la espátula y del momento en que apagas. A fuego bajo y removiendo sin parar, el huevo cuaja en grumos pequeños y brillantes; con el fuego alto se forman placas secas y suelta agua en el plato. Por eso el revuelto se aparta del fuego cuando todavía parece un poco líquido: el calor de la sartén lo termina en 30 segundos. El queso fundido de los tranchetes ayuda a que quede meloso aunque te pases un poco.

Merece la pena fijarse en lo que compras. Cuanto más frescos sean los huevos, y eso lo dice la fecha de puesta, más firme está la clara y más cuerpo tiene el revuelto. En cuanto a las salchichas, las cocidas tipo frankfurt solo necesitan dorarse; si eliges salchichas frescas de carne picada, cocínalas hasta que por dentro hayan perdido todo el color rosa antes de añadir el huevo. El jamón york mejor en lonchas algo gruesas, para que los tacos no se deshagan en la sartén. Y si prefieres el huevo cuajado en forma de tortilla, prueba la tortilla paisana, otro plato de huevo pensado para aprovechar lo que hay en casa.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

4 g

Grasas

16 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
4
Huevo
Huevo
1 unidad
Salchicha
Salchicha
3-4 unidades
Tranchete
Tranchete
1-2 unidades
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 4

Corta las salchichas y el jamón

Corta las 3 o 4 salchichas en rodajas finas, de medio centímetro más o menos, y el jamón york en tacos pequeños. Intenta que todos los trozos tengan un tamaño parecido: así se doran a la vez y en cada cucharada de revuelto hay un poco de cada cosa. Si las rodajas son muy gruesas, por fuera se tuestan pero por dentro quedan frías y el huevo las envuelve sin que suelten sabor.

Deja todo cortado y a mano antes de encender el fuego, junto con el bol, los tranchetes y la pastilla de caldo. En un revuelto todo pasa muy deprisa y el huevo no espera: si a mitad de cocción tienes que ponerte a buscar un ingrediente o un utensilio, se pasa de punto y queda seco. Una espátula de silicona es la mejor herramienta para el último paso, porque rasca el fondo sin rayar la sartén.

Paso 2 de 4

Dora los embutidos con el caldo

Engrasa apenas una sartén antiadherente con aceite de oliva y ponla a fuego medio. No hace falta mucho, porque las salchichas sueltan su propia grasa. Añade las salchichas y el jamón y saltéalos 3 o 4 minutos, moviéndolos con la espátula, hasta que se doren ligeramente por los bordes y huelan a tostado. Mantén el fuego medio: si está demasiado fuerte, el jamón se reseca y se quema antes de que la salchicha coja color.

Desmenuza entonces la pastilla de Avecrem Pollo con los dedos sobre los embutidos, lo más fina posible, y remueve 30 segundos para que se reparta y se disuelva en la grasa. Con ella el revuelto queda sazonado, así que no añadas sal sin probar antes, porque la salchicha y el jamón también aportan la suya. Aparta la sartén del fuego mientras preparas el huevo, para que no siga tostando.

Paso 3 de 4

Bate los huevos con el queso

Casca los huevos en un bol y bátelos con un tenedor solo lo justo para que la clara y la yema se mezclen; no busques espuma, porque un batido excesivo mete aire y el revuelto queda menos cremoso. Trocea con las manos los 1 o 2 tranchetes en pedazos pequeños y añádelos al bol.

Mezcla con suavidad. El queso no se fundirá todavía, pero así queda repartido y, cuando entre en la sartén, se derretirá entre los grumos de huevo y les dará una textura melosa. Si prefieres que se note más, puedes reservar unos trozos y echarlos al final, justo antes de apagar, para que queden hilos de queso fundido.

Vuelve a poner la sartén a fuego bajo y espera unos segundos a que los embutidos recuperen la temperatura antes de verter el huevo. Ese contraste entre la sartén caliente y el huevo hace que empiece a cuajar enseguida.

Paso 4 de 4

Cuaja el revuelto a fuego bajo

Vierte el huevo con el queso sobre las salchichas y el jamón, con el fuego al mínimo. Remueve sin parar con la espátula, con movimientos lentos y envolventes desde los bordes hacia el centro, para que el huevo cuaje en grumos pequeños y no se pegue al fondo. En 2 o 3 minutos verás que espesa y que el queso se funde.

Retira la sartén del fuego cuando el revuelto todavía brille y parezca un punto menos hecho de lo que te gusta. El calor residual lo termina mientras lo sirves; si esperas a verlo cuajado en la sartén, en el plato estará seco. Si alguien prefiere el huevo más hecho, déjale su ración 30 segundos más al fuego.

Sirve enseguida en platos calientes, con pan tostado al lado, y no lo dejes en la sartén, porque sigue cocinándose y pierde la cremosidad en un par de minutos.

Consejos finales

Un revuelto así queda muy bien sobre rebanadas de pan de pueblo tostado, casi como una tosta, o al lado de una ensalada de tomate con un buen aceite que corte la grasa de la salchicha. Para una cena con más platos, sírvelo en una fuente compartida junto a unas patatas asadas o unos pimientos de piquillo, y si quieres algo aún más sencillo, los huevos revueltos con jamón se hacen igual con menos ingredientes.

Retíralo del fuego cuando aún brille, remueve sin parar a fuego bajo y no lo sales hasta probar, porque el caldo, el jamón y la salchicha ya aportan sal. Con esos trucos queda meloso casi siempre; si te ha salido seco, la próxima vez apaga antes, y si suelta agua, el fuego estaba demasiado alto y el huevo se ha contraído. Para embarazadas, niños pequeños o personas mayores, deja cuajar bien el huevo en su ración, sin zonas líquidas.

Se come recién hecho. Recalentado pierde la textura y se vuelve gomoso, y no admite congelación, así que prepara solo lo que vayas a comer. Lo que sí puedes dejar listo es el corte de las salchichas y el jamón, guardado en frío dentro de un táper, para tenerlo todo en 10 minutos.

La misma técnica sirve para revueltos de temporada. En otoño, el revuelto de setas frescas aprovecha el sabor del bosque, y con marisco, el revuelto de espinacas y gambas es más completo. Pasar de uno a otro es fácil: varía lo que cocinas antes en la sartén, pero el punto del huevo es siempre el mismo.

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