Preparar unos buenos andrajos es recuperar uno de esos sabores que nos transportan directamente a la cocina de nuestras abuelas. En Gallina Blanca sabemos que el ritmo actual a veces nos impide dedicar horas a los fogones, por eso nuestro Caldo Casero de Pescado 100% Natural se convierte en el aliado discreto perfecto para lograr ese sabor profundo y marinero sin complicaciones, respetando siempre la esencia de la cocina de toda la vida.

Este plato es originario de las zonas rurales de Jaén y el sureste español, naciendo como una comida humilde de pastores y jornaleros que aprovechaban los productos de la tierra y el mar. Su nombre proviene de los trozos de masa de harina que, al romperse de forma irregular dentro del guiso, recuerdan a jirones de tela o andrajos, dando lugar a una elaboración reconfortante y llena de historia.

Para conseguir unos excelentes andrajos e ingredientes de calidad, solo necesitamos seguir unos pasos sencillos. Aunque existen muchas variantes, esta receta de andrajos receta fácil mantiene el espíritu de los andrajos original, permitiéndote hacer andrajos en casa con todo el sabor tradicional pero con la practicidad que necesitamos hoy en día.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

9 g

Fibra

6 g

Proteínas

26 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
1 unidad
Tomate
Tomate
1 unidad
Pimiento verde
Pimiento verde
al gusto
Corazón de alcachofa
Corazón de alcachofa
250 unidades
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 unidad
Laurel
Laurel
1 unidad
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Almeja
Almeja
300 unidades
Bacalao desalado
Bacalao desalado
400 unidades desmigado
Hierbabuena
Hierbabuena
1 unidad
Sal
Sal
al gusto
Pimienta blanca
Pimienta blanca
al gusto
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Receta

Andrajos

Paso 1 de 6

Preparación del sofrito base

Preparación del sofrito base

Comenzamos picando finamente la cebolla, el diente de ajo y el medio pimiento verde. En una cazuela amplia con un chorrito de aceite de oliva, rehogamos estas verduras a fuego medio hasta que estén bien pochadas y la cebolla esté transparente y tierna.

Es fundamental realizar este paso sin prisas, dejando que los vegetales suelten su jugo y se caramelicen ligeramente. Un buen sofrito es el cimiento de cualquier guiso tradicional, aportando una base de sabor dulce y equilibrada que marcará la diferencia en el resultado final.

Paso 2 de 6

Incorporación de alcachofas y tomate

Incorporación de alcachofas y tomate

Una vez que el sofrito esté en su punto, añadimos el tomate rallado y los corazones de alcachofa troceados. Si las alcachofas son frescas, asegúrate de retirar las hojas más duras; si utilizas una conserva, escúrrelas bien antes de incorporarlas a la cazuela.

Cocinamos el conjunto durante unos minutos más hasta que el tomate haya reducido su agua y se haya integrado perfectamente con el resto de vegetales. Este paso permitirá que los sabores se concentren y que la verdura comience a ablandarse antes de verter los líquidos.

Paso 3 de 6

Infusión con el caldo y laurel

Llega el momento de añadir el Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca y la hoja de laurel. Subimos el fuego para que el líquido alcance el punto de ebullición y dejamos que hierva suavemente durante unos minutos para que el laurel perfume toda la elaboración.

Utilizar un caldo de calidad garantiza que el guiso tenga una intensidad marina auténtica desde el primer momento. Esta planta aporta el toque herbal tan característico de los platos de cuchara españoles, elevando el perfil aromático de la receta.

Paso 4 de 6

Cocción del bacalao y las almejas

Cocción del bacalao y las almejas

Incorporamos a la cazuela el bacalao desalado y desmigado junto con las almejas, que habremos lavado previamente en agua fría. Tapamos el recipiente durante un par de minutos para que el vapor ayude a que se abran de forma natural y suelten toda su esencia en el caldo.

Como el bacalao desmigado se cocina muy rápido, apenas necesita tiempo al fuego. Al abrirse las almejas, el guiso adquiere una textura más rica y un sabor marinero mucho más pronunciado, complementando a la perfección el fondo de verduras que preparamos al inicio.

Paso 5 de 6

Añadido de la pasta y las gambas

Ahora incorporamos los cuatro puñados de pasta para andrajos y las gambas crudas peladas. Es importante remover con suavidad para distribuir la pasta de forma uniforme, evitando así que se amontone o se pegue en el fondo de la cazuela por el efecto del almidón.

La pasta absorberá parte del caldo, volviéndose tierna y melosa en apenas unos minutos. Por su parte, las gambas se cocinarán casi al instante con el calor residual del guiso, aportando una textura firme y un contraste delicioso con la suavidad de la masa.

Paso 6 de 6

Toque final de hierbabuena y reposo

Para terminar, rectificamos el punto de sal y pimienta blanca al gusto. Añadimos la ramita de hierbabuena fresca, ya sea picada o entera, que es el ingrediente secreto para aportar frescura y ese aroma tan especial y único de este plato tradicional.

Apagamos el fuego y dejamos que los andrajos reposen unos cinco minutos antes de servirlos. Este reposo es fundamental para que el caldo termine de trabarse y los sabores se asienten, logrando una textura de cuchara perfecta.

Consejos finales

Servir esta receta de andrajos casera es llevar a la mesa un pedazo de la tradición gastronómica española. Para disfrutarlo plenamente, te recomendamos servir el guiso en platos hondos de barro, que mantienen muy bien el calor, y asegurarte de que cada ración tenga una buena proporción de pasta, bacalao y marisco. Al aprender cómo hacer este plato paso a paso, verás que es una opción excelente para los días de frío en los que se busca una elaboración reconfortante y nutritiva.

Si buscas una versión más rápida para el día a día, el uso de productos ya preparados, como las tortas de harina comerciales y un buen caldo, es uno de los mejores trucos para ahorrar tiempo. Esta receta está pensada para cuatro personas, ideal para compartir en familia una comida sana con todo el sabor de antes, demostrando que la cocina inteligente no está reñida con el respeto a nuestras raíces.

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