En las freidurías andaluzas, las pijotas fritas llegan a la mesa enteras, enharinadas y fritas en aceite de oliva muy caliente, doradas por fuera y con la carne jugosa junto a la espina. Para 2 personas bastan 8 pijotas medianas, a 4 piezas por cabeza, y entre limpiarlas y freírlas en tandas te llevará unos 25 minutos.

Pijota es el nombre que recibe en Andalucía la pescadilla de pequeño tamaño, y es una de las piezas fijas del pescaíto frito de Málaga, Cádiz y Huelva, junto a boquerones, salmonetes o acedias fritas. En muchos bares se sirven enroscadas, con la cola metida en la boca, una presentación que en casa se consigue antes de enharinar. Otra diferencia entre zonas está en la harina: muchas freidurías usan una harina de trigo duro, más gruesa, que deja una costra muy crujiente, aunque con harina de trigo normal también salen bien si sacudes el exceso.

Al comprarlas, busca ojos brillantes y abombados, agallas de color rojo vivo y carne firme que vuelva a su sitio al presionarla; si te las limpia el pescadero, ganas tiempo. El resto es sencillo, y eso hace de esta fritura una receta fácil incluso si no fríes a menudo: aceite abundante entre 175 y 180 °C y pocas piezas a la vez, así la temperatura se mantiene. Con 2 o 3 minutos por tanda bastan, y en una sartén de 24 a 26 cm no caben más de 2 pijotas medianas sin que se toquen ni enfríen el aceite. El aceite de oliva aguanta bien el calor de la fritura y, si lo cuelas al terminar, puedes aprovecharlo para otra fritura de pescado.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

13 g

Fibra

1 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
2
Pijota
Pijota
8 unidades mediana
Harina de trigo
Harina de trigo
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Tomate de ensalada
Tomate de ensalada
al gusto
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Paso 1 de 4

Limpia, seca y sala las pijotas

Limpia las 8 pijotas: haz una pequeña incisión en el vientre y retira las tripas, y quita también las agallas. Si quieres, retira los ojos, que pueden reventar y saltar al freír. Deja la cabeza y la espina central, porque mantienen la forma del pescado en el aceite. Pásalas rápidamente bajo un hilo de agua fría para limpiar el interior.

Ahora sécalas muy bien con papel de cocina, por fuera y por dentro de la cavidad del vientre, presionando con suavidad. De este secado depende la costra: el agua que quede hace saltar el aceite y humedece la harina, que se queda pastosa en lugar de crujiente. Si te gusta la presentación en rosca, mete la punta de la cola en la boca de cada pijota. Sálalas de forma uniforme justo antes de enharinarlas, no antes, para que la sal no les haga soltar agua.

Paso 2 de 4

Enharina y sacude el exceso

Mientras calientas el aceite, pon harina de trigo abundante en un plato amplio o una bandeja. Pasa cada pijota por la harina, dándole la vuelta y presionando ligeramente para que cubra bien toda la pieza, también la zona de la cabeza y el interior del vientre.

Después, échalas en un colador grande o un tamiz y dales unos golpes suaves para que caiga toda la harina suelta. Tiene que quedar una capa muy fina, casi transparente. La harina sobrante se quema en el aceite, lo oscurece y deja la fritura pesada y con sabor amargo. Enharina justo antes de freír: si las dejas reposar mucho rato, la harina absorbe la humedad del pescado y se apelmaza.

Paso 3 de 4

Fríe en aceite a 180 °C

Vierte aceite de oliva virgen extra abundante en una sartén honda o una freidora, de forma que las pijotas puedan quedar casi cubiertas. Caliéntalo hasta 175 o 180 °C. Sin termómetro, la prueba es una pizca de harina: si chisporrotea y sube enseguida a la superficie sin quemarse, está en su punto; si se oscurece de inmediato, está demasiado caliente.

Fríe las pijotas en tandas pequeñas, de 2 en 2, para que la temperatura del aceite no baje de golpe. Fríelas de 2 a 3 minutos por tanda, según su tamaño, dándoles la vuelta con cuidado a mitad si no quedan sumergidas, hasta que tengan un dorado claro y la costra esté firme. No las dejes más: fritas en su justo punto quedan jugosas por dentro. Entre tanda y tanda, deja que el aceite recupere temperatura unos segundos.

Paso 4 de 4

Escurre y sirve con tomate aliñado

Saca las pijotas con una espumadera y colócalas enseguida sobre una bandeja con papel absorbente, sin amontonarlas. Si las pones unas encima de otras, el vapor que sueltan humedece la costra y pierden lo crujiente. Si tienes que freír varias tandas, puedes mantener las ya fritas en el horno a 80 °C con la puerta entreabierta.

Lava los tomates de ensalada, córtalos en rodajas finas o en gajos y alíñalos con sal y aceite de oliva virgen extra; puedes añadir orégano o unas gotas de vinagre si te gusta. Sirve las pijotas bien calientes, recién fritas, en una fuente con el tomate al lado. El frescor y la acidez del tomate equilibran la fritura.

Consejos finales

El aceite te avisa si algo va mal. Si las pijotas salen pálidas y grasientas, la temperatura ha bajado: fríe menos piezas a la vez y espera a que el aceite vuelva a calentarse. Si se doran en segundos y por dentro siguen crudas junto a la espina, está demasiado caliente; baja el fuego un poco y prueba con la siguiente tanda. Y en las freidurías tienen también sus propios trucos para cuidar el aceite: cuélalo si ves restos de harina quemada en el fondo, porque amargan la fritura, y cámbialo si huele fuerte o ha oscurecido mucho.

En freidora de aire también se pueden hacer, aunque quedan menos crujientes. Enharínalas igual, pulverízalas con un poco de aceite por los 2 lados y cocínalas a 200 °C unos 10 a 12 minutos, dándoles la vuelta a mitad, sin que se toquen en la cesta.

Para 4 personas, dobla la cantidad, calcula unas 16 piezas medianas y ve con más calma con las tandas. Como toda pescadilla frita, son mejores recién hechas; si sobran, guárdalas en la nevera hasta el día siguiente y dales un golpe de horno, 5 minutos a 180 °C, nunca en el microondas, que las ablanda.

Además del tomate aliñado, unas gotas de limón o una ensalada de lechuga con cebolleta completan el plato. Si quieres montar una fuente de pescaíto variado, suma un cazón en adobo o unas ortiguillas fritas, y para quien prefiera verdura, las berenjenas fritas crujientes o las patatas fritas de calabacín aprovechan el mismo aceite.

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