Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La cena es ese momento del día donde, o terminas bien tus comidas o lo tiras todo por la borda. Lo importante no son tanto las recetas, sino que recuerdes pequeñas líneas que no es conveniente cruzar.
Lo primero, controla los hidratos. La pasta, el arroz y la fruta es mejor que la dejes para antes de cenar. Tu metabolismo se está preparando para irse a dormir, así que reduce y mucho su actividad, haciendo que esta fuente rápida de energía se convierta en grasa.
En segundo lugar, opta por proteínas magras. De esta manera haz platos en los que la carne magra, como el pollo, el pavo o el conejo sean los protagonistas. Si no quieres comer carne, lánzate a por los pescados blancos. Y si eres vegetariano, platos con tófu, quinoa o soja texturizada pueden ser buenas fuentes de proteína vegetal.
Puedes aderezar tus recetas con algún lácteo como por ejemplo el mascarpone, el queso fresco o quesos blancos desnatados.
Las carnes de caza siempre tiene mucho más sabor y fibra que las carnes que podamos comprar en una carnicería. Nuestro consejo es que hagas recetas donde el producto más importante, donde el sabor protagonista, sea la carne de caza.
Por ello puedes optar por un conejo con verduritas aromatizado al vino blanco. Para ello sella la carne de conejo en una olla y, cuando esté dorada, sácala y resérvala. En esa misma olla, sofríe una cebolla y una vez esté turgente y haya perdido gran parte de su color, añade una dos zanahorias en juliana y unas 5 setas laminadas. Deja que se vayan sofriendo, y cuando las verduras estén listas añade el conejo. Moja todos los ingredientes con un vaso de vino blanco y otro de Caldo Casero de Carne Gallina Blanca y deja que el conejo se vaya haciendo a fuego lento durante 45 minutos. Y listo.
Eso sí, a las carnes de caza les queda genial una buena salsa de vino tinto. Si quieres saber cómo hacer una reducción de esta deliciosa bebida, tienes que probar a hacer tu carne de caza con esta receta de ternera al vino tinto. Sustituye la ternera por la carne que toque, y ya puedes disfrutar de una deliciosa receta.
¿Por qué no pruebas esta riquísima receta de helado de lima y wasabi? Para hacerlo necesitarás: 500 ml de yogur griego 250 ml de nata para montar El zumo de tres limas recién exprimidas 4 cucharadas de azúcar invertido 1 cucharadita de wasabi en polvo Para hacer este rico y refrescante helado comienza guardando el vaso extraíble en el congelador durante 24 horas. Una vez enfriado el vaso, deshaz el polvo de wasabi en el zumo de lima con la ayuda de una varilla. Intenta que no se formen grumos, ya que -te avisamos-, picará y mucho. Incorpora la mezcla a un bol grande, y añade el yogur y el azúcar invertido y vuelve a batir hasta que tengas una masa homogénea. Monta la nata e incorpóralo poco a poco en la mezcla. Una vez hecho esto, guarda la masa cremosa durante toda la noche, u ocho horas; más o menos. Cuando haya pasado ese tiempo, monta la heladera con el recipiente que acabas de sacar del congelador. Añade el líquido y deja que la máquina haga su trabajo durante unos 40 minutos. ¡Y listo!
Muy buenas noticias, ¡sí! Las fresas se pueden congelar y, además, te pueden servir para hacer recetas tan ricas como las de un smoothie de fresas y plátano. Para ello, congela 5 fresas y un plátano entero. Una vez los tengas bien duros, ponlos en un vaso de batidora, ¡y bate que bate el smoothie con la leche o bebida vegetal que más te guste!
Gallina Blanca Chef Guía
Helado de fresas y nata
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