Trozos irregulares de masa cocidos en un caldo marinero con bacalao, almejas y gambas: así son estos andrajos, un guiso de cuchara que se sirve muy caldoso y con mucha hierbabuena. Entre el sofrito, la cocción y un reposo de 5 minutos, cuenta con unos 45 minutos en total; la cazuela está pensada para 4 personas.

Los andrajos de Jaén son los más conocidos, aunque el plato también se cocina en Granada, Almería, Murcia y la zona de Albacete. El nombre viene de la propia masa: una torta fina de harina y agua que se rompe a mano en pedazos desiguales, como jirones de tela. En la versión más extendida en Jaén se hacen con liebre o conejo, y la de bacalao es la que se prepara sobre todo en Cuaresma, cuando la carne se dejaba a un lado.

La masa puede ser casera o comprada: en muchas tiendas de Andalucía y Murcia se venden tortas para andrajos ya secas, listas para trocear. El bacalao conviene que esté bien desalado, en migas, porque se cuece en 2 o 3 minutos y aporta parte de la sal del guiso. La masa, en cambio, pide 4 o 5 minutos de hervor, así que conviene tenerlo todo listo antes de echarla. Para el caldo, el Caldo Casero de Pescado de Gallina Blanca da un fondo marinero en el que lucen las almejas. Si te sobra bacalao desalado de la compra, el bacalao ajoarriero lo guisa con ajo, pimiento y tomate en una sartén.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

9 g

Fibra

5 g

Proteínas

26 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
1 unidad
Tomate
Tomate
1 unidad
Pimiento verde
Pimiento verde
al gusto
Corazón de alcachofa
Corazón de alcachofa
250 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 unidad
Laurel
Laurel
1 unidad
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Almeja
Almeja
300 unidades
Bacalao desalado
Bacalao desalado
400 unidades desmigado
Hierbabuena
Hierbabuena
1 unidad
Sal
Sal
al gusto
Pimienta blanca
Pimienta blanca
al gusto
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Receta

Andrajos

Paso 1 de 6

Pocha las verduras del sofrito

Pocha las verduras del sofrito

Pela la cebolla y el diente de ajo y pícalos muy finos. Lava medio pimiento verde, quítale las semillas y córtalo en dados pequeños. Las almejas de pescadería suelen venir purgadas; si no es así, déjalas al menos 1 hora antes de empezar en agua fría con unos 35 g de sal por litro, como el agua de mar, para que suelten la arena.

Calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia y baja, mejor de barro o de base gruesa, y rehoga las verduras a fuego medio unos 10 minutos, dándoles vueltas de cuando en cuando. Están listas cuando la cebolla se ve transparente y blanda, con algún borde dorado. Resiste la tentación de avivar el fuego: el ajo se quema enseguida y deja un regusto amargo en el caldo, mientras que un pochado lento deja una base dulce que equilibra la sal del bacalao.

Paso 2 de 6

Añade el tomate y las alcachofas

Añade el tomate y las alcachofas

Ralla el tomate, desecha la piel y échalo a la cazuela junto con los 250 g de corazones de alcachofa troceados en cuartos. Si usas alcachofas frescas, quítales las hojas exteriores más duras, corta la punta y frota los corazones con medio limón para que no se oscurezcan; si son de conserva, escúrrelas y enjuágalas un poco para quitarles el sabor del líquido de gobierno.

Cocina a fuego medio unos 6 a 8 minutos, removiendo, hasta que el tomate se quede sin agua, cambie a un rojo más oscuro y empiece a separarse el aceite por los bordes. Esa reducción concentra el sabor del sofrito y evita que el caldo quede aguado o ácido. Las alcachofas frescas necesitan unos minutos más que las de bote para empezar a ablandarse; pínchalas con un cuchillo fino y, si entran con algo de resistencia, están en su punto para seguir.

Paso 3 de 6

Moja con el caldo y el laurel

Vierte sobre el sofrito el Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca, medio litro, y añade la hoja de laurel. Remueve bien, rascando el fondo con la cuchara de madera para despegar los restos del sofrito, porque ahí está buena parte del sabor de la verdura.

Sube el fuego hasta que el caldo rompa a hervir y luego bájalo para que cueza a borbotón suave durante unos 5 minutos. En ese tiempo el laurel suelta su aroma y el sofrito se integra con el líquido. Prueba y ajusta, pero sin salar todavía: el bacalao y las almejas aún tienen que soltar su parte. Ten en cuenta que la masa absorberá líquido más adelante; si ves que la cazuela va justa, añade un vaso de agua caliente ahora, cuando todavía puede cocer y tomar sabor, y no al final.

Paso 4 de 6

Cuece el bacalao y abre las almejas

Cuece el bacalao y abre las almejas

Escurre las almejas, enjuágalas con agua fría y desecha las que estén rotas o abiertas y no se cierren al golpearlas. Incorpora a la cazuela los 400 g de bacalao desalado y desmigado y los 300 g de almejas, repartiéndolos por todo el caldo.

Tapa la cazuela y deja que hierva suavemente unos 2 o 3 minutos, lo que tardan las almejas en abrirse con el vapor y soltar su jugo, que se mezcla con el caldo y lo hace más intenso. Retira las que sigan cerradas pasados unos minutos, porque no conviene comerlas. No prolongues este paso: el bacalao en migas se cuece enseguida, y si hierve mucho tiempo se vuelve fibroso y se deshace en hebras. Destapa en cuanto las almejas estén abiertas y sigue sin perder el hervor suave.

Paso 5 de 6

Incorpora la pasta y las gambas

Echa los 4 puñados de pasta para andrajos, rompiendo con las manos los trozos más grandes para que queden de un tamaño parecido. Remueve con suavidad durante el primer minuto, porque es cuando la masa suelta más almidón y tiende a pegarse entre sí o al fondo de la cazuela. Si la preparas en casa, extiéndela muy fina, de unos 2 mm, antes de cortarla: los trozos gruesos tardan más y quedan crudos por dentro.

Cuece unos 4 o 5 minutos: los pedazos tienen que quedar tiernos pero con algo de cuerpo y el caldo se vea ligeramente trabado por el almidón. Añade entonces las gambas crudas peladas y déjalas 1 minuto más, justo hasta que cambien a un rosado opaco. Respetar este orden convierte un guiso de 3 tiempos en una receta fácil de seguir: la masa tiene su rato de hervor y la gamba entra al final, de forma que llega tersa y no correosa.

Paso 6 de 6

Termina con hierbabuena y reposa

Pruébalo y corrige de sal con prudencia, ya que el bacalao suele aportar bastante; añade pimienta blanca al gusto. Incorpora la ramita de hierbabuena fresca, entera si quieres retirarla antes de servir o con las hojas picadas si prefieres encontrarlas en la cuchara. Es la hierba que identifica estos andrajos y les da un final fresco que corta la intensidad del pescado.

Apaga el fuego, tapa la cazuela y deja reposar los andrajos unos 5 minutos. En ese tiempo la masa termina de hacerse con el calor que guarda el guiso y el caldo se asienta y espesa un poco. Si al servir lo ves demasiado espeso, añade un poco de caldo o agua caliente. Retira la hoja de laurel y reparte en platos hondos procurando que cada ración lleve masa, bacalao, almejas y gambas.

Consejos finales

Lleva la cazuela a la mesa y sirve allí mismo, en platos hondos y con pan para mojar, porque la masa sigue absorbiendo caldo y a los 10 minutos el guiso está bastante más espeso que recién hecho. Una ensalada de lechuga, cebolleta y aceitunas, o un pisto de verduras como primero ligero, completan la comida sin restarle protagonismo.

Purga las almejas en agua con sal y no dejes hervir el bacalao más de 2 o 3 minutos: con esos trucos te libras de la arena entre los dientes y del pescado reseco. Otro igual de útil es echar el agua extra antes que la masa, nunca después, para que no quede un caldo desvaído y sin sabor.

Guardado en la nevera, bien tapado, aguanta 1 día, pero la masa se hincha y el guiso se convierte casi en una pasta: al recalentarlo a fuego suave, añade un buen chorro de caldo o agua y remueve hasta recuperar la textura de cuchara. No lo congeles, porque la masa se deshace y las almejas quedan gomosas.

Fuera de Cuaresma, en las casas de Jaén lo normal es usar conejo o liebre: se doran en trozos antes del sofrito y se guisan unos 40 a 45 minutos, hasta que estén tiernos, antes de echar la masa. Con setas o con habas tiernas en primavera sale un guiso sin pescado ni carne. Y si te queda bacalao desalado, el bacalao con muselina de ajo es una forma distinta de llevarlo al horno, igual que el besugo a la espalda para un día de pescado entero.

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