Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Se hace en 3 fases: un almíbar con 1 litro de agua y 1 kilo de azúcar hervido 5 minutos, una mezcla de ese almíbar ya frío con aguardiente y una maceración con café recién molido. El licor reposa al menos 48 horas en un sitio fresco y oscuro, se agita cada pocos días y al final se filtra con papel para retirar los posos antes de embotellarlo.
Como mínimo 48 horas, aunque el sabor mejora mucho entre las 3 y las 4 semanas. En los primeros días el licor ya tiene color, pero el alcohol todavía pica y el café resulta plano. Con más tiempo, el café suelta sus aceites y el conjunto se redondea. Agita el recipiente con suavidad cada 2 o 3 días y prueba una cucharadita a partir de la primera semana para decidir cuándo filtrarlo.
Un café en grano de tueste natural, molido el mismo día y con molienda algo gruesa. El tueste natural aporta aroma limpio y notas tostadas sin el amargor fuerte del torrefacto, que puedes añadir en pequeña proporción si lo quieres más oscuro. La molienda gruesa importa tanto como el grano: el café en polvo muy fino enturbia el licor, amarga y atasca el filtro de papel cuando llega la hora de colarlo.
Sí, el vodka funciona, pero el licor cambia de carácter. Al ser un alcohol neutro, el licor sabe casi solo a café y azúcar, más suave y menos rústico. El aguardiente de orujo, que es la base tradicional en Galicia, aporta notas de uva y un final más seco. Puedes ajustar también el dulzor con más o menos almíbar, o añadir una tira de piel de limón durante la maceración.
Gallina Blanca Chef Guía
Licor de café casero
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