Con 800 g de pulpitos limpios, aceite de oliva, perejil y limón se prepara esta ración de pulpitos a la plancha, una tapa tradicional de marisquería que en casa queda igual de bien si la plancha está bien caliente. En 20 minutos, contando la limpieza, los tienes listos para 4 personas, como aperitivo para compartir o como segundo plato ligero.

Los pulpitos se venden frescos y, sobre todo, congelados, y estos últimos funcionan muy bien aquí: la congelación rompe parte de las fibras y la carne queda más tierna. Descongélalos en la nevera la víspera, dentro de un colador apoyado sobre un bol para que escurran, y sécalos bien antes de cocinarlos. Si los compras frescos, fíjate en que la piel brille, los tentáculos estén firmes y el olor recuerde al mar, y pide que te los limpien de ojos y pico.

La plancha tiene que estar muy caliente, por encima de 200 °C, para que el pulpito se marque en vez de hervir en su propio jugo, y la cocción no debería pasar de 5 a 7 minutos, porque con más tiempo la carne se contrae y se vuelve gomosa. Con un margen tan corto, ten la guarnición preparada antes, ya que todo ocurre en unos minutos frente al fuego. Si cocinas para más gente, mejor 2 tandas que una plancha abarrotada. Y si te apetece el pulpo en otra versión, tienes también el pulpo encebollado.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

3 g

Fibra

30 g

Proteínas

10 g

¿Cuántos comensales?
4
Pulpo
Pulpo
800 gramos limpio
Sal
Sal
al gusto
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
6 cucharadas
Perejil
Perejil
1 cucharada de café fresco
Limón
Limón
1 unidad pequeño
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Paso 1 de 4

Calienta la plancha y salpimienta

Pon la plancha o una sartén de fondo grueso a fuego fuerte y deja que coja temperatura unos 3 minutos, hasta que unas gotas de agua chisporroteen y se evaporen al instante. Reparte por toda la superficie 5 de las 6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y reserva la sexta para el final. Si tienes las esencias de ajo y perejil de Gallina Blanca, disuélvelas ahora en ese aceite, para que lo perfumen antes de que entren los pulpitos.

Mientras la plancha se calienta, vuelve a secar los pulpitos con papel de cocina: cualquier resto de agua hace saltar el aceite y enfría la superficie, y entonces no llegan a tostarse. Salpimiéntalos al gusto con sal y pimienta negra molida por todos los lados justo antes de ponerlos en la plancha, no antes, o empezarán a sudar sobre la tabla.

Paso 2 de 4

Marca los pulpitos a la plancha

Pon los pulpitos sobre la plancha con espacio entre ellos; cuando no entren todos holgados, cocínalos en 2 veces. Ajusta a fuego medio y déjalos quietos 2 minutos, hasta que la cara de abajo esté dorada y los tentáculos empiecen a rizarse.

Dales la vuelta y sigue entre 3 y 5 minutos más, moviéndolos a ratos para que el color sea parejo, hasta sumar unos 5 a 7 minutos en total. Sabrás que están hechos porque la carne ha perdido el tono translúcido y luce blanca, y las puntas de los tentáculos se ven tostadas. Si la plancha se queda seca, añade un hilo más de aceite y evitarás que se agarren. No los dejes más tiempo del necesario: el pulpito pequeño se endurece enseguida y pierde la jugosidad que buscas.

Paso 3 de 4

Emplata con perejil y limón

Retira los pulpitos de la plancha y pásalos a una fuente o a platos templados. Espolvorea por encima la cucharada de perejil fresco picado y riégalos con la cucharada de aceite de oliva virgen extra que habías reservado; en crudo aporta aroma y brillo.

Corta el limón en gajos. Puedes exprimir unas gotas sobre la fuente justo al servir o, mejor, dejar los gajos al lado para que cada uno aliñe su ración: si el ácido cae mucho antes, apaga el tostado de la plancha. Sirve en cuanto estén emplatados, porque al salir del fuego conservan el exterior crujiente y el interior jugoso; tibios siguen estando buenos, pero fríos la carne se nota más firme. Acompaña con pan, que el aceite del fondo de la fuente no se desperdicia.

Paso 4 de 4

Limpia y seca los pulpitos antes de encender la plancha

Este paso se hace antes de encender la plancha. Si los pulpitos no vienen limpios, retira los ojos y el pico, la pieza dura que queda en el centro de los tentáculos, y vacía la cabeza dándole la vuelta con los dedos. Lávalos con agua fría del grifo, frotando los tentáculos para eliminar restos de arena.

Después, sumérgelos unos minutos en agua fría con un poco de sal, que ayuda a soltar la arena que quede entre las ventosas, y escúrrelos bien. Sécalos uno a uno con papel de cocina. Aprovecha ese rato para preparar la guarnición: pica el perejil fresco muy fino hasta tener 1 cucharada de café y corta el limón en gajos. Con todo listo y a mano, la cocción es tan rápida que no da tiempo a cortar nada mientras la plancha está encendida, y los pulpitos llegan a la mesa en su punto.

Consejos finales

En una fuente para compartir y con palillos, los pulpitos a la plancha no necesitan más que pan y algo fresco para beber; como segundo plato, quedan bien con unas patatas cocidas con pimentón, una ensalada de tomate o un arroz blanco salteado con ajo.

No los muevas los 2 primeros minutos, que es cuando se forma la costra tostada; ese truco y una plancha muy caliente antes de que toque el primer pulpito valen más que cualquier marinado. Si salen gomosos, se pasaron de tiempo o la plancha estaba floja y se cocieron en su agua; ya hechos no tienen arreglo, pero picados sirven para un salpicón o para un arroz. Si sueltan mucho líquido sobre la plancha, estaban mal escurridos: sécalos mejor la próxima vez y cocínalos por tandas.

Una vez hechos, se conservan 1 día en la nevera, tapados, aunque pierden el tostado; caliéntalos solo 1 minuto en la plancha muy caliente o tómalos fríos en ensalada con cebolla, pimiento y vinagreta. Si compras pulpitos frescos y no los vas a usar en el día, congélalos limpios y secos, en bolsas planas, hasta 3 meses.

Para alargar un menú marinero, el arroz fácil con pulpo o los garbanzos con pulpo hacen de plato principal. Con este mismo producto, otro día puedes preparar los pulpitos al pimentón, cambiando el perejil y el limón por pimentón y sal gorda.

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