Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Las albóndigas se hacen con 300 gramos de carne picada de pollo y 150 gramos de jamón serrano picado, además de ajo, huevo y perejil. El caldo lleva 1 litro de agua aproximadamente, cebolla entera, tomate, laurel, sal y 1 pastilla de Avecrem Pollo para darle fondo.
Unos 15 minutos desde que entran en el caldo hirviendo. Antes se han frito para dorarlas por fuera, así que ese tiempo basta para que se hagan por dentro y cojan el sabor del caldo. Al final, el caldo vuelve a hervir brevemente con la cebolla y el tomate triturados.
En esta receta sí: se fríen en aceite de oliva hasta dorarlas y se escurren en papel absorbente. Así quedan selladas, no se deshacen al hervir y aportan sabor tostado al caldo. Si prefieres un caldo más claro y ligero, puedes cocerlas directamente, con cuidado al moverlas.
El vinagre evita que la carne se pegue a las manos y permite dar forma a bolitas pequeñas y lisas. Además deja un leve toque ácido que apenas se nota tras la fritura. Si no tienes vinagre a mano, el agua fría cumple la misma función.
Saca la cebolla y el tomate que han cocido en el caldo, tritúralos con la batidora y devuélvelos a la olla. Esa crema de verduras le da cuerpo sin necesidad de harina. Deja que hierva de nuevo unos instantes para que todo se integre antes de servir.
Sí, congelan bien junto con su caldo, que las protege y evita que se resequen. Déjalas enfriar, guárdalas en un recipiente hermético y descongélalas en la nevera antes de calentarlas a fuego suave. También puedes congelar las albóndigas fritas sin caldo y cocerlas el día que las vayas a comer.
Gallina Blanca Chef Guía
Albóndigas con caldo
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