Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La carne se aliña con pimienta, canela y nuez moscada, y se refresca con hierbabuena y perejil picados. La canela y la nuez moscada dan ese punto cálido que las distingue de unas albóndigas corrientes; úsalas con mano ligera, porque en exceso tapan el sabor de la ternera.
Es un sofrito de ajo, cebolla y pimiento rojo con tomillo, al que se suman zanahoria rallada y tomate sin piel. Después se moja con agua, se añade laurel, cuece tapado de 10 a 15 minutos y se tritura tras retirar las hierbas. La zanahoria suaviza la acidez del tomate.
La harina crea una capa fina que se dora rápido y sella la albóndiga, así no se deshace en la salsa y queda jugosa por dentro. Además, la harina que se suelta en la cazuela ayuda a espesar un poco la salsa durante los 10 minutos finales de cocción a fuego suave.
Calcula unos 40 minutos para 4 raciones. La mayor parte se va en formar y dorar las albóndigas por tandas y en la salsa, que cuece de 10 a 15 minutos antes de triturarla. Al final, albóndigas y salsa comparten otros 10 minutos a fuego suave para que se impregnen.
Sí, aguantan bien la congelación junto con su salsa, que las protege y evita que se resequen. Déjalas enfriar por completo, guárdalas en un recipiente hermético y descongélalas en la nevera la víspera. Al calentarlas, hazlo a fuego suave y con un chorrito de agua si la salsa ha espesado.
Lo más clásico es servirlas con patatas fritas o arroz blanco, que recogen bien la salsa, aunque también funcionan sobre pasta o en un bocadillo. Termínalas con perejil fresco por encima justo al servir para dar frescor a una salsa con canela y nuez moscada.
Gallina Blanca Chef Guía
Albóndigas en salsa con un toque de especias
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