Con almendra molida, almíbar, canela y yemas se hace el bienmesabe canario, una crema espesa que se toma a cucharadas, sobre helado o untada en bizcocho. Con 500 g de azúcar y 4 yemas sale para 8 personas en unos 40 minutos, porque entre el almíbar y la almendra el fuego pide alrededor de 35.

En Canarias se asocia sobre todo a Tejeda, en el centro de Gran Canaria, un municipio conocido por sus almendros. Ojo con el nombre, porque se repite en otros sitios con recetas distintas: el bienmesabe de Antequera, en Málaga, es un postre de bizcocho, cabello de ángel y almendra, y en Cádiz y buena parte de Andalucía occidental bienmesabe es el cazón en adobo frito, una tapa que nada tiene que ver con un dulce. El canario depende casi por completo de la almendra, así que, si puedes, elígela del país y recién molida.

Hacerlo en casa es fácil mientras no sueltes la cuchara de madera ni un momento. El almíbar hierve de 10 a 12 minutos hasta el punto de hebra floja, sin que coja color, y la almendra necesita de 15 a 20 minutos de remover constante para espesar sin pegarse al fondo. Las yemas van al final, atemperadas, para que liguen la crema en lugar de cuajarse. Es un dulce tradicional que se guarda en tarros de cristal en la nevera y se va sacando para acompañar helados y flanes.

Información nutricional(por ración)

Energía

425 kcal

Hidratos

51 g

Grasas

21 g

Fibra

4.5 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
8
Yema de huevo
Yema de huevo
4 unidades grande
Azúcar blanco
Azúcar blanco
500 gramos
Agua
Agua
al gusto
Canela
Canela
1 cucharada de café molida
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Paso 1 de 3

Haz el almíbar con canela

Usa una cazuela amplia de fondo grueso: vierte 500 ml de agua y añade los 500 g de azúcar y la cucharada de canela molida. Remueve con una cuchara de madera antes de encender el fuego para que el azúcar empiece a disolverse de forma homogénea; si lo calientas sin remover, se queda pegado al fondo y se tuesta antes de tiempo.

Pon la cazuela a fuego medio y deja que rompa a hervir. Mantén el hervor de 10 a 12 minutos, vigilando, hasta tener un almíbar ligero a punto de hebra floja: toma una gota con una cucharilla, déjala enfriar unos segundos, cógela entre el índice y el pulgar y separa los dedos; debe formarse un hilo fino que se rompe enseguida. Es importante que el azúcar no caramelice ni tome color, porque el bienmesabe tiene que conservar su tono claro y un sabor limpio a almendra.

Paso 2 de 3

Cocina la almendra molida sin parar

Con el almíbar en su punto, baja el fuego al mínimo e incorpora la almendra molida poco a poco, en forma de lluvia. Como referencia, para 500 g de azúcar se suelen usar unos 250 g de almendra. Antes de echarla, tamízala o desgránala con los dedos para deshacer los terrones: así no se forman grumos densos que luego cuesta mucho romper en la cazuela.

Remueve sin parar con la cuchara de madera durante 15 a 20 minutos. La almendra irá absorbiendo el almíbar y la mezcla espesará poco a poco hasta tener la consistencia de una crema compacta. Está en su punto cuando, al pasar la cuchara por el fondo, se abre un surco que tarda unos segundos en cerrarse. Rasca bien el fondo y las esquinas todo el rato, porque es justo ahí donde la almendra se pega y se quema primero.

Paso 3 de 3

Liga con las yemas y envasa

Retira la cazuela del fuego y deja que la crema pierda algo de temperatura durante 2 o 3 minutos. Bate las 4 yemas en un cuenco pequeño y añade una cucharada de la pasta caliente, batiendo rápido para atemperarlas; si las echas directamente sobre la crema hirviendo, cuajan en grumos por el cambio brusco de temperatura.

Vierte las yemas atemperadas en la cazuela sin dejar de remover. Vuelve a ponerla a fuego muy suave y bate con energía de 2 a 4 minutos, hasta que la crema brille y gane untuosidad. Si tienes termómetro, que pase de 70 °C para que la yema quede bien cocinada.

Reparte el bienmesabe en botes de cristal esterilizados, ciérralos herméticamente y deja que se enfríen a temperatura ambiente antes de guardarlos en la nevera, donde termina de asentarse.

Consejos finales

En las islas se toma templado o frío sobre una bola de helado de vainilla, con un poco de nata montada o junto a un flan. También funciona untado en galletas o bizcochos de soletilla, sobre una tostada o con queso fresco, que equilibra el dulzor. Con estas cantidades tienes postre para 8 personas o varios tarros pequeños, que bien cerrados son un buen regalo. Si quieres cerrar un menú canario completo, empieza con un rancho canario y deja el bienmesabe para el final.

Si algo se tuerce, casi todo se arregla. Un almíbar que ha cogido color deja el dulce oscuro y con un punto amargo: mejor empezar de nuevo, porque solo son agua y azúcar. Si la crema queda demasiado espesa, añade 2 cucharadas de agua caliente y remueve a fuego suave; si queda líquida, dale unos minutos más, que también espesa al enfriar. Con grumos de yema, pásala por un colador fino. Para no llegar a esos arreglos, tamiza la almendra antes de echarla y atempera las yemas con un poco de pasta caliente; ninguno de estos trucos lleva más de 1 minuto y te ahorran el colador.

Al llevar yema, el bienmesabe vive en la nevera: guárdalo en botes esterilizados y bien cerrados, consúmelo en 1 semana y sácalo siempre con una cuchara limpia. Admite congelación hasta 3 meses; descongélalo en la nevera y remuévelo antes de servir para recuperar la textura. Hay casas donde se perfuma con ralladura de limón o un chorrito de ron; si te apetece probarlo, añádelo junto con las yemas.

Si quieres seguir explorando la cocina de las islas, prueba el gofio escaldado o escaldón canario como entrante y otro postre de allí, el frangollo canario, a base de millo, leche y frutos secos.

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