Rodajas de merluza y almejas en una salsa verde ligada con perejil, vino blanco y caldo de pescado: así es la merluza a la vasca, que se sirve en la misma cazuela de barro donde se cocina. Desde que enciendes el fuego hasta que la llevas a la mesa pasan unos 25 minutos, y la cazuela, con 400 g de merluza en rodajas y 150 g de almejas, está pensada para 4 personas como segundo plato, sin contar la media hora que conviene dejar las almejas en agua con sal.

Cada casa remata la cazuela a su manera: hay quien añade espárragos blancos, huevo duro o guisantes, y quien la deja solo con almejas para que el perejil lleve la voz. Los espárragos son el acompañamiento más habitual. Lo que no cambia es la técnica de mover la cazuela para que la gelatina del pescado emulsione la salsa, la misma que da cuerpo al bacalao al pil pil.

En la pescadería, pide rodajas de grosor parecido, cortadas del centro de la pieza y con la piel, porque es la piel la que suelta la gelatina que espesa. La merluza de pincho, pescada con anzuelo, tiene la carne más firme y aguanta mejor el guiso. Las almejas, vivas y bien cerradas; si alguna está abierta y no se cierra al tocarla, descártala. Con el pescado listo, el resto depende del reloj: 1 minuto por cada cara para sellar, el vino hasta que se evapore el alcohol y de 5 a 6 minutos con el Caldo Casero de Pescado, ni uno más, para que la merluza llegue jugosa al plato.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

12 g

Fibra

1 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Merluza
Merluza
400 gramos en rodaja
Almeja
Almeja
150 gramos
Perejil
Perejil
3 cucharadas
Harina
Harina
2 cucharadas
Vino blanco
Vino blanco
1 vaso
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 2

Sella la merluza y prepara la salsa verde

Sella la merluza y prepara la salsa verde

Seca bien las rodajas de merluza con papel de cocina, salpimiéntalas y pásalas por las 2 cucharadas de harina, sacudiendo el exceso: la harina que se queda pegada es la que después espesa la salsa, y si hay demasiada queda pastosa. En una cazuela amplia, mejor de barro, calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra a fuego medio y sella el pescado 1 minuto por cada lado. Solo buscas que la harina se fije y tome un color dorado muy pálido; por dentro debe seguir crudo. Retira las rodajas a un plato y resérvalas.

Baja el fuego y añade al mismo aceite las 3 cucharadas de perejil picado. Remueve unos 30 segundos, sin que llegue a freírse, para que conserve su verde. Añade el vino blanco, 1 vaso, y déjalo hervir suave hasta que el vapor deje de oler a alcohol, unos 2 o 3 minutos, y rasca el fondo con la espátula para soltar la harina que se haya quedado adherida.

Paso 2 de 2

Liga la salsa con caldo y almejas

Liga la salsa con caldo y almejas

Las almejas deben haber pasado al menos 30 minutos en agua fría con sal para soltar la arena. Con el alcohol ya evaporado, añade el Caldo Casero de Pescado 100% Natural hasta que llegue a media altura de las rodajas y devuelve la merluza a la cazuela, con la piel mirando hacia arriba. Reparte los 150 g de almejas escurridas alrededor, tapa y cocina a fuego medio-bajo hasta que se abran, cosa de 5 o 6 minutos; desecha las que sigan cerradas.

Mientras tanto, mueve la cazuela en círculos, sin cuchara, para que la gelatina de la merluza se mezcle con la harina y el caldo: ese vaivén hace fácil ligar una salsa verde brillante. Si queda líquida, reduce 1 minuto sin tapa sin dejar de mover la cazuela. El pescado está cuando el centro llega a 60 °C y la carne se separa en lascas. Rectifica de sal y sirve enseguida, con unos espárragos blancos por encima si quieres.

Consejos finales

Llévala a la mesa en la misma cazuela de barro, que guarda el calor mientras se sirve. Encima, unos espárragos blancos o huevo duro picado completan el plato; al lado, patatas cocidas o pan para mojar en la salsa. Con 400 g de pescado en total, funciona mejor como segundo plato después de un primero de verdura o legumbre, y es también un plato habitual en las cenas de Navidad y Nochevieja.

Una salsa líquida y sin brillo casi siempre indica que falta movimiento o sobra caldo: deja la cazuela destapada al fuego mínimo y sigue con el vaivén 1 o 2 minutos más, sin cuchara para no romper las rodajas. Si queda espesa como una bechamel, sobra harina; alárgala con un chorrito de caldo caliente. Y si la merluza se abre en láminas secas, se ha pasado: la próxima vez apaga en cuanto se abran las almejas, porque el calor del barro termina el trabajo.

Coloca la merluza con la piel mirando hacia arriba, para que suelte su gelatina en la salsa sin pegarse al fondo, y no sales hasta el último momento, porque las almejas sueltan su agua de mar al abrirse. Son trucos pequeños, pero gracias a ellos la salsa de esta receta tradicional liga sin quedar salada.

La merluza se encuentra todo el año, pero las almejas compra siempre vivas y cocínalas el mismo día. Para otro día, la merluza con almejas a la marinera repite la pareja de pescado y marisco en otra salsa, la merluza al horno prescinde de ella y la merluza a la romana, rebozada y crujiente, suele convencer a quien no es de pescado en salsa.

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