En las sobremesas gallegas, el chupito oscuro que llega con el café suele ser licor café, y el licor de café casero se prepara con 3 cosas: almíbar, aguardiente y café molido. Calcula unos 60 minutos de trabajo entre el almíbar, su enfriado y la mezcla, más un mínimo de 48 horas de reposo.

Galicia protege su versión con la indicación geográfica Licor café de Galicia, que parte de aguardiente de orujo, y en muchas casas se sigue haciendo en garrafa para regalar o para tener a mano en fiestas. De ahí sale la idea de usar un buen aguardiente: es lo que más pesa en la copa y, si raspa en boca solo, raspará también en el licor.

El café tiene el mismo peso. Un tueste natural recién molido da notas limpias y tostadas; el torrefacto, más amargo y oscuro, también se usa, pero conviene mezclarlo con natural para que no tape todo lo demás.

Las proporciones son sencillas: 1 litro de agua por 1 kilo de azúcar para el almíbar, 5 minutos de hervor y enfriado completo antes de juntarlo con el alcohol. A partir de ahí manda la paciencia, porque a las 48 horas ya tiene color y a las 3 o 4 semanas el café se nota mucho más redondo. Ajustar el dulzor a tu gusto es fácil: con menos almíbar queda más seco y alcohólico, y con más, más suave. Sírvelo muy frío en vaso pequeño, o úsalo para mojar los bizcochos de un tiramisú o para dar fondo a una crema de café para tartas.

Información nutricional(por ración)

Energía

220 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

1 g

Fibra

1 g

¿Cuántos comensales?
8
Almíbar
Almíbar
1 litro
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Paso 1 de 5

Prepara el almíbar sin que tome color

Pon en una cazuela amplia 1 litro de agua y 1 kilo de azúcar y llévalo a fuego medio. Calienta despacio y remueve a ratos con cuchara de madera hasta que no quede ni un grano en el fondo: si el azúcar no se ha disuelto antes de hervir, tiende a pegarse y a tomar color.

Cuando rompa a hervir, deja que borbotee unos 5 minutos sin dejar de vigilarlo. Buscas un almíbar claro, transparente y sin color de caramelo; si empieza a dorarse, el licor tendrá un gusto a quemado que el café no tapa. Apaga el fuego y deja enfriar el almíbar del todo, mejor tapado para que no forme costra. Es la base dulce del licor, así que no tengas prisa: necesitas que esté a temperatura ambiente antes del siguiente paso.

Paso 2 de 5

Mezcla el aguardiente con el almíbar frío

Vierte el almíbar ya frío en un recipiente grande de cristal con tapa y añade el aguardiente. Hazlo siempre lejos del fuego y con el almíbar a temperatura ambiente: en caliente, el alcohol se evapora, se pierde aroma y los vapores pueden prender si hay una llama cerca.

Elige un aguardiente que te guste beber solo, preferiblemente de orujo, porque su sabor pasa entero al licor. Remueve con calma o cierra el recipiente y agítalo hasta que los 2 líquidos se integren y no veas vetas más densas en el fondo. Si tu aguardiente o el almíbar tienen alguna impureza, pasa la mezcla por un filtro de papel colocado en un embudo o en el portafiltros de una cafetera de goteo. Este filtrado previo deja la base limpia y hace que, al final, solo tengas que retirar los posos del café.

Paso 3 de 5

Añade el café recién molido

Muele el café de tueste natural justo antes de usarlo, con una molienda algo gruesa, parecida a la de una cafetera de émbolo. Así suelta aroma durante la maceración y luego se filtra mucho mejor que un café en polvo fino, que enturbia el licor y atasca el papel.

Añade el café a la mezcla de almíbar y aguardiente y mezcla bien hasta que no queden grumos flotando en la superficie. Cuanto más café pongas, más oscuro e intenso saldrá el licor; si es tu primera tanda, empieza con una cantidad moderada y la próxima vez ajusta a tu gusto. Cierra bien el recipiente para que no se escape el alcohol y llévalo a un lugar fresco y oscuro, como una despensa o un armario alejado del horno. La luz directa y el calor apagan el aroma del café, y es justo lo que quieres conservar en esta fase.

Paso 4 de 5

Deja macerar al menos 48 horas

Deja reposar la mezcla un mínimo de 48 horas en un recipiente hermético, siempre en un sitio fresco y protegido de la luz. En esas primeras horas el licor ya toma color y el café se empieza a notar, pero todavía tiene un punto alcohólico bastante marcado.

Si puedes esperar, alarga la maceración hasta 1 mes: cuanto más tiempo pasa el café en contacto con el aguardiente, más profundo y redondo es el sabor. Agita el recipiente con suavidad cada 2 o 3 días para que el café se reparta y vaya soltando sus aceites, y vuelve a dejarlo quieto. Prueba una cucharadita a partir de la primera semana para decidir cuándo parar. Cuando el amargor del café y el dulzor del almíbar estén equilibrados, y el alcohol ya no pique en la garganta, es el momento de filtrarlo.

Paso 5 de 5

Filtra y embotella el licor de café

Cuela el licor con un filtro de café de papel o con una tela fina limpia colocada sobre un embudo, sin apretar los posos para que no pase amargor ni turbidez. Si ves que el papel se satura, cámbialo por uno nuevo en lugar de forzarlo. Para un licor más limpio y brillante, fíltralo una segunda vez.

Embotella en botellas de cristal bien limpias y secas, con cierre hermético o tapón de corcho en buen estado. Valen tanto botellas nuevas como frascos antiguos de casa, siempre que cierren bien. Guárdalo de pie en un lugar fresco y oscuro: el alcohol lo conserva durante meses, pero la luz y el calor le quitan aroma. Con un lazo y una etiqueta con la fecha queda como regalo de Navidad o para llevar a una comida. Sírvelo frío, en vaso de chupito, con el café o después del postre.

Consejos finales

Mete la botella en el congelador 1 o 2 horas antes de servirlo: con tanto azúcar y alcohol no llega a congelarse, se vuelve algo más denso y el alcohol se nota menos. En Galicia es habitual tomarlo en vaso pequeño junto al café, pero también funciona sobre helado de vainilla, en un café con hielo o para mojar un bizcocho como el bizcocho de café.

Guarda 3 trucos, cada uno para su momento del proceso. El almíbar se junta con el aguardiente solo cuando está frío del todo, porque en caliente evapora alcohol y aroma. El café se muele grueso y el mismo día, ya que el molido fino enturbia y amarga. Y los posos no se aprietan al filtrar, aunque tarde más en pasar.

Si el licor te queda demasiado dulce, añade un poco más de aguardiente y deja reposar unos días para que se integre. Si queda flojo de café, puedes volver a macerarlo con una pequeña cantidad de café recién molido durante otras 48 horas y filtrar de nuevo. Un licor turbio casi siempre viene de una molienda demasiado fina o de haber exprimido el filtro; deja la botella quieta 1 o 2 días y pasa con cuidado la parte limpia a otra botella.

Bien cerrado y lejos de la luz, el licor de café casero aguanta meses en la despensa, y una vez abierto conviene taparlo bien cada vez que lo sirvas para que no pierda aroma. Puedes hacer la tanda doble si piensas regalarlo, siempre manteniendo la proporción de 1 litro de agua por 1 kilo de azúcar.

Si te animas con otros licores caseros, el licor de cerezas sigue una lógica parecida de maceración y paciencia. Y recuerda que es una bebida alcohólica: sírvela solo a adultos y con moderación.

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